Entre Dos Mundos Temp 1

Una Tarde Libre

Capítulo 7

Para Ethan Blackwell, una tarde libre era algo extremadamente raro.

Tan raro que Daniel Carter revisó la agenda tres veces.

—No puede estar bien.

—¿Qué cosa?

—Tienes tres horas libres.

—Sí.

—Eso nunca pasa.

—Está pasando.

Daniel lo observó.

—¿Y qué harás?

—No lo sé.

—Dios mío.

Ethan levantó una ceja.

—¿Qué?

—Acabas de decir “no lo sé”.

Definitivamente algo extraño está ocurriendo.

Mientras tanto, en la cafetería Bennett, la tarde estaba tranquila.

Sofía limpiaba algunas mesas.

Emily revisaba su teléfono.

Y Robert reparaba una de las sillas que llevaba meses dañada.

—Papá, podríamos comprar una nueva.

—Podría.

—¿Y entonces?

—¿Para qué comprar una nueva si puedo arreglar esta?

Emily miró a Sofía.

—Ahora entiendo de dónde sacaste tu terquedad.

A media tarde, Noah apareció corriendo por la sala principal de la mansión.

—¡Papá!

—¿Sí?

—Estoy aburrido.

—Lee un libro.

—Ya leí uno.

—Juega con Emma.

—Está leyendo.

—Entonces déjala leer.

Noah cruzó los brazos.

—Tus soluciones son muy aburridas.

Arthur apareció con una bandeja de té.

—Tengo una idea.

Noah giró inmediatamente.

—¿Cuál?

—Salir.

—Arthur, eres un genio.

—Lo sé.

Treinta minutos después, Ethan terminó aceptando.

Después de todo, tenía la tarde libre.

Y los niños necesitaban distraerse.

El destino, sin embargo, volvió a intervenir.

Porque después de caminar por varias calles del centro, Noah reconoció algo.

—¡La cafetería!

Emma levantó la vista.

—Otra vez.

—¿Podemos entrar?

—Noah… —comenzó Ethan.

—Por favor.

—Ya estuvimos allí varias veces.

—Precisamente.

Porque me gusta.

Arthur ocultó una sonrisa.

Cinco minutos después estaban sentados en una mesa.

Noah parecía victorioso.

Emma parecía resignada.

Y Ethan simplemente aceptó que había perdido la discusión.

Sofía se acercó.

—Buenas tardes.

—Hola —respondió Noah.

—Empiezo a pensar que eres cliente frecuente.

—Eso significa que me agrada este lugar.

—Es una buena señal.

Emma observó el mostrador.

Luego a Sofía.

Y finalmente habló.

—Mi hermano tiene razón.

Todos la miraron.

Incluida ella misma.

Como si no esperara haber dicho aquello en voz alta.

—¿Sobre qué? —preguntó Sofía.

—El lugar es agradable.

—Gracias.

Emma simplemente asintió.

Pero aquella era probablemente la conversación más larga que habían tenido.

Y Sofía lo notó.

Más tarde, mientras preparaba algunas bebidas, Emily apareció.

—¿Otra vez ellos?

—Emily.

—¿Qué?

Ya son clientes VIP.

—No existe eso.

—Todavía.

Noah escuchó la conversación.

—¿Qué es un cliente VIP?

—Alguien importante.

—Entonces sí somos.

Emma lo golpeó suavemente en el brazo.

—No ayudes.

La tarde transcurrió con tranquilidad.

Sin grandes acontecimientos.

Sin momentos extraordinarios.

Solo conversaciones sencillas.

Risas ocasionales.

Y una sensación de comodidad que ninguno de ellos esperaba.

Cuando llegó la hora de marcharse, Noah se acercó al mostrador.

—Nos vemos.

—Nos vemos.

—La próxima semana.

—¿Ya lo decidiste?

—Sí.

Sofía soltó una risa.

—Entonces supongo que hasta la próxima semana.

Mientras salían de la cafetería, Emma caminó junto a Ethan.

—Papá.

—¿Sí?

—Sofía es agradable.

Ethan la miró sorprendido.

Porque Emma rara vez opinaba sobre las personas.

—Sí.

Lo es.

Emma asintió.

Y siguió caminando.

Sin darse cuenta, había ocurrido algo importante.

No era amor.

No era amistad.

Ni siquiera era confianza completa.

Pero era el primer paso.

Por primera vez, Emma Blackwell había comenzado a abrir la puerta de su corazón.

Y aunque nadie lo sabía todavía, ese pequeño paso cambiaría muchas cosas en el futuro.




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