Entre dos corazones y un nuevo destino

Capítulo 4: Sonrisas que esconden grietas

Elena no dejó de pensar en el chico de la cafetería durante todo el camino de regreso. No era solo su apariencia lo que la había desconcertado, sino esa forma de mirarla como si ya la conociera de algún lugar que ella no recordaba.
—Te estás quedando callada otra vez —dijo Marcos, empujándola suavemente con el hombro.
—Solo estoy cansada.
—Mentira. Eso es “pensando en algo raro”.
Elena lo miró de reojo.
—¿Y si estoy pensando en mi vida?
—Entonces estás pensando demasiado.
Marcos sonrió, como siempre. Esa sonrisa fácil, rápida, de alguien que parece no tener problemas.
Pero Elena lo conocía mejor de lo que él creía.
Había días en los que esa sonrisa llegaba un segundo tarde.
Días en los que su mirada se perdía un poco más de lo normal.
Días en los que, incluso rodeado de gente, parecía solo.
—Marcos… —dijo ella de repente.
—Dime.
—¿Estás bien?
Él se detuvo un instante.
Luego soltó una risa exagerada.
—Claro. Estoy perfecto. Soy joven, guapo, carismático… básicamente un desastre exitoso.
Elena entrecerró los ojos.
—Eso no responde a mi pregunta.
—Y tú haces demasiadas preguntas para alguien que acaba de llegar a este país.
Pero su voz no era firme.
Era evasiva.
Y eso fue suficiente para que Elena supiera que había algo que él no quería contar.



#2947 en Novela romántica

En el texto hay: amor y secretos

Editado: 09.07.2026

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