Entre dos

Capítulo 2

Thiago

No debería haber pasado nada.

Eso fue lo primero que pensé cuando la puerta se cerró detrás de ella, marcando el final de una visita que, en teoría, no tenía por qué dejar ninguna consecuencia. Allegra había venido por sus cosas. Nada más. No había motivo para que ese momento significara algo distinto.

Y, sin embargo, no fue así.

Me quedé unos segundos en el mismo lugar, mirando la puerta como si esperara que volviera a abrirse. Como si algo hubiera quedado pendiente. Era absurdo. Sabía que lo era. Aun así, no me moví de inmediato.

Solté el aire lentamente y pasé una mano por mi rostro, intentando ordenar las ideas. No tenía sentido analizarlo más de lo necesario. Había sido un momento incómodo, nada más. Algo que se explicaba por el contexto, por la situación, por todo lo que había pasado entre ella y Gael.

No por otra cosa.

Me obligué a apartarme de la entrada y caminé hacia la cocina, buscando cualquier distracción que me permitiera dejar el tema atrás. Serví agua en un vaso y lo dejé sobre la mesada sin siquiera probarlo. No lo necesitaba. Lo que necesitaba era dejar de pensar.

Pero no lo hice.

Porque había algo que no encajaba.

No era solo el hecho de que Allegra estuviera ahí otra vez. Eso, tarde o temprano, iba a pasar. Era inevitable. Lo que no tenía sentido era la forma en que había reaccionado yo.

No era propio.

Siempre había sabido mantener distancia, especialmente cuando se trataba de situaciones que lo exigían. Y esta lo hacía. Más que cualquier otra.

Era la ex de mi hijo.

Ese pensamiento debería haber sido suficiente para marcar un límite claro, definitivo. No había espacio para dudas ni interpretaciones. Y, sin embargo, en el momento en que la tuve enfrente, eso no fue lo primero que vino a mi cabeza.

Eso fue lo que realmente me incomodó.

Apoyé ambas manos sobre la mesada y bajé la mirada un instante, concentrándome en algo concreto, en algo simple. No iba a permitir que algo así se convirtiera en un problema. No lo era.

No podía serlo.

Pero la imagen volvía igual.

El momento en la puerta.

La forma en que se quedó quieta al verme.

El leve contacto cuando pasó a mi lado.

Y, sobre todo, la forma en que ninguno de los dos se apartó de inmediato.

Cerré los ojos un segundo, tenso. No había sido un accidente, no del todo. Y eso era precisamente lo que no debía repetirse.

Me enderecé lentamente y tomé el vaso de agua, aunque solo para tener algo en las manos. El silencio de la casa se hizo más evidente de lo normal, como si todo hubiera quedado suspendido después de su visita.

Dejé el vaso otra vez en su lugar y salí de la cocina sin un destino claro, guiándome más por inercia que por otra cosa. Subí las escaleras con calma, recorriendo un camino que conocía de memoria. No tenía motivo para hacerlo, pero aun así lo hice.

Me detuve frente a la puerta de la habitación que había ocupado durante meses. Estaba cerrada ahora. Diferente.

Empujé apenas y entré.

El cambio era evidente. Faltaban cosas. Detalles que antes pasaban desapercibidos y que ahora, en su ausencia, marcaban la diferencia. La habitación se sentía más vacía, más fría.

Recorrí el espacio en silencio, deteniéndome en lo que había quedado atrás. Un libro sobre la mesa de luz, una prenda olvidada en una silla. Restos mínimos de alguien que ya no estaba.

De alguien que no debería importarme.

Exhalé despacio y aparté la mirada. No tenía sentido seguir ahí. Nada de eso lo tenía.

Porque lo que realmente no encajaba no era la habitación.

Era lo otro.

La sensación que había quedado después de que se fue.

Me giré y salí, cerrando la puerta con suavidad. El sonido fue casi imperceptible, pero suficiente para marcar un límite que necesitaba establecer.

Bajé las escaleras nuevamente, esta vez sin detenerme, y volví al mismo lugar donde todo había empezado. La entrada. La puerta.

Me quedé ahí unos segundos más, en silencio.

Esto no podía ir más allá.

No iba a permitirlo.

Porque si cruzaba esa línea, no se trataría solo de una mala decisión.

Sería un error imposible de ignorar.

Y esta vez, no habría forma de justificarlo.




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