Entre Dos Mundos Temp 2 El Amor

Paparazzi

Capítulo 12

Faltaban 12 días para el cumpleaños de Emma y Noah.

Y la vida estaba demasiado tranquila.

Lo cual, para Ethan Blackwell, era una mala señal.

—Algo va a pasar.

Daniel levantó la vista.

—¿Por qué dices eso?

—Porque todo está demasiado tranquilo.

—Eso no tiene sentido.

—Lo tiene.

Y lamentablemente…

Tenía razón.

Aquella mañana, Emma y Noah presentaron su proyecto escolar.

El proyecto fue un éxito.

—Obtuvieron la máxima calificación.

—Lo sabía.

—Noah.

—¿Qué?

Soy brillante.

—No hiciste casi nada.

—Mi presencia inspiró al equipo.

Emma puso los ojos en blanco.

Cuando terminó la jornada escolar, Ethan fue personalmente a recogerlos.

Algo que intentaba hacer siempre que podía.

—¿Cómo salió?

—Excelente.

—Perfecto.

—También me eligieron para representar la clase en ciencias.

—Felicidades, Noah.

—Gracias.

Emma sonrió.

—Y yo gané el concurso de lectura.

—Felicidades a ti también.

Los dos niños parecían orgullosos.

Y Ethan también.

Sin embargo…

Al salir de la escuela apareció un problema.

Un grupo de fotógrafos esperaba fuera.

—Señor Blackwell.

—¿Una fotografía?

—¿Cómo está su relación con Sofía Bennett?

—¿Es cierto que ella pasa mucho tiempo con los niños?

Arthur apareció inmediatamente.

—Por aquí, señor.

Los agentes de seguridad formaron una barrera discreta.

Nada agresivo.

Nada exagerado.

Solo profesional.

Pero Emma escuchó las preguntas.

Y también Noah.

Una vez dentro del automóvil, ambos guardaron silencio.

Algo poco habitual.

Muy poco habitual.

—¿Todo bien?

Emma miró por la ventana.

—No me gusta.

—¿Qué cosa?

—Que siempre te sigan.

El vehículo quedó en silencio.

Ethan entendió perfectamente.

Porque él tampoco lo disfrutaba.

—A mí tampoco me gusta.

Noah levantó la vista.

—Entonces ¿por qué lo hacen?

Ethan tardó unos segundos en responder.

—Porque algunas personas creen que la vida de otras personas les pertenece.

Los dos niños parecieron entender.

Aunque no les gustó la respuesta.

Esa misma tarde, Sofía también enfrentó el mismo problema.

Dos fotógrafos estaban cerca de la cafetería.

Tomando fotografías.

Observando.

Esperando.

Emily los vio primero.

—Otra vez.

—¿Qué pasa?

—Tenemos compañía.

Sofía miró por la ventana.

Y suspiró.

—Entiendo.

—¿Te molesta?

—Un poco.

Porque aquello ya no afectaba solamente a Ethan.

Ahora también comenzaba a afectar a su familia.

Esa noche, la familia Blackwell cenó reunida.

William notó inmediatamente que Emma estaba callada.

—¿Qué ocurre?

Emma bajó la mirada.

—Nada.

—Emma.

—No me gusta que molesten a Sofía.

La mesa quedó en silencio.

Catherine observó a su nieta.

—Es normal sentirse así.

—Ella no hizo nada malo.

—Lo sabemos.

Noah asintió.

—Yo tampoco lo entiendo.

William miró a Ethan.

Y Ethan entendió la pregunta sin necesidad de palabras.

Cuando terminó la cena, Ethan salió al jardín.

Minutos después, William apareció.

—¿Puedo sentarme?

—Claro.

Los dos permanecieron unos segundos observando las luces de la ciudad.

—Los niños están preocupados.

—Lo sé.

—Y tú también.

Ethan sonrió ligeramente.

—¿Tan evidente es?

—Soy tu padre.

Buen punto.

William lo observó unos segundos.

—La pregunta importante es otra.

—¿Cuál?

—¿Vale la pena?

Ethan pensó inmediatamente en Sofía.

En la cafetería.

En las conversaciones.

En las risas.

En Emma y Noah.

Y por primera vez…

La respuesta llegó sin esfuerzo.

—Sí.

William sonrió.

—Entonces no dejes que los fotógrafos decidan por ti.

Ethan permaneció en silencio.

Pero aquellas palabras se quedaron en su mente.

Porque por primera vez…

Comenzaba a pensar que quizás valía la pena arriesgarse.

Y mientras tanto…

Faltaban 12 días para el cumpleaños de Emma y Noah.

Y una sorpresa muy especial ya estaba siendo preparada en secreto.




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