Entre dolor y promesas

Capítulo 23

Grace

Había algo diferente en ver a Ethan trabajar desde casa. Aunque seguía siendo ese hombre al que todos escuchaban, el que tomaba decisiones sin dudar y tenía respuestas para cada situación que se presentaba, verlo esa mañana sentado en la mesa del comedor, con las mangas de la camisa arremangadas y el ceño fruncido frente al portátil, se sintió distinto. De una forma más… cotidiana y cálida.

Me concentré en preparar el desayuno de Lily, sabiendo que se despertaría dentro de poco. Ethan siguió concentrado en su reunión.

Los minutos pasaron y vi a la pequeña acercarse a nosotros en el salón. Fue directamente hacia Ethan, quien dejó todo por un momento para saludarla y abrazarla. No pude evitar sonreír al ver la escena.

Después del desayuno, Lily insistió en ayudarme, así que juntas pusimos los platos en el lavavajillas. La sonrisa de satisfacción que tenía al terminar me provocó esa sensación de calidez en el pecho al verla crecer durante estos meses que había pasado junto a ella.

Pasamos toda la mañana entretenidas entre dibujos, colores y castillos de bloques. A la hora del almuerzo, aproveché que Lily estaba concentrada en la construcción de su castillo para preparar la comida. Terminamos comiendo juntas en la pequeña mesa de la sala, sentadas sobre la alfombra.

Fue ahí cuando noté que Ethan seguía en la misma posición, trabajando. Ya había pasado mucho tiempo y no lo había visto comer nada después del desayuno.

Con un plato humeante de pasta, me acerqué a él despacio, sin querer interrumpir su concentración, y lo dejé a su lado. Inmediatamente levantó la vista hacia el plato y luego hacia mí, como sorprendido por el gesto o quizás dándose cuenta de que el tiempo había pasado demasiado rápido.

Le sonreí suavemente y rodeé la isla para volver con Lily cuando escuché su voz.

—¿Grace? —habló en un tono calmado.

—¿Sí? —respondí girándome para verlo.

—Gra… gracias —dijo con una pequeña sonrisa agradecida.

Asentí, sonriéndole de vuelta antes de regresar junto a Lily para que pudiera continuar con su trabajo.

Lily tenía una energía increíble ese día. No terminaba una actividad cuando ya estaba buscando un nuevo juego. En un momento me dijo que iría a su habitación a buscar unos colores que necesitaba para terminar su dibujo.

—Claro, ve por ellos. Este dibujo necesita color, pero despacio, ¿de acuerdo? No corras —dije al darme cuenta de que probablemente podría ganar una maratón con toda esa energía.

Ella asintió emocionada y caminó rápidamente hacia su habitación.

Después todo pasó muy rápido.

Volvió corriendo emocionada con sus lápices en la mano, pero al entrar a la sala se enganchó accidentalmente con la alfombra y cayó sobre uno de los bloques que estaban en el suelo.

Su llanto hizo que reaccionara inmediatamente.

Fui hacia ella y me arrodillé a su lado.

—Lily, mírame. Estoy aquí, todo estará bien —le dije tomando su rostro entre mis manos y sonriéndole con ternura para que supiera que no estaba sola.

—Me… me duele —respondió con la voz quebrada mientras grandes lágrimas corrían por sus mejillas.

En ese momento escuché a Ethan acercarse con pasos rápidos.

—Pequeña, ¿qué sucedió? —preguntó con preocupación mientras se arrodillaba junto a nosotras.

—Me… me caí. Duele —dijo ella tomando su mano en busca de consuelo.

—Voy por el kit de primeros auxilios, ¿está bien? —expliqué mirando a Ethan.

Él asintió y se quedó junto a Lily.

Volví con el kit en las manos, saqué el antiséptico y unos algodones, y comencé a limpiar el pequeño corte. Lily se quejó un poco por el ardor de la herida, pero Ethan la sostuvo en su regazo mientras yo continuaba.

Por último, cubrí el corte con una tirita estampada de flores. Eso consiguió sacarle una pequeña sonrisa a pesar de las lágrimas.

Ethan se encargó de llevarla a su habitación para que pudiera descansar un momento.

Cuando volvió, yo estaba recogiendo los juguetes y ordenando la sala.

—¿Grace? —dijo llamando mi atención mientras se acercaba.

—¿Sí? —respondí mirándolo.

Seguí su mirada hacia mi brazo, donde tenía un pequeño corte también, probablemente por haber corrido al baño hacía un momento.

—Oh, estoy bien. Es solamente un rasguño —mencioné intentando volver a recoger los juguetes.

Pero él fue más rápido y tomó mi brazo con cuidado entre sus manos.

El contacto se sintió extrañamente cálido, así que intenté no pensar demasiado en ello.

—Déjame ayudarte —agregó antes de que pudiera protestar.

Giró mi brazo para observar el corte e inmediatamente tomó el antiséptico y un algodón del kit que todavía no había guardado.

Su toque fue preciso, pero delicado, y no pude evitar sentir esa calidez en el pecho al ver la preocupación en su mirada mientras trataba la herida.

Terminó de desinfectarla y colocó una de las tiritas de flores que yo había usado antes con Lily.

Levantó la cabeza y me di cuenta de que tenía una pequeña sonrisa en el rostro.

—Ahora combinas con Lily —dijo todavía sonriendo mientras pasaba una vez más el dedo sobre la tirita para asegurarse de que estuviera bien pegada.

Tampoco pude ignorar que tardó un poco más de lo necesario en soltar mi brazo.

—Gracias por estar ahí para Lily en ese momento. Eres muy buena con ella —agregó finalmente.

—¿Cómo podría no hacerlo? Esa pequeña es increíble. La criaste muy bien —admití con sinceridad.

Él me miró durante un momento, como si estuviera procesando mis palabras. Después sonrió lentamente.

—Gracias, hago lo mejor que puedo y… gracias a ti por ayudarme. Ahora que estás aquí, es más fácil —confesó con un suspiro.

Le sonreí y asentí antes de terminar de ordenar la sala mientras él volvía a su trabajo.

Esa noche, acostada en mi cama, no pude evitar acariciar la tirita en mi brazo y recordar su toque delicado sobre mi piel.




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