Owen
❄︎
Ha pasado casi una semana desde que Grant apareció en casa de Elara.
Una semana en la que no he cruzado una sola palabra con ella.
Una semana fingiendo que estoy demasiado ocupado para pasar por el observatorio.
Una semana comportándome como un completo idiota.
Pero… ¿qué más puedo hacer?
Grant se encuentra en la pista de hielo durante el entrenamiento matutino previo a nuestro primer partido de pretemporada, que será por la noche.
Lo observo regañar a uno de los defensas nuevos por no reaccionar con suficiente rapidez.
Y, por un segundo, el exesposo de Elara gira el rostro hacia mí.
Está furioso.
También lleva una semana así.
Nos hemos evitado fuera del hielo, pero, sobre la pista… todo sigue igual.
Los dos queremos lo mismo, así que seguimos trabajando como equipo.
Pero no puedo sacarme de la cabeza la forma tan descarada en la que retorció las cosas aquella noche.
—Carajo… —mascullo sin apartar la vista de Grant.
¿Por qué mencionó a Marissa?
¿Sólo para incomodar a Elara?
Y, cuando me hago esa pregunta, inevitablemente aparece otra.
¿Por qué me preocupa tanto que Elara se haya incomodado?
Estoy a punto de golpear el hielo con el stick por la maldita frustración que me atenaza el pecho.
Grant mintió.
Marissa jamás se presentaría en la arena a preguntar por mí. Y mucho menos aquella noche, cuando se encontraba en un crucero trasatlántico con su esposo.
Nunca fuimos una pareja.
Jamás nos prometimos nada. Sólo coincidíamos de vez en cuando porque ambos conocíamos perfectamente las reglas de su matrimonio bastante… peculiar.
Grant también las conoce. Y precisamente por eso utilizó su nombre.
La frustración vuelve a embargarme.
He evitado a Elara.
He pasado por el centro de estudios sin verla. O, mejor dicho… viéndola de lejos y fingiendo que no estaba ahí.
Pero… también he revisado sus redes sociales.
Ha empezado a publicar videos educativos sobre el universo que están teniendo muy buena recepción en internet.
Los comentarios están llenos de niños diciendo que ahora quieren ser astronautas.
Sonrío.
Mierda…
¿Acaso estoy sonriendo?
¿Qué demonios me sucede con Elara?
Llevo años conociéndola.
¿Por qué ahora me siento tan mal por no verla durante una semana cuando antes podían pasar meses sin saber absolutamente nada de ella?
—¿Sabes qué parece, capitán? —interrumpe Roy mi cascada de pensamientos al detenerse a mi lado—. Que llevas una semana queriendo decapitar a Grant con el stick… aunque todavía no decides si hacerlo antes o después del entrenamiento.
—¿Qué? —espeto mientras lo miro—. ¿De qué demonios estás hablando?
Roy enarca una ceja.
—Tiene que ver con Grant, ¿verdad?
Trago duro.
Mi vista viaja de Roy a Grant por un segundo.
—Porque a mí me habló de Elara.
Y ahí consigue toda mi atención.
—¿Qué te dijo?
Roy suspira hondo y se recarga en la valla.
—Anoche te fuiste muy rápido, así que no lo escuchaste —continúa—. Yo estaba terminando de guardar mis cosas cuando se detuvo a mi lado y, pues, pregunté lo que varios queríamos saber…
—¿Y eso es…?
—Por qué nunca nos contó que Elara es doctora en Astrofísica. La verdad es que me pareció bastante impresionante.
—¿Y qué respondió?
—¿Además de resoplar como un toro? —bromea con una sonrisa ladeada—. Que me mantenga apartado de Elara. Que no olvide que sigue siendo su esposa.
Roy y yo nos quedamos en silencio durante un par de segundos.
»Yo creo que está en negación.
Vuelvo a mirar a Grant.
No contradigo a Roy en voz alta, pero creo que va mucho más allá de la negación.
Creo que simplemente no soporta perder el control sobre Elara.
—Hoy Elara vendrá al partido, ¿no? —pregunta Roy.
Asiento.
—Entonces pasaré a saludarla.
Lo miro de reojo.
»Porque es agradable.
Hace una pequeña pausa antes de sonreír.
»Y porque Grant probablemente se pondrá como loco.