Entre Dos Mundos Temp 1

La Conversación

Capítulo 18

Aquella tarde, Ethan tomó una decisión poco habitual.

Cancelar una reunión.

Otra vez.

—Esto ya se está volviendo costumbre —comentó Daniel.

—No lo es.

—Claro.

Y yo soy bailarín profesional.

Ethan ignoró el comentario.

Tomó las llaves del automóvil.

Y salió.

Mientras tanto, en la cafetería Bennett, la situación seguía siendo extraña.

Durante todo el día habían llegado clientes nuevos.

Muchos.

Demasiados.

—¿Por qué hay tanta gente? —preguntó Robert.

—La revista —respondió Emily.

—Definitivamente la revista.

Sofía suspiró.

Nunca había querido atención pública.

Y mucho menos por algo así.

La campanilla de la puerta sonó.

Sofía levantó la vista.

Y vio entrar a Ethan.

Solo.

Sin Emma.

Sin Noah.

Por primera vez.

—Hola.

—Hola.

Hubo unos segundos de silencio.

No incómodo.

Simplemente diferente.

—Supongo que viste las revistas.

—Sí.

—Yo también.

Sofía apoyó ambas manos sobre el mostrador.

—La verdad es que esto es absurdo.

—Estoy de acuerdo.

Por primera vez en todo el día, ambos parecieron relajarse.

—¿Siempre pasa esto?

—A veces.

—¿A veces?

—Depende de la semana.

Sofía abrió mucho los ojos.

—Eso suena agotador.

—Lo es.

Y era la verdad.

No había arrogancia en la respuesta.

Ni orgullo.

Solo cansancio.

Por primera vez, Sofía entendió algo.

Detrás del empresario más poderoso del mundo…

Había una persona que llevaba años viviendo bajo observación constante.

—Lo siento.

Ethan pareció sorprendido.

—¿Por qué?

—Porque debe ser difícil.

Aquella no era una respuesta que escuchara a menudo.

Normalmente las personas hablaban de su dinero.

De sus empresas.

De su fama.

No de lo difícil que era.

—Gracias.

Fue una palabra sencilla.

Pero sincera.

En ese momento apareció Emily.

Y vio la escena.

—Oh.

Interrumpo algo.

—Sí —respondieron ambos al mismo tiempo.

Emily sonrió.

—Perfecto.

Entonces seguiré interrumpiendo.

Sofía cerró los ojos.

—Emily.

—¿Qué?

Estoy siendo amigable.

Ethan tuvo que contener una sonrisa.

Poco después, la puerta volvió a abrirse.

Y esta vez entraron Emma y Noah.

—¡Papá!

—Hola.

Noah observó alrededor.

—¿Ya resolvieron el problema de las revistas?

—No había ningún problema —respondió Ethan.

—Entonces fue una reunión aburrida.

Emma asintió.

—Definitivamente fue una reunión aburrida.

Todos terminaron riendo.

Más tarde, mientras los niños hablaban con Sofía, Ethan observó la escena.

Emma ya parecía completamente cómoda con ella.

Noah la trataba como si la conociera desde siempre.

Y Sofía…

Parecía feliz de tenerlos cerca.

Aquello le llamó la atención.

Porque era natural.

Nada forzado.

Nada artificial.

Cuando llegó el momento de marcharse, Noah tomó una galleta para el camino.

Como siempre.

—Nos vemos mañana.

—No sabemos si vendremos mañana —dijo Ethan.

—Entonces pasado mañana.

—Noah…

—Estoy organizando el calendario.

Emily comenzó a reír.

—Me agrada este niño.

—A todos les agrada —dijo Emma.

—Eso explica muchas cosas.

La familia salió de la cafetería.

Y por primera vez desde que aparecieron aquellas revistas…

Ethan se sintió tranquilo.

Sin embargo, al otro lado de la calle, dentro de un automóvil oscuro, un fotógrafo observaba la escena.

Tomó varias fotografías.

Una tras otra.

Y aquella noche, una simple conversación en una cafetería estaba a punto de convertirse en una noticia mucho más grande de lo que cualquiera imaginaba.




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