Entre Dos Mundos

Capítulo 5: Valeria

Francely no apartó la vista de la página.

El nombre seguía allí.

Valeria.

Ni una letra más.

Ni una explicación.

Ni una pista.

Solo ese nombre.

—¿Quién es Valeria? —preguntó Adrián.

—Mi mejor amiga.

El silencio que siguió no le gustó nada.

Adrián observó la libreta.

Luego a Francely.

Y finalmente volvió a mirar el nombre.

—Eso es un problema.

—¿Qué quieres decir?

—Que la libreta nunca escribe nombres por casualidad.

—¿Cómo sabes eso?

—Porque la he visto antes.

Francely levantó la mirada.

—¿Ya habías encontrado esta libreta?

Adrián dudó.

Por primera vez desde que lo conocía parecía incómodo.

—No exactamente.

—¿Entonces?

—La vi cuando era niño.

—Eso no responde nada.

—Lo sé.

—Empiezo a notar una costumbre tuya.

Adrián dejó escapar una pequeña sonrisa.

—También me lo han dicho.

—Y con razón.

Aquella noche Francely regresó a casa con más preguntas que respuestas.

No logró dormir bien.

Cada vez que cerraba los ojos recordaba la sombra.

La grieta.

Las advertencias.

Y el nombre de Valeria.

A las tres de la mañana volvió a abrir la libreta.

Las páginas estaban en blanco.

Pensó que esta vez no aparecería nada.

Entonces una frase comenzó a escribirse lentamente.

“Protégela.”

Solo eso.

Protégela.

Francely cerró la libreta.

Porque aquello ya era suficiente para quitarle el sueño durante un mes entero.

Al día siguiente llegó temprano a la escuela.

Valeria estaba sentada en una banca cerca del patio.

Movía las piernas mientras revisaba su teléfono.

Al verla, sonrió.

—Por fin llegas.

—Hola.

—¿Qué te pasa?

—¿Nada?

—Terrible intento de mentira.

Francely suspiró.

Valeria la conocía demasiado bien.

Llevaban siendo amigas desde pequeñas.

Habían compartido cumpleaños, tareas, secretos y momentos difíciles.

Era prácticamente una hermana para ella.

Y ahora una libreta mágica acababa de señalarla como alguien en peligro.

Porque aparentemente la vida normal había decidido renunciar para siempre.

Durante el descanso caminaron juntas por el patio.

Valeria hablaba de una serie que estaba viendo.

Francely apenas escuchaba.

Miraba constantemente a su alrededor.

Ventanas.

Puertas.

Pasillos.

Personas.

Todo.

—Te estás comportando raro.

—¿Yo?

—Sí.

—No.

—Sí.

—No.

—Sí.

—Está bien, sí.

Valeria sonrió.

—Sabía.

Cuando sonó el timbre para volver a clases ocurrió algo extraño.

La libreta comenzó a calentarse dentro de la mochila.

Francely se quedó inmóvil.

Ya conocía esa sensación.

Siempre significaba problemas.

Sacó la libreta discretamente.

La abrió.

Las palabras aparecieron de inmediato.

“Ahora.”

Después:

“Mira arriba.”

Francely levantó la cabeza.

Y sintió cómo el miedo le recorría la espalda.

En el techo del edificio principal había una figura.

Oscura.

Inmóvil.

Observando.

Una Sombra.

Plena luz del día.

—No…

La criatura estaba mirando directamente a Valeria.

—Valeria.

—¿Qué?

—Necesito que vengas conmigo.

—¿Por qué?

—Porque sí.

—Excelente explicación.

—¡Valeria!

Su tono fue tan serio que la chica dejó de sonreír.

—¿Qué ocurre?

Antes de que pudiera responder, la Sombra se movió.

Saltó desde el techo.

Varios estudiantes gritaron.

Otros ni siquiera parecieron verla.

Como había ocurrido en el parque.

Era como si aquella cosa existiera entre dos realidades.

Visible para algunos.

Invisible para otros.

—¡Corre! —gritó Francely.

—¿Qué?

—¡Corre!

Tomó a Valeria del brazo.

Las dos comenzaron a correr por el patio.

La Sombra descendió detrás de ellas.

Cada vez más rápido.

Cada vez más cerca.

Y entonces alguien apareció frente a ellas.

Adrián.

—Llegué justo a tiempo.

—¿Nos estabas siguiendo? —preguntó Francely.

—Después discutimos eso.

—Eso significa que sí.

—Concéntrate.

La Sombra estaba apenas a unos metros.

Adrián sacó el extraño reloj metálico.

Pero esta vez no ocurrió nada.

Lo observó.

Frunció el ceño.

—Eso es malo.

—¿Qué es malo?

—Que no funciona.

—¿QUÉ?

—Créeme, tampoco era mi plan.

La criatura continuó avanzando.

Y por primera vez, Francely vio algo nuevo.

Los ojos de la Sombra.

Dos pequeños puntos blancos brillando dentro de la oscuridad.

Y estaban fijos en Valeria.

Como si hubiera sido elegida.

Como si la estuviera buscando desde hacía mucho tiempo.



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En el texto hay: fantasia, misterio, romancejuvenil

Editado: 15.06.2026

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