Entre Dos Mundos Temp 2 El Amor

El Proyecto Escolar

Capítulo 11

Faltaban 14 días para el cumpleaños de Emma y Noah.

Y por primera vez en semanas…

No estaban hablando de regalos.

Estaban hablando de una tragedia mucho peor.

—Tenemos un proyecto escolar.

Ethan levantó la vista.

—Eso no suena grave.

—Porque no has visto el proyecto.

Emma dejó una carpeta sobre la mesa.

Ethan la abrió.

Y comprendió el problema.

“Proyecto: Mi Familia y las Personas Importantes de Mi Vida.”

—Ah.

—Exactamente.

Noah suspiró.

—Tenemos que presentar frente a toda la clase.

—Siguen sin convencerme de que sea una tragedia.

—Hay cartulinas.

—Entiendo.

Aquella tarde, los mellizos comenzaron a trabajar.

Emma organizaba.

Noah pegaba cosas donde no debía.

Y Ethan intentaba evitar un desastre.

—No pongas pegamento ahí.

—¿Por qué?

—Porque es la mesa del comedor.

—Buen punto.

Mientras tanto, en la cafetería Bennett…

Sofía estaba terminando un pedido.

Hasta que recibió un mensaje.

Era Emma.

”¿Puedes ayudarnos con un proyecto?”

Sofía sonrió.

Y respondió.

“Claro.”

La respuesta llegó en menos de diez segundos.

“Perfecto. Papá también estará.”

Sofía miró el teléfono.

—Interesante.

Emily apareció inmediatamente.

—¿Qué pasó?

—Nada.

—Eso significa que pasó algo.

—Emma necesita ayuda con un proyecto.

—¿Y Ethan estará allí?

—Sí.

Emily sonrió.

—Definitivamente pasó algo.

Esa noche, Sofía llegó a la mansión.

Ya no estaba tan nerviosa como la primera vez.

Lo cual era una señal peligrosa.

Porque significaba que comenzaba a sentirse cómoda allí.

—¡Sofía!

Emma y Noah corrieron a recibirla.

—Necesitamos ayuda.

—¿Tan grave es?

—Sí.

—No.

Emma señaló a Noah.

—Él está complicándolo todo.

—Estoy aportando creatividad.

—Pegaste una fotografía al revés.

—Arte moderno.

En la sala familiar comenzaron a trabajar.

Había fotografías.

Cartulinas.

Marcadores.

Y demasiado pegamento.

William y Catherine observaban desde un sofá cercano.

—Esto terminará mal.

—Definitivamente.

—Pero será divertido.

—Muy divertido.

Durante varias horas trabajaron juntos.

Y poco a poco el proyecto comenzó a tomar forma.

Fotografías de Ethan.

Fotografías de Emma y Noah.

Fotografías de sus abuelos.

De Olivia.

De Arthur.

Y entonces Emma tomó una fotografía.

Una fotografía de la feria escolar.

Donde aparecían Ethan, Sofía, Emma y Noah.

—Esta también.

El salón quedó en silencio.

Noah asintió.

—Sí.

—¿Seguros?

—Claro.

Emma sonrió.

—Eres importante para nosotros.

Por unos segundos, Sofía no supo qué responder.

Y Ethan tampoco.

Porque aquella frase había sido completamente sincera.

Más tarde, cuando el proyecto terminó…

Los niños fueron a dormir.

William y Catherine también se retiraron.

Y por primera vez aquella noche…

Ethan y Sofía quedaron solos en la terraza.

La ciudad brillaba a lo lejos.

El ambiente era tranquilo.

—Gracias por ayudarlos.

—Me gusta pasar tiempo con ellos.

—Ellos también te quieren mucho.

Sofía sonrió.

—Son niños increíbles.

Ethan la observó unos segundos.

Y por primera vez estuvo a punto de decir algo importante.

Algo que llevaba semanas sintiendo.

Pero justo en ese momento…

—¡PAPÁ!

La voz de Noah rompió el momento.

Los dos comenzaron a reír.

—Nunca falla.

—Jamás.

Y aunque el momento desapareció…

La sensación permaneció.

Porque cada día era más evidente.

Ya no eran solo amigos.

Y faltaban apenas 14 días para el cumpleaños de Emma y Noah.

Un cumpleaños que estaba destinado a cambiar muchas cosas.




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