Entre gustos & Colores

Capitulo 11

Volteo a mirar a mi madre, sus ojos enrojecidos e hinchados, llenos de lágrimas y expectantes, atemorizados quizá de como yo pueda reaccionar ante toda esta información.

-¡Mama! Lo siento mucho- me abalanzo sobre ella olvidando el jarrón desperdigado en el suelo y la abrazo entre lagrimas- todo este tiempo estuviste aguantando tanto dolor solo para protegerme. Perdóname por haberte dejado sola todo este tiempo.

-No tengo nada que perdonarte mi niña, eres tú quien debe perdonarme a mi, lo lamento hija. Debí decírtelo antes pero tenía tanto miedo. No sabía de que manera ibas a reaccionar, me mantuve pensando que cuando recordaras me ibas a odiar.

-¿Odiarte mamá? ¡Jamás! ¿Cómo podría?.. eres todo lo que tengo. Ella comienza a repartir besos por todo mi rostro muy largo sueño.

-Señoritas disculpen la interrupción, pero me tengo que marchar-Dice ¿el psicólogo de la universidad?

-¿Usted? ¿También estaba en la habitación? –Digo confundida.

-El mismo-Sonrie y yo frunzo el entrecejo.

-El fue mi… Digamos que psicólogo de confianza mientras estuve en la universidad- Sonríen ambos con complicidad.

Detrás de él psicólogo aparece aquel hombre que solo vi un par de veces y que ahora me recuerda tanto a mi propio padre.

Se inclina hasta mi y deposita un amable beso sobre la coronilla de mi cabeza.

-Bienvenida de vuelta, sobrina.

Lloro nuevamente, su voz suena casi igual a la de mi padre. Creo que voy a desmayarme como siga hablándome. Lo abrazo con fuerza

-Tenemos que irnos y ustedes tienen mucho de que hablar- dice mi “recien recordado tío”. Ambos los acompañamos a la salida.

Cuando por fin se va mama y yo quedamos completamente solas miro a mama y sin poder evitarlo se pone nerviosa.

-Mama, tenemos mucho de que hablar,

-Si…-Dice más para si misma.

Decidimos relajarnos mientras me ponía al día con más de 6 años de informaciones desconocidas. En serio, no es algo fácil de digerir, después de ser una chica común… tener que volverse una Maxwell en todo regla.

Gracias a Dios soy buena memorizado números así que tres registrar en mi nuevo equipo el número de mi mejor amigo/primo-hermano. Le envío un texto sencillo para comunicarle con la frase “Primo, soy Steisy”.

Su respuesta fueron una seguidilla de gifs y memes de sorpresas, gritos y desmayos.

Le dije que lo citaría luego para hablar, que lo amaba mucho y que gracias por todo el apoyo. Aunque había sido un pésimo jefe hasta la fecha.

En la universidad me dieron un par de dias de descanso ya que estamos en épocas de exámenes.

¿Nathan? No tengo ni idea de que rayos pasa con él, no he vuelto a saber absolutamente nada de ese chico y la verdad ya no siquiera sé si quiero saber algo.

¿Dominic? Pues éste último, recientemente rebautizado como el controlador Señor Oscuro, ha estado pues haciéndole honor a su nombre.

Pasa a diario por aquí, aunque no puedo reprochar nada, después de todo es su casa ¿No?. Me obliga a ver al médico que siempre le acompaña a pesar de no necesitarlo ya más y me mira incesantemente con aquella inquisidora y enigmática mirada suya mientras ignora mis preguntas.

Le he contado solo a él con lujo de detalles lo sucedido y el muy cretino aún no me dice que planea hacer. A veces lo odio.

Pero inevitablemente, sigo esperando a que entre por esa puerta en algún momento del día. ¡Arg!, ¿Que rayos sucede conmigo?.

-Entonces… ¿Por donde empezamos? –Pregunta mama.

-¿Qué fue lo que exactamente paso?

-Ese dia íbamos por la carretera tu padre, Scarlett, tu y yo.

Como si fuese una película la voz de mama se fue apagando y yo me hundí en mis recuerdos…

Las imágenes fueron llegando una a una y empecé a vivir aquel recuerdo.

-¡Mama! Dile a Scarlett que me regrese mi peluche- Me veo en una jovencita flacucha.

-Scarlett deja a Steisy. –Dice mama

-Mama ya esta grande para usar peluches.. ¿ o es que este te lo dio tu novio y no quieres decir nada?- me saca la lengua la adolecente a mi lado haciendo que me enoje aún mas.

-Uo no tengo novio, tu sí tonta.- refunfuño en su contra.

-Hija deja en paz a tu hermana- Dice papa mirando por el retrovisor- Cuando uno es joven a veces piensa que incordiar al otro es la manera mas adecuada de demostrar su amor, pero…

-¿Ves? Te amo hermanita- dice Scarlett abrazándome.

-¡Mam…-No pude terminar aquellas palabras pues el impacto que nos alcanzó por la parte trasera del auto, nos sacudió con violencia.

Al reaccionar, pasados quizá unos minutos puedo ver como unos hombres encapuchados sacan a papa casi inconsciente fuera del auto.

-Quédense tranquilas, todo va a estar bien- oigo decir a mi padre en apenas un hilo de voz.

-Dejenlo, no se lo lleven- gritaba a todo pulmón mi madre.

El corazón me latía desbocado. Estaba asustaba, nerviosa y no entendía lo que estaba sucediendo.

Vi a mi hermana Scarlett que aun se encontraba a mi lado con un golpe sangrante en la frente, inmóvil mientras las lagrimas se le salían involuntariamente.

–Niñas no se muevan de aquí- Decía mama para calmarnos mientras pulsaba una y otra vez el botón de aquel objeto que ella alguna vez nos había mostrado “Niñas cuando estén en una emergencia y no estemos ni su  padre ni yo cerca pulsen el botón, este se encargará de enviar una señal de alerta a las autoridades así ellos sabrán la ubicación exacta de donde se encuentran. Llegaran en donde estén en cuestiones de minutos”

Un tipo rompió la ventana del lado de mamá, provocando que gritáramos.

Podía escuchar los gritos y amenazas de papá desde afuera.

-Por favor dejen nos tranquilos les daremos lo que quie…- Un golpe interrumpió a mama. Intento batallar pero aquel hombre pudo mas que ella y también la saco a rastras fuera del auto.

Yo no sabia que hacer , lloraba como niña pequeña abrazada a mi conejo de peluche.

Mi hermana desabrochó su cinturón y el mío y me abrazo con fuerza después que se llevaron a mama. Cubriendo me con su cuerpo y temblando como una hoja.




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