Ava
-Tengo mucho calor-digo quitándome la chaqueta
Se queda quieto, sorprendido. Su mirada esta fija en mis brazos.
-Ava…
Bajo la mirada hacia mis brazos aunque ya se que es lo que voy a encontrar. Sus ojos están fijos en mis marcas. Por instinto intento cubrirlas con la chaqueta pero es inútil, él ya las vio
No…- Murmuro pero no me sale palabras, lo único que quiero es desaparecer en este momento, esconderme en un rincón y que nunca me encuentren.
Sus manos van hacia mis brazos, intenta agarrarlos, pero lo aparto, no dejo que me toque.
-Vete-Grito desesperada
-Ava yo…
-¡Qué te salgas!-Mi voz tiembla y me odio por eso. Necesito que se vaya, necesito que deje de verme de esa manera, como si pudiera ver más allá en mi.
Él se queda quieto, el silencio es pesado, incomodo. Lo único que quiero es que se vaya de mi cuarto. No lo miro, no quiero ver esa mirada de compasión, no quiero ver esa mirada de lastima.
-Gabriel, ¡vete ya!
El no discute, ya no intenta preguntar y es lo mejor no quiero hablar con el de esto. El silencio que deja cuando la puerta se cierra se siente peor que cualquier grito.
Me abrazo a mi misma con fuerza, intentando cubrir mis brazos aunque ya sea demasiado tarde. Las lágrimas empiezan a caer sin permiso y cierro los ojos con fuerza.
¿Cómo fui tan estúpida para quitarme la chaqueta?, ¿cómo se me pudo olvidar que tengo los brazos llenos de marcas?.
Siento miedo, vergüenza, enojo conmigo misma. ¿Por qué no fui más cuidadosa?, tuve que haber sido más cuidadosa. Ahora él ya lo sabe y me sorprendería que no le digiera nada a mi mamá.
¿Qué voy a hacer? ¿tengo que hablar con el de esto?, ¿le dirá a mi mamá?. Si, seguro que le dice, no se que me asusta más si que le diga a mi mamá o verlo después de esto.
Me tumbo otra vez en mi cama, me acomodo mejor entre las almohadas he intento cerrar los ojos con las lágrimas aun cayendo por mis mejillas, intento no pensar pero no puedo sacarme de la cabeza lo que acaba de pasar.
La expresión de Gabriel, la forma en que me miró. Aprieto los ojos con fuerza, deseando poder borrar ese momento de mi mente, pero vuelve una y otra vez. Sus manos intentando acercarse a mis brazos. Su voz diciendo mi nombre como si estuviera preocupado.
Todo estaba bien hasta hace unos minutos. Gabriel no sabía nada. Me veía como una chica normal, alguien que tenía todo bajo control. Y ahora… ahora seguro piensa que estoy loca.
Me giro hacia un lado abrazando una almohada contra mi pecho mientras intento regular mi respiración. Mañana no voy a poder ver a Gabriel a la cara.
…
No he dormido casi nada, no pude. Toda la noche estuve pensando en todo lo que paso. Cada vez que cerraba los ojos volvía a verlo. Gabriel mirándome los brazos, el silencio incómodo, la sorpresa en su voz.
Miro el techo de mi habitación mientras las primeras luces de la mañana se cuelan por la ventana. Siento los ojos pesados y ardientes de tanto llorar, estoy segura que los tengo hinchados.
Agarro mi teléfono para ver la hora
11:04
Me levanto de la cama en contra de mi voluntad y voy directo hacia el baño.
Prendo el grifo y me enjuago la cara con agua fría. La sensación hace que mi piel arda un poco, pero al mismo tiempo se siente extrañamente reconfortante.
Levanto la mirada hacia el espejo y me quedo observando mi reflejo unos segundos.
Tengo los ojos hinchados, las ojeras marcadas y el cabello completamente desordenado. Parezco tan cansada como me siento.
Tomo una toalla y seco mi rostro lentamente mientras intento respirar con normalidad. Hoy tengo que actuar como si nada hubiera pasado, como si él no hubiera visto aquello que llevo meses intentando esconder.
Salgo del baño mientras me hago un moño desarreglado y me encamino hacia las escaleras. Mis pasos son lentos, inseguros, como si una parte de mí quisiera regresar al cuarto y esconderse debajo de las cobijas otra vez. Cuando por fin bajo el último escalón entro a la cocina.
Los veo, están sentados platicando, sonriendo. De pronto todos me miran
-Buenos días Ava-Dice Marcus con una sonrisa en sus labios
-Buenos días- digo en un susurro.
Mi mirada se cruza con la de Gabriel pero inmediato aparta la vista de él. No puedo sostenerle la mirada sin sentir el pecho apretarse .
Voy hacia el refrigerador y tomo la jarra de agua
-¿Ayer a que hora volviste?- la pregunta viene de mi madre
—Ah… temprano. No vi la hora, pero no volví tan tarde.
Intento sonar tranquila, natural, aunque por dentro sigo sintiéndome igual de nerviosa. Por lo que veo, Gabriel no les ha dicho nada… y espero que así continúe.
Suelto el aire lentamente mientras saco un vaso del gabinete intentando convencerme de que todo está bien. Tal vez decidió ignorarlo. Tal vez piensa fingir que nunca pasó.
El silencio vuelve a instalarse por unos segundos hasta que mi mamá empieza a hablar con Marcus de cualquier cosa sin importancia, llenando el ambiente con una normalidad que se siente extraña después de anoche.
Gabriel me sigue mirando y yo hago todo lo posible por evitarlo, me da vergüenza verlo a los ojos después de lo de anoche. Sigo concentrada en mi vaso de agua tomando sorbos grandes para poder evitar el hambre que siento.
Ayer me puse demasiado borracha y aunque dije que no iba a tomar, termine haciéndolo porque quería escapar un momento de todo lo que me atormentaba y ahora gracias a eso Gabriel sabe que me corto los brazos.
-¿Me acompañas al despacho un momento cariño?- dice Marcus al tiempo que se levanta de su silla.
-Claro- responde mamá y lo acompaña a la puerta
No me puedo quedar sola con el, tengo que salir de aquí.
Voy caminando lo más rápido que puedo hacia la puerta, sintiendo la mirada fija de Gabriel sobre mi nuca. Subo casi corriendo las escaleras y me encierro en mi habitación.
Editado: 02.09.2026