Entre Dos Mundos Temp 1

Una Invitación Inesperada

Capítulo 13

La semana continuó avanzando.

Y, para desgracia de Ethan, Olivia seguía hablando de Sofía.

—No entiendo tu obsesión.

—No es una obsesión.

—Fuiste a su cafetería.

—Una vez.

—Sin avisar.

—Detalles.

Daniel observó la discusión.

—Voy a fingir que tengo trabajo.

—Tienes trabajo —dijo Ethan.

—Entonces es perfecto.

Mientras tanto, en la cafetería Bennett, la tarde estaba especialmente tranquila.

Por primera vez en horas no había clientes.

Emily aprovechó el momento.

—Entonces…

—No.

—Ni siquiera hablé.

—Ya te conozco.

Emily sonrió.

—¿Qué opinas de la amiga rica?

—¿Olivia?

—Sí.

—Parece agradable.

—Muy agradable.

Y sospechosamente interesada en algo.

Sofía simplemente siguió trabajando.

Al día siguiente, la Academia Saint Katherine organizó una actividad deportiva para los alumnos.

Padres y familiares podían asistir.

Y, naturalmente, Noah estaba emocionado.

—Voy a ganar.

—No es una competencia —dijo Emma.

—Todo puede ser una competencia.

Ethan asistió.

Olivia también.

Porque según ella:

—Soy una tía responsable.

Nadie le creyó.

Las actividades comenzaron.

Carreras.

Juegos.

Pequeños desafíos para los niños.

Nada demasiado serio.

Durante un descanso, Noah vio un rostro familiar.

—¡Sofía!

Ethan giró la cabeza.

Y efectivamente era ella.

La cafetería Bennett había sido invitada para vender bebidas y refrigerios durante el evento.

Otra coincidencia.

Otra más.

—Hola —saludó Sofía.

—Hola —respondió Noah.

—¿Vas ganando?

—Todavía no.

Pero estoy analizando a mis rivales.

Olivia soltó una carcajada.

—Definitivamente es un Blackwell.

Aquella fue la primera vez que Sofía y Olivia se encontraron después de la cafetería.

Y se llevaron bien de inmediato.

Demasiado bien para la tranquilidad de Ethan.

—Mucho gusto verte otra vez —dijo Olivia.

—Igualmente.

—Ahora entiendo por qué mis sobrinos hablan tanto de ti.

Ethan ya sabía hacia dónde iba aquella conversación.

Y no le gustaba.

—Olivia.

—¿Qué?

—Compórtate.

—Me estoy comportando.

Emma observó a su padre.

Luego a su tía.

Luego a Sofía.

Y sonrió.

Porque por primera vez en mucho tiempo, veía a Ethan actuar de forma diferente.

Más relajado.

Más humano.

La tarde pasó rápidamente.

Los niños jugaron.

Los adultos conversaron.

Y cuando el evento terminó, Noah recibió una pequeña medalla por participación.

La sostuvo como si hubiera ganado un campeonato mundial.

—Fue un gran día —dijo.

—Lo fue —admitió Ethan.

Mientras caminaban hacia el automóvil, Olivia sonrió.

—¿Sabes?

—No.

—No dije nada.

—Pero vas a hacerlo.

—Sí.

Creo que Sofía encaja muy bien con esta familia.

Ethan abrió la puerta del vehículo.

—Buenas noches, Olivia.

—Eso no fue una respuesta.

—Buenas noches.

Y por primera vez, Olivia simplemente sonrió.

Porque ya no tenía dudas.

El destino seguía cruzando los caminos de Ethan y Sofía.

Una y otra vez.

Y tarde o temprano, algo iba a surgir de ello.




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