Entre el deber y el deseo

69. Cuando el circulo se cierra

Isabella

Nunca pensé que conocer a los amigos de Jonathan me pondría tan nerviosa. Había hablado con ellos por mensajes breves, alguna llamada casual, incluso coincidido con un par en eventos de trabajo. Pero esto era distinto. Esta vez no iba como parte del equipo, ni como “alguien cercano”. Iba como su pareja.

—Respira —me dijo Jonathan mientras cerraba la puerta de su departamento—. No es una entrevista.
—Lo sé —respondí—. Pero quiero que les caiga bien.
—Ya les caes bien —sonrió—. Ahora solo van a entender por qué.

Caminamos hasta el restaurante a pocas cuadras de su edificio. Un lugar acogedor, de luz cálida, mesas de madera y música suave. Al entrar, vi a cuatro personas levantarse casi al mismo tiempo. Sonrisas abiertas, gestos sinceros.

—¡Por fin! —exclamó una mujer de cabello rizado—. Así que tú eres Isabella.

Jonathan pasó su brazo por mi espalda, con naturalidad.
—Ella es Claire —me presentó—. Y esos son Daniel, Ryan y Emily.

Hubo abrazos, saludos, risas. Nada forzado. Nada incómodo. Me senté entre Jonathan y Claire, agradecida por la calidez inmediata.

—Llevamos semanas escuchando tu nombre —dijo Daniel, levantando su copa—. Era hora.

—Espero no decepcionar —bromeé.
—Imposible —respondió Ryan—. Jonathan no sonríe así por cualquiera.

Miré a Jonathan, que negó con la cabeza, fingiendo fastidio.
—¿Ven por qué no quería traerla? —dijo—. Ya están exagerando.

La conversación fluyó con facilidad. Hablaron de anécdotas antiguas, viajes, errores compartidos. Jonathan era distinto con ellos: más relajado, más abierto. Me gustó verlo así, sin armaduras.

En un momento, Claire se inclinó hacia mí.
—Se nota que lo haces bien —dijo en voz baja.
—¿Bien en qué?
—En traerle calma. No es algo que le pase seguido.

Sentí algo suave acomodarse en el pecho.
—Yo también la encuentro en él —respondí.

Cuando llegó la comida, Jonathan tomó mi mano por debajo de la mesa. Un gesto pequeño, casi invisible. Pero lo sentí como una confirmación.

—Gracias por venir —me susurró—. Sé que no es fácil.
—Lo es contigo —respondí.

Jonathan

Verla allí, riendo con mis amigos, hablando con Claire como si se conocieran de años, me hizo entender algo que había tardado demasiado en aceptar: no quería dividir mi vida en compartimentos. Isabella pertenecía a todos ellos.

—¿Entonces? —preguntó Emily, mirándonos a ambos—. ¿Desde cuándo están juntos oficialmente?

No hubo tensión. Solo curiosidad honesta.

—Desde que decidimos dejar de complicarlo —respondí.
—Eso suena muy a ti —rió Daniel.

Isabella me miró, y asentí apenas.
—Estamos construyendo algo serio —dije—. Sin prisas, pero con intención.

Hubo un silencio breve. Luego, sonrisas. Copas levantadas.

—Eso merece brindis —dijo Ryan—. Por lo que empieza bien.

Más tarde, ya de regreso, caminamos despacio bajo las luces de la calle. Isabella se aferró a mi brazo.

—Me sentí bienvenida —dijo—. Gracias por eso.
—Gracias a ti por estar —respondí—. Mi hermana quiere conocerte pronto.

Ella se detuvo, sorprendida.
—¿En serio?
—Muy en serio —sonreí—. Pero solo cuando te sientas lista.

Me miró unos segundos y luego asintió.
—Quiero conocer todo lo que te importa.

La abracé, allí mismo, sin importar quién pasara.
—Eso… significa mucho para mí.

Seguimos caminando, sabiendo que el círculo empezaba a cerrarse. No porque todo estuviera resuelto, sino porque ya no estábamos solos en esto.

Y por primera vez, ese pensamiento no dio miedo.



#1864 en Novela romántica
#668 en Chick lit

En el texto hay: jefe, secretaria, amor dificil

Editado: 10.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.