Entre el Odio y el Deseo

LA CHISPA BAJO LA CENIZA _ AURORA REYES_ I

Mi alarma chillaba como una sirena ensordecedora, pero la ignoré como buena profesional del sueño. Siete y diez. Tarde. Otra vez. Me arrastré fuera de la cama, maldiciendo al sol que ya se colaba por mi ventana, prometiendo otro día más en el infierno llamado instituto. Mi vida, en general, era bastante normal. O al menos, lo normal que puede ser para una chica de dieciséis con notas decentes, un grupo de amigos leal y una obsesión secreta por las series de crímenes.

Vivo en una casa que huele a café por las mañanas y a las flores que mi madre, Elena, cultiva con tanto esmero en el jardín. Mi padre, Antonio, es el tipo de persona que arregla todo con una sonrisa y un "no hay problema". Mis padres son el tipo de gente que cree en la bondad y en que "todo se puede arreglar hablando". Les adoro. Realmente lo hago. Pero a veces, su optimismo me da ganas de golpear algo. O a alguien.

Y hablando de golpear a alguien, está Chloe. Mi mejor amiga, mi cómplice en todo, mi brújula moral (a veces). Con ella, la vida es una aventura constante. Nos reímos de lo absurdo, planeamos los fines de semana y nos quejamos de las tareas hasta que no podemos más. Es mi refugio, mi dosis diaria de realidad sin filtros. Con ella, no hay pretensiones.

La verdad es que no necesito mucho para ser feliz. Una buena tarde de pelis, comida china y Chloe a mi lado es mi paraíso personal. Siempre he creído en las cosas simples. La lealtad, la honestidad, el esfuerzo. Cosas que no se compran con dinero, sino que se ganan

Y luego está él.

Ethan Blackwood.

Su nombre es como un escalofrío de rabia que me recorre la espalda. Una palabra que evoca el mismo sabor amargo que la quinina. Lo veo en el instituto, paseándose con su séquito de clones perfectos, con esa sonrisa ladeada que te dice "soy mejor que tú y lo sabes". Es tan arrogante, tan egoísta, tan… inaguantable. Su vida es un desfile de lujos y privilegios, de cosas que no se ha ganado, solo porque nació en la cuna correcta.

Y lo peor es que, cada vez que lo veo, el rencor que llevo dentro se aviva. Porque la gente como él… la gente como

él te hace tanto daño que a veces, solo a veces, sientes que el odio es la única respuesta posible.




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