Sólo fingir a los demás no basta, debo hacerlo conmigo misma. No logro convencerme.
Abrí mis ojos, sentí como te movías detrás de mí.
¿No fue suficiente? ¿Había pasado muy poco? ¿Di eso? Hey… contesta, debo ser yo el problema de nuevo.
En mi oído siento tu agitada respiración y unas palabras se desprenden de tus labios.
— ¿Por qué eres tan bonita?
Sí, esto les pasa a las bonitas. A las que sus novios quieren, porque él lo hace, es irremediable y completamente natural.
Cerré mis ojos y mantuve mi respiración como estaba, liviana e inmutable, hacer esto hizo que cayera dormida.
…
Mientras caminaba por el pasillo, vi como en el gran ventanal había un día soleado esplendido, uno tan perfecto como para pedirte que salgamos juntos de nuevo. Bajo y te veo en el sofa, me acercó sonriendo y tratando de encontrar las palabras.
— Buen dia… ¿estarás muy ocupado hoy?
— Buen día, no despertabas más.
Te acercaste a mí y sin pestañear vi la forma en que besaste mi frente, siempre dijiste que ibas a cuidarme y protegerme, no harías algo para dañarme.
— Sí, perdón. Sabes que duermo bastante a tu lado.
— Más de lo que me gustaría —dijiste riendo, yo espere un segundo para reír contigo.
Observé la taza de té sobre la mesita ratonera, ya habías comenzado a trabajar por lo que vi en el celular; eso demoraría, más de lo que podía imaginar pero aún así… ¿estará bien si te lo pido?
— Estaba pensando… —seguiste jugando en el celular sin verme, yo enfoque mi vista a la pared, a la imperfecta manchita que habías creado—. Hoy parece un día bonito.
— Sí, menos mal. No soportaría otro día frío.
— Estamos en invierno, los días con algo de calor parecen un milagro.
— En serio, no entiendo cómo toleras el invierno diciendo que lo amas pero esperas felizmente los días calurosos —sorbiste un poco de té—. Tan contradictoria que eres.
Sólo sonreí. Sí, ¿ves? No me sale fingir demasiado bien para mi misma.
Uno pensaría que amo el invierno, pero la realidad es que no se vivir sin él, en mi vida crecí en un lugar así… el sol salía pocas veces, lo suficiente como para volverme la esperanza y volverme esclava del clima.
— ¿Vas a hacer algo hoy? —me preguntaste.
— Yo, ordenaré un poco mi estudio.
— Bien.
Sí, el sol se ve bastante bien desde ahí. No puedo quejarme.
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Editado: 01.03.2026