Grace
La tensión no desapareció después de la fotografía, se quedó ahí, silenciosa. Flotando entre las paredes de la casa como algo incómodo que ninguno de los dos sabía cómo mencionar.
Y yo no podía dejar de pensar en ello, no se iba de mi mente.
En la forma en que Ethan había reaccionado, cómo prácticamente me arrancó la foto de las manos, la tristeza que cruzó su rostro apenas vio a aquella mujer.
Porque no había sido nostalgia, sino dolor, uno demasiado profundo para esconderlo rápido.
Intenté concentrarme en cualquier otra cosa durante el resto de la tarde. Ayudé a Lily con un rompecabezas, doblé ropa, respondí algunos correos atrasados desde el portátil.
Pero mi cabeza seguía volviendo a esa fotografía…
A Ethan sonriendo de una manera que jamás le había visto, más ligero, más feliz, vivo y con un brillo particular en sus ojos.
La mujer rubia estaba apoyada contra él y Lily apenas era un bebé en sus brazos, una familia real y… feliz.
—Grace —me llamó él.
Levanté la vista sobresaltada.
Ethan estaba apoyado contra la entrada del salón observándome.
—Lily quiere saber si puedes ayudarla a decorar galletas.
Fruncí el ceño apenas.
—¿Decorar galletas?
—Cometí el error de decirle que probablemente tú lo harías mejor que yo —dijo suavemente.
Una pequeña sonrisa apareció en mis labios antes de que pudiera evitarlo.
—¿Probablemente?
—No voy a herir mi orgullo admitiéndolo tan rápido.
Solté una risa suave y algo dentro de la expresión de Ethan pareció relajarse apenas.
Como si hubiera estado esperando escucharme reír otra vez.
El pensamiento me incomodó. Porque empezaba a notar demasiadas cosas sobre él.Y él empezaba a notar demasiadas sobre mí.
—Eso parece un monstruo —Lily abrió la boca indignada mientras observaba mi galleta cubierta de glaseado azul.
—¡Es un conejo!--dije intentando sonar convencida pero me reí finalmente.
Ethan, sentado frente a nosotras en la isla de la cocina, soltó una risa baja.
—Pues es un conejo muy extraño —dijo ella tranquilamente.
No pude contener la carcajada.
Lily terminó riéndose también mientras seguía aplastando cantidades absurdas de azúcar sobre otra galleta.
—Aprecio tu sinceridad pequeña —dije al tiempo que le embarraba un poco la nariz con crema.
Ella sonrió y después de un momento, hizo lo mismo, no pude evitar sonreír y durante unos minutos todo volvió a sentirse extrañamente normal, me encantaba esta sensación.
Hasta que levanté la vista y encontré a Ethan mirándome. No apartó los ojos enseguida esta vez. El corazón me dio un pequeño vuelco incómodo. Había algo distinto en su manera de observarme últimamente, más suave, atenta.
Como si estuviera intentando descifrarme. Y honestamente… yo estaba haciendo exactamente lo mismo con él, aunque no lo admitiría.
Aparté la mirada primero.
Porque sostenerle la mirada demasiado tiempo empezaba a sentirse peligroso.
Esa noche ayudé a Lily a dormirse después de una discusión muy seria sobre por qué no podía desayunar galletas todos los días.
Cuando finalmente salí de la habitación, Ethan estaba esperándome en el pasillo.
—¿Ya se durmió? —preguntó.
Asentí suavemente.
—Aunque creo que se despertará varias veces por tanta azúcar en su sistema —agregué divertida.
Él soltó una pequeña risa nasal.
Después el silencio cayó entre nosotros otra vez. No incómodo. Solo un poco más cargado.
Me humedecí los labios lentamente.
—Lo siento por lo de antes —empecé.
Ethan frunció apenas el ceño.
—¿Por qué? — dijo arqueando una ceja.
—La fotografía. No quería invadir nada —agregué.
Él sostuvo mi mirada unos segundos antes de negar despacio.
—No pasa nada —dijo suavemente.
Pero sí pasaba, se notaba demasiado.
Bajé la mirada un instante antes de volver a hablar.
—Solo… me sorprendió un poco.
Ethan permaneció en silencio.
—Pensé que solamente estaban divorciados — La frase salió mucho más suave de lo que pretendía.
Y aun así, el efecto fue inmediato. Toda la expresión de Ethan se tensó apenas. Como si algo dentro de él acabara de cerrarse.
Sentí el impulso inmediato de disculparme otra vez.
—No tienes que explicarme nada, yo solo— me apure a decir.
—Grace.
Levanté la vista.
Su voz había sonado baja. Cansada.
—No quiero hablar de ella —dijo con la voz un poco afectada.
La honestidad brutal de la frase me dejó inmóvil.
Porque no había enojo en su voz, sólo agotamiento, dolor, uno enterrado, demasiado profundo.
Asentí lentamente.
—Por supuesto, siento…siento haber sacado el tema de nuevo —dije rápidamente.
Ethan pasó una mano por su mandíbula y apartó la mirada unos segundos, como si intentara recuperar el control de algo.
Después volvió a mirarme.
Y por un instante, vi una tristeza tan intensa en sus ojos que sentí una presión incómoda en el pecho.
—Buenas noches, Grace —dijo finalmente.
—Buenas noches Ethan.
Lo observé alejarse por el pasillo hasta desaparecer dentro de su habitación.
Y recién entonces entendí algo…Ese era el recuerdo de algo que Ethan había perdido por completo, para siempre.
De alguna manera entendí su dolor…
----------
Si llegaste hasta acá, deja tu voto / comentario. Los estaré leyendo :)