Entre Dos Mundos Temp 2 El Amor

Una Invitación Especial

Capítulo 4

El lunes por la mañana, la Mansión Blackwell parecía sorprendentemente tranquila.

Lo cual significaba una sola cosa.

Algo malo estaba a punto de pasar.

—Papá.

Ahí estaba.

—¿Sí?

—Necesito tu firma.

Ethan dejó de leer un informe.

—¿Para qué?

Emma le entregó una hoja.

—Para la excursión escolar.

—Eso parece normal.

—Porque lo es.

—Perfecto.

Firmó inmediatamente.

Entonces Noah apareció.

—Yo también.

Ethan tomó la segunda hoja.

Y frunció el ceño.

—¿Por qué la tuya tiene tres páginas?

—Porque mi proyecto es más importante.

—No lo es.

—Para mí sí.

Emma puso los ojos en blanco.

—Es una excursión al mismo lugar.

—Pero mi letra ocupa más espacio.

William, que desayunaba cerca, comenzó a reír.

—Ese niño siempre encuentra una explicación.

Mientras tanto, en la cafetería Bennett…

La mañana avanzaba normalmente.

Hasta que Emily vio algo por la ventana.

—Ahí viene.

—¿Quién?

—Tu multimillonario favorito.

—Emily.

—¿Qué?

Sofía ya estaba acostumbrándose a aquello.

La puerta se abrió.

Y Ethan entró.

—Hola.

—Hola.

Cada vez era más natural.

Y eso comenzaba a notarse.

—¿Café?

—Siempre.

—Ya conozco tu pedido.

Aquello hizo sonreír a Ethan.

—Eso es peligroso.

—¿Por qué?

—Porque significa que vengo demasiado.

—Eso es verdad.

Los dos comenzaron a reír.

Y desde la cocina…

Emily levantó el pulgar.

Sofía fingió no verla.

Durante la conversación, Ethan mencionó algo casualmente.

—La escuela organiza una feria familiar este sábado.

—¿La de Emma y Noah?

—Sí.

—Debe ser divertida.

—Lo es.

Hubo unos segundos de silencio.

Entonces Ethan dijo algo inesperado.

—Podrías ir.

Sofía parpadeó.

—¿Yo?

—Sí.

—¿Como invitada?

—Como amiga de la familia.

Por primera vez, Ethan pareció ligeramente nervioso.

Y aquello era extremadamente raro.

Sofía lo notó.

Y sonrió.

—Me gustaría ir.

Aquella simple respuesta hizo que Ethan se relajara.

—Perfecto.

Esa tarde, Emma y Noah llegaron de la escuela.

—¿Adivinen qué?

—¿Qué?

—Sofía vendrá a la feria.

Los dos mellizos se quedaron inmóviles.

—¿En serio?

—Sí.

Emma sonrió.

Noah también.

Y eso nunca era buena señal.

—Excelente.

—¿Por qué dices eso así?

—Por nada.

—Noah.

—Por absolutamente nada.

Desde el sofá, Olivia observó la escena.

Y sonrió lentamente.

—Oh…

—No.

—Oh sí.

—Olivia.

—Esto se está poniendo interesante.

Aquella noche, Catherine recibió una llamada.

—¿Sí?

Era Emma.

—Abuela.

—Hola, cariño.

—Sofía viene a la feria.

Catherine sonrió inmediatamente.

—Qué buena noticia.

—Necesitamos ayuda.

—¿Para qué?

Emma bajó la voz.

—Para que papá deje de ser tan lento.

Catherine soltó una carcajada.

—Cariño…

—¿Sí?

—Creo que toda la familia está intentando lo mismo.

Y por primera vez en años…

Los Blackwell parecían unidos por una misión común.

Hacer feliz a Ethan.

Aunque él todavía no lo sabía.




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