Entre dos

Capítulo 6

Thiago

No debería haber esperado una respuesta.

El mensaje había sido simple, casi automático, algo que podía justificarse sin dificultad. No tenía nada de especial. No implicaba nada. Y, aun así, desde el momento en que lo envié, supe que no iba a ser indiferente.

Dejé el teléfono sobre el escritorio y traté de seguir con lo que estaba haciendo, pero la atención no me duró demasiado. Cada pocos minutos, mi mirada volvía sola hacia la pantalla, como si en cualquier momento fuera a encenderse.

Era absurdo.

No tenía sentido estar pendiente de algo así.

Aun así, lo estaba.

Cuando finalmente vibró, el sonido fue mínimo, pero suficiente para cortar cualquier intento de concentración. No me moví de inmediato. Me quedé unos segundos en el mismo lugar, observándolo a la distancia, como si eso fuera a cambiar lo que ya sabía.

No lo hizo.

Caminé hasta el escritorio con calma, sin apurarme, aunque el gesto fuera inútil. Tomé el teléfono y desbloqueé la pantalla.

Su nombre apareció primero.

Después el mensaje.

"Sí, llegué bien."

Lo leí una vez. Después otra.

Era exactamente lo que esperaba. Correcto. Breve. Sin nada más.

Y, sin embargo, no fue suficiente para dejarlo ahí.

Apoyé el teléfono en la palma de la mano, pensativo. Podía terminar la conversación en ese punto. Era lo lógico. Lo adecuado. No había necesidad de agregar nada más.

Pero la idea no terminó de convencerme.

Había algo en ese intercambio que no estaba cerrado. Algo que no encajaba del todo en un simple gesto de cortesía.

Solté el aire despacio y apoyé el pulgar sobre la pantalla.

No tenía que hacerlo.

Pero lo hice igual.

"¿Pudiste llevar todo?"

Leí el mensaje antes de enviarlo. Era igual de neutro que el anterior. No implicaba nada más que una continuación lógica.

O al menos eso parecía.

Lo envié sin detenerme demasiado y dejé el teléfono otra vez sobre el escritorio, aunque esta vez no me alejé. Me quedé ahí, apoyado contra el borde, mirando la pantalla como si esperara una respuesta inmediata.

No llegó.

Y eso fue mejor.

Me obligó a apartarme.

Volví a sentarme, retomando los papeles que había dejado a medio hacer, aunque mi atención seguía dividida. No era normal. No era algo que me pasara. Siempre había sido claro en ese aspecto: separar, decidir, avanzar.

Sin dudas.

Sin vueltas innecesarias.

Pero esto no estaba siendo así.

Porque no se trataba de cualquier situación.

Era Allegra.

Ese pensamiento volvió con más claridad, obligándome a frenar un segundo. No podía ignorarlo. No debía.

Era la ex de Gael.

Nada había cambiado eso.

Y no iba a cambiar.

Cualquier otra cosa era irrelevante.

Dejé el bolígrafo sobre la mesa y me recosté apenas en la silla, pasando una mano por la mandíbula. No iba a dejar que algo así se saliera de control. Era una cuestión de decisión.

Y la decisión ya estaba tomada.

Mantener distancia.

No cruzar esa línea.

No convertir un momento en algo más.

Era simple.

Siempre lo había sido.

Pero mientras mi mirada volvía una vez más al teléfono, entendí que no iba a ser tan fácil como quería creer.

Porque esta vez no se trataba solo de lo que debía hacer.

Se trataba de si realmente iba a hacerlo.




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