Entre Dos Mundos Temp 1

La Tía Olivia

Capítulo 11

El lunes por la mañana comenzó con tranquilidad.

Demasiada tranquilidad.

Y en la mansión Blackwell, eso casi siempre significaba problemas.

Ethan trabajaba desde su despacho.

Daniel revisaba documentos.

Arthur organizaba la agenda del día.

Emma leía.

Noah construía algo con piezas de plástico que nadie entendía.

Todo parecía normal.

Hasta que la puerta principal se abrió de golpe.

—¡Familia favorita!

Arthur cerró los ojos.

—Llegó la señorita Olivia.

Olivia Blackwell entró como un huracán.

Llevaba gafas de sol.

Una enorme sonrisa.

Y una energía completamente opuesta a la de su hermano.

—¡Emma!

—¡Tía Olivia!

—¡Noah!

—¡Tía Olivia!

Los mellizos corrieron a abrazarla.

Olivia levantó a Noah.

—¿Has conquistado el mundo ya?

—Todavía no.

—Bien.

Hazlo después de terminar la primaria.

—Lo intentaré.

Emma abrazó a su tía.

—Te tardaste.

—Tuve trabajo.

—Esa excusa la usa papá.

—Y yo la odio igual que tú.

Minutos después, Olivia apareció en el despacho de Ethan sin tocar la puerta.

—Hola.

—Hola.

—Sigues trabajando.

—Sí.

—Qué decepción.

Daniel comenzó a guardar documentos.

—Yo me voy.

—Cobarde —dijo Olivia.

—Experto en supervivencia.

No es lo mismo.

Olivia tomó asiento frente al escritorio.

—Mamá dice que trabajas demasiado.

—Mamá siempre dice eso.

—Papá también.

—Papá también siempre dice eso.

—Arthur también.

—Arthur no cuenta.

—Arthur cuenta más que todos nosotros.

Ethan suspiró.

Aquella conversación era habitual.

Más tarde, toda la familia almorzó junta en la mansión.

Olivia contaba historias.

Noah hacía preguntas.

Emma corregía a Noah.

Y Arthur intentaba mantener el orden.

Sin éxito.

—Noah, come.

—Estoy comiendo.

—Estás hablando.

—Puedo hacer ambas cosas.

—No correctamente.

Olivia comenzó a reír.

—Es exactamente igual que Ethan cuando era pequeño.

Ethan levantó la vista.

—No era así.

—Claro que sí.

Papá todavía cuenta historias.

William había contado muchas historias.

Demasiadas.

Y Olivia las recordaba todas.

Durante el postre, Olivia observó a su hermano.

—Por cierto.

—No.

—Ni siquiera hice la pregunta.

—Ya sé cuál es.

—Imposible.

—Es sobre algo que te contó mamá.

—No.

—¿Papá?

—No.

—Entonces definitivamente es peligroso.

Olivia sonrió.

—¿Quién es Sofía?

El comedor quedó en silencio.

Emma sonrió.

Noah también.

Arthur miró discretamente hacia otro lado.

—¿Quién? —preguntó Ethan.

—Sofía.

—No conozco ninguna Sofía.

—Mentiroso.

—Olivia.

—Los niños ya me contaron.

Emma tomó un sorbo de jugo.

—Es la dueña de una cafetería.

Noah asintió.

—Hace postres muy buenos.

Olivia abrió mucho los ojos.

—¡Interesante!

—No lo es.

—Lo es muchísimo.

Ethan se levantó de la mesa.

—Tengo trabajo.

—Está huyendo.

—No estoy huyendo.

—Está huyendo.

—Estoy ocupado.

—Huyendo de forma ocupada.

Los mellizos comenzaron a reír.

Incluso Arthur tuvo que ocultar una sonrisa.

Mientras Ethan se alejaba, Olivia observó a Emma y Noah.

—Necesito toda la información.

—¿Sobre Sofía? —preguntó Noah.

—Sobre Sofía.

—Bueno…

Y así comenzó el peor escenario posible para Ethan Blackwell.

Su hermana había encontrado un tema nuevo para molestarlo.

Y Olivia Blackwell jamás abandonaba una misión.




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