Entre Dos Mundos Temp 1

La Gala Benéfica

Capítulo 20

La noticia de la fotografía explotó durante todo el fin de semana.

Pero para sorpresa de Ethan, no fue la foto lo peor.

Lo peor fueron Olivia y Daniel.

—Mira esta.

—No.

—“Ethan Blackwell sonríe más cuando está cerca de cierta dueña de cafetería.”

—Olivia.

—Es periodismo de calidad.

Daniel casi se atragantó con el café.

—Definitivamente no es periodismo de calidad.

—Pero es divertido.

Ethan se levantó.

—Voy a trabajar.

—Está huyendo otra vez —anunció Olivia.

—Definitivamente está huyendo —confirmó Daniel.

Mientras tanto, en la cafetería Bennett, Sofía también sufría las consecuencias.

—Tenemos más clientes.

—Eso es bueno.

—Tenemos demasiados clientes.

—Eso es menos bueno.

Emily señaló la fila que llegaba hasta la puerta.

—La mitad vienen por curiosidad.

—Lo imaginé.

A media mañana apareció un vehículo negro frente a la cafetería.

No era raro.

Lo raro fue quién bajó.

—¡Olivia! —saludó Emily.

—Hola.

—Ya eres cliente frecuente.

—Lo heredé de mis sobrinos.

Sofía comenzó a reír.

Durante varios minutos conversaron.

Y entonces Olivia mencionó algo casualmente.

—La próxima semana tenemos una gala benéfica.

—¿Una gala?

—Sí.

La Fundación Blackwell organiza una cada año.

—Debe ser enorme.

—Lo es.

Sofía no imaginaba cuánto.

Porque cuando Olivia decía enorme…

Realmente quería decir enorme.

Esa misma tarde, Olivia regresó a la mansión.

—Tengo una idea.

Ethan ni siquiera levantó la vista.

—No.

—Escúchame primero.

—No.

—Es una excelente idea.

—Eso me preocupa aún más.

Olivia se sentó.

—La gala necesita más proveedores locales.

—¿Y?

—La cafetería Bennett.

Ethan finalmente levantó la vista.

—¿Quieres contratar la cafetería?

—Sí.

—Porque hacen buen café.

—Y porque eres incapaz de invitar personas normalmente.

—Olivia.

—¿Qué?

Daniel empezó a alejarse lentamente.

—No quiero estar aquí cuando explote.

—Buena decisión —dijo Ethan.

Pero Olivia tenía razón en algo.

La cafetería realmente tenía calidad.

Y la fundación siempre trabajaba con pequeños negocios locales.

No sería extraño.

Al menos no demasiado.

Dos días después, una llamada llegó a la cafetería Bennett.

—¿Cafetería Bennett?

—Sí.

—Llamamos de la Fundación Blackwell.

Sofía se quedó inmóvil.

—¿Perdón?

Emily levantó la cabeza inmediatamente.

—¿Qué pasó?

Sofía levantó una mano pidiendo silencio.

—Sí, la escucho.

La conversación duró varios minutos.

Cuando terminó…

Toda la familia la observaba.

—¿Qué ocurrió?

Sofía tardó unos segundos en responder.

—Nos invitaron a participar en una gala benéfica.

Emily abrió mucho los ojos.

—¿La gala Blackwell?

—Sí.

—¡¿La gala Blackwell?!

—Emily, acabas de repetir lo mismo.

—Porque es la Gala Blackwell.

Robert parecía igual de sorprendido.

Sarah también.

Porque todos sabían lo que significaba.

Era uno de los eventos benéficos más importantes del país.

Y sin saberlo…

La invitación que acababan de recibir estaba a punto de abrir la puerta a un mundo completamente diferente para la familia Bennett.




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