Entre Dos Mundos Temp 2 El Amor

Secretos de Cumpleaños

Capítulo 3

La mañana del sábado comenzó con una reunión secreta.

Una reunión muy peligrosa.

—¿Estamos todos?

—Sí.

—Perfecto.

Olivia observó la mesa.

Emma estaba presente.

Noah también.

Arthur no.

Porque Arthur era demasiado responsable para participar.

—Operación Cumpleaños ha comenzado.

Emma suspiró.

—Todavía no entiendo por qué tiene nombre.

—Porque todas las operaciones importantes tienen nombre.

—¿Y cuál es el objetivo?

Olivia sonrió.

—El mejor cumpleaños de la historia.

—Me gusta —dijo Noah.

—Por supuesto que te gusta.

Mientras tanto, Ethan disfrutaba de algo extremadamente raro.

Una mañana tranquila.

Duró exactamente siete minutos.

—Papá.

—¿Sí?

—Necesito dinero.

Ethan levantó la vista.

—¿Para qué?

—Es secreto.

—No.

—¿Por qué?

—Porque acabas de decir que es secreto.

Noah parecía indignado.

—Eso es discriminación financiera.

Desde el sofá, William comenzó a reír.

—Definitivamente es un Blackwell.

Más tarde, en la cafetería Bennett…

Emily estaba emocionada.

Y eso nunca era una buena noticia.

—Ya tengo una idea.

—¿Para qué?

—Para el cumpleaños.

—Emily.

—Escúchame primero.

—Eso me preocupa.

Emily sacó una libreta.

Llevaba varias páginas escritas.

—¿Cuándo hiciste eso?

—Anoche.

—¿No duermes?

—No cuando tengo inspiración.

Sofía observó las notas.

Había decoraciones.

Pasteles.

Juegos.

Ideas para regalos.

Y sorprendentemente…

Muchas eran buenas.

—No está mal.

Emily abrió mucho los ojos.

—¿Eso fue un cumplido?

—No te acostumbres.

Aquella tarde, Emma y Noah visitaron a sus abuelos.

La residencia de William y Catherine era enorme.

Pero para ellos simplemente era la casa de los abuelos.

—Abuela.

—Hola, cariño.

Emma abrazó a Catherine.

Noah hizo exactamente lo mismo.

Y cinco segundos después ya estaba buscando galletas.

—Está en la cocina.

—Gracias.

—Ni siquiera preguntó.

—Nunca pregunta —respondió William.

Mientras Noah desaparecía rumbo a las galletas, Emma permaneció sentada junto a sus abuelos.

—¿Puedo preguntar algo?

—Claro.

—¿Papá era feliz cuando tenía nuestra edad?

William y Catherine intercambiaron una mirada.

Era una pregunta inesperada.

—Sí —respondió William.

—Mucho.

—¿Y ahora?

Catherine sonrió suavemente.

—Ahora también está empezando a serlo otra vez.

Emma pensó unos segundos.

—¿Por Sofía?

Los dos abuelos comenzaron a reír.

—Eres muy observadora.

—Lo sé.

Esa noche, cuando Ethan fue a recoger a los niños, encontró a sus padres en la terraza.

—Llegas tarde.

—Lo sé.

William observó a su hijo.

—Trabajas demasiado.

—Tú también lo hacías.

—Y tu madre me regañaba por eso.

—Sigue haciéndolo.

Catherine sonrió.

—Porque sigo teniendo razón.

Por primera vez en mucho tiempo, Ethan se quedó conversando con ellos más de una hora.

Hablando de los niños.

Del cumpleaños.

De la familia.

Y cuando finalmente regresó a la mansión…

Se encontró con una sorpresa.

Sobre la mesa del comedor había un dibujo.

Un dibujo hecho por Emma.

Aparecían ella.

Noah.

Ethan.

Y Sofía.

Todos juntos.

—Interesante.

Ethan observó el dibujo durante varios segundos.

Y por primera vez…

No le pareció una idea tan imposible.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.