Entre dolor y promesas

Capítulo 27

Ethan

El camino de regreso transcurrió en un silencio que no resultaba incómodo, pero sí diferente.

Lily se había quedado dormida apenas unos minutos después de subir al auto, abrazada al señor Nieves, con la cabeza apoyada contra la ventanilla.

Conducía con la vista fija en la carretera, aunque mi mente seguía atrapada en la casa de mis padres.

En aquella frase, en aquel nombre.

Elizabeth…

Habían pasado cuatro años y, aun así, bastó con escuchar su nombre para que sintiera cómo el tiempo retrocedía de golpe.

No culpaba a mi madre, sabía que no había sido intencional.

Pero había removido una herida que nunca terminó de cerrar.

Miré de reojo a Grace.

Permanecía observando el paisaje por la ventana, en silencio.

No había preguntado nada. Y, por alguna razón, agradecía profundamente que hubiera respetado ese momento.

Cuando llegamos al departamento, Grace tomó a Lily en brazos con el cuidado de siempre.

La pequeña apenas murmuró algo ininteligible antes de acomodar la cabeza sobre su hombro y seguir durmiendo.

Las observé desaparecer por el pasillo.

Dos minutos después escuché la puerta de la habitación cerrarse con suavidad.

Entré al balcón con una taza de café entre las manos.

La tarde comenzaba a caer sobre la ciudad.

Nueva York seguía moviéndose como si nada hubiera pasado.

Como si el mundo nunca se hubiera detenido.

Pero para mí sí lo había hecho.

Había un antes y un después… Siempre lo habría.

Escuché la puerta corrediza abrirse detrás de mí.

No necesitaba girarme para saber que era ella.

Grace permaneció unos segundos en silencio antes de hablar.

—Lily ya está dormida —dijo despacio.

Asentí sin apartar la vista del horizonte.

—Gracias.

Otro silencio. Podía notar que buscaba las palabras adecuadas.

—Si no quieres hablar de lo que pasó hoy... lo entenderé —agregó.

Cerré los ojos un instante.

Durante años había respondido exactamente igual: con un "estoy bien", con un cambio de tema, con trabajo o con silencio.

Pero estaba cansado, terriblemente cansado de fingir que el dolor ya no existía.

Solté lentamente el aire.

—No... —murmuré—. Creo que llevo demasiado tiempo sin hablar de ella.

Cuando pronuncié aquellas palabras sentí que algo se quebraba dentro de mí.

Grace no respondió, ella solo esperó. Y fue precisamente ese silencio el que me dio fuerzas para continuar.

—Conocí a Elizabeth en la universidad —comencé diciendo.

Una pequeña sonrisa apareció en mi rostro sin que pudiera evitarlo.

—Yo estudiaba Economía... ella Arquitectura. Siempre decía que los números eran aburridos y que yo necesitaba aprender a mirar el mundo con un poco más de color.

Grace sonrió con ternura.

—¿Y tenía razón?

Dejé escapar una risa baja.

—Completamente.

Bajé la mirada hacia la taza que sostenía entre las manos.

—Era incapaz de pasar frente a una librería sin entrar. Se detenía a fotografiar edificios antiguos aunque llegáramos tarde a todos lados. Hacía listas para todo... incluso para los lugares donde quería tomar un café conmigo.

Por un momento pude verla otra vez.

Riéndose, tomándome de la mano, hablando sin parar.

—Yo era demasiado serio —agregué.

Grace arqueó una ceja.

—¿Eras? —preguntó en un tono divertido.

No pude evitar reír.

—Está bien... sigo siéndolo —admití derrotado.

Ella también sonrió.

Y aquel pequeño instante de ligereza hizo que el recuerdo dejara de doler durante unos segundos.

—Cuando nació Lily... pensé que no podía ser más feliz.

Mi voz cambió sin darme cuenta.

—Dormíamos poco, la casa siempre estaba desordenada. Beth decía que algún día volveríamos a encontrar el control de nuestras vidas...

Sonreí con melancolía.

—Nunca llegamos a hacerlo.

El silencio volvió a instalarse entre nosotros.

Respiré hondo.

Esta parte seguía siendo la más difícil.

—Lily todavía no había cumplido un año cuando pasó …

Apreté con fuerza la taza.

—Una mañana Elizabeth dijo que le dolía el pecho.

Grace levantó la vista hacia mí.

—Pensamos que era agotamiento, llevábamos meses durmiendo poco, pero ella insistía en que solo necesitaba descansar un poco.

Negué lentamente.

—Pero el dolor empeoró — Mi garganta se cerró —La llevé al hospital creyendo que volveríamos a casa esa misma tarde.

Sentí ese horrible nudo en el pecho.

—Nunca imaginé que esa sería la última vez que la vería consciente.

El silencio volvió a envolvernos, esta vez fue mucho más pesado.

—Los médicos hicieron todo lo que pudieron —mi voz apenas era un susurro.

—Pero sufrió un infarto.

Bajé la cabeza, intentando respirar hondo.

—Y... simplemente... se fue.

Las últimas palabras casi no salieron.

Durante unos segundos fui incapaz de continuar.

Noté que Grace seguía allí.

Sin interrumpirme, sin intentar llenar el silencio, simplemente escuchando.

—Lo peor no fue despedirme de ella ¿sabes? —hablé con la voz cortada, las lágrimas comenzaron a nublarme la vista —Lo peor fue volver a casa.

Respiré con dificultad.

—Entrar en la habitación de Lily... verla dormir tan tranquila... y darme cuenta de que algún día tendría que explicarle por qué su mamá nunca iba a regresar.

Me pasé una mano por el rostro. No recordaba la última vez que había llorado delante de alguien.

—Durante mucho tiempo me enfadé con Elizabeth —aquella confesión salió casi sin pensar —Me enfadé por dejarme solo.

Sentí vergüenza inmediatamente.

—Y después me odié por haber pensado algo así.

Grace negó despacio.

—Ethan —dijo ella con un tono suave.

—No podía entender por qué nos había pasado a nosotros —mi voz volvió a quebrarse —Teníamos tantos planes...




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