Capítulo 6
El viernes llegó más rápido de lo esperado.
Y con él, la exposición de ciencias de Noah.
Desde que despertó, el niño no había dejado de hablar del tema.
—Mi proyecto va a ganar.
—No es una competencia —dijo Emma.
—Entonces voy a ganar una actividad que no es competencia.
—Eso no tiene sentido.
—Para mí sí.
Arthur soltó una pequeña risa mientras servía el desayuno.
⸻
Ethan revisó su reloj.
Tenía una reunión importante al mediodía.
Otra por la tarde.
Y una videoconferencia internacional al final del día.
Sin embargo…
La exposición de Noah estaba marcada en su agenda.
Y no pensaba perdérsela.
⸻
En la Academia Saint Katherine, el gimnasio estaba lleno de alumnos, padres y profesores.
Mesas decoradas.
Carteles.
Experimentos.
Nervios.
Y mucho ruido.
—Papá, ven rápido.
—Voy detrás de ti.
Noah prácticamente arrastró a Ethan hasta su mesa.
Emma caminaba más tranquila.
—Lo hizo desde ayer.
—¿Qué cosa?
—Arrastrar personas.
⸻
El proyecto de Noah era sorprendentemente bueno para un niño de siete años.
Ethan observó la presentación.
Luego al niño.
Luego otra vez al proyecto.
—¿Lo hiciste tú?
—Sí.
—Solo ayudé con la cartulina —dijo Emma.
—Y Arthur me ayudó a no pegarme los dedos.
—Un aporte importante —comentó Arthur.
⸻
Después de la exposición, algunos padres comenzaron a conversar.
Los niños corrían por todas partes.
Y el ambiente era relajado.
Hasta que Noah desapareció.
—¿Dónde está? —preguntó Ethan.
Emma señaló una dirección.
—Allí.
⸻
Noah estaba frente a un pequeño puesto de bebidas instalado cerca del gimnasio.
Y detrás del puesto…
Estaba Sofía.
—Hola.
—Hola, Noah.
—¡Mira! Mi proyecto funcionó.
—Nunca lo dudé.
—Yo sí.
Pero funcionó igual.
⸻
Ethan llegó unos segundos después.
—Lo siento.
Se escapó.
—No me escapé.
Caminé muy rápido.
—Eso tiene otro nombre.
—No si eres un científico.
Sofía soltó una risa.
Ethan también estuvo a punto de hacerlo.
⸻
Por unos segundos, el ambiente fue cómodo.
Natural.
Como si ya se conocieran un poco.
No eran amigos.
Todavía no.
Pero tampoco eran completos desconocidos.
⸻
—¿También participas en la actividad? —preguntó Ethan.
—La cafetería ayudó con algunas bebidas para el evento.
—Eso explica por qué estás aquí.
—Y eso explica por qué Noah apareció aquí dos veces.
—Tres —corrigió Noah.
—¿Tres?
—La cafetería.
La actividad benéfica.
Y ahora esto.
Sofía sonrió.
—Parece que te gustan las estadísticas.
—Me gustan los hechos.
—Definitivamente se parece a su padre —comentó ella.
⸻
Por primera vez, Ethan pareció realmente sorprendido.
Porque era verdad.
Y porque pocas personas lo notaban tan rápido.
⸻
Antes de que pudiera responder, Emma apareció.
—Noah.
—¿Sí?
—Estás otra vez hablando demasiado.
—Estoy socializando.
—Estás interrogando personas.
—No es lo mismo.
—Es exactamente lo mismo.
Sofía intentó contener la risa.
Sin éxito.
⸻
Cuando la actividad terminó, los Blackwell se prepararon para marcharse.
Noah agitó la mano.
—Adiós.
—Adiós.
Emma también hizo un pequeño gesto.
Más discreto.
Pero esta vez parecía más cómoda.
Mucho más cómoda.
⸻
Mientras caminaban hacia el automóvil, Arthur observó a los niños.
—Parece que hicieron una nueva amiga.
—Arthur.
—Solo digo lo que veo, señor.
—Y por eso debería hablar menos.
—Después de treinta años, ya es demasiado tarde para eso.
⸻
Ethan negó con la cabeza.
Pero esta vez sí sonrió.
Una sonrisa pequeña.
Tan breve que casi nadie la habría notado.
Casi nadie.
Excepto Arthur.
Que llevaba décadas observando a la familia Blackwell.
Y sabía reconocer esos momentos mejor que nadie.