Entre Harina y Orgullo || : El Perdon Del Olimpo

Capítulo 5: Bienvenidos a Atenas

El jet privado que el patriarca había enviado, un despliegue innecesario de lujo ostentoso, los dejó en el aeropuerto de Atenas dos días después. Un chofer uniformado y silencioso los condujo a través de las calles de la ciudad hasta la mansión Angelopoulos. La casa, colgada estratégicamente de una colina con una vista impresionante al mar Egeo, era un despliegue obsceno de riqueza: columnas de mármol pentélico que brillaban bajo el sol griego, jardines inmensos y sirvientes que se movían en silencio, como fantasmas. El contraste con la calidez bulliciosa y el olor a salsa de tomate de la pizzería de Don Moretti era abrumador y casi asfixiante.

Al cruzar las inmensas puertas coloniales de madera tallada, el recibimiento fue gélido, como si hubieran entrado en una bóveda de hielo. En el gran salón principal, además del padre de Dimitris, que los esperaba sentado en un sillón como un rey en su trono, se encontraban sus tíos y sus primas, Helena y Chloe (una prima homónima a su gran amiga de la universidad, pero sin rastro de su simpatía), dos mujeres de la alta sociedad vestidas con ropa de diseñador que gritaba "dinero" y sonrisas de plástico que no llegaban a sus ojos.

Dimitris caminaba con paso firme y decidido por el suelo de mármol, sosteniendo al pequeño Leo en sus brazos, quien observaba todo con curiosidad silenciosa. Alessa caminaba a su lado con la barbilla en alto, irradiando una elegancia natural con un vestido verde esmeralda que resaltaba su belleza madura y la confianza que sentía en sí misma.

Las primas los miraron de arriba abajo con evidente desdén, murmurando entre dientes en griego sobre el aspecto "común" y la ropa "barata" de Alessa, asumiendo falsamente que ella no entendía el idioma. Pero Alessa, siendo una abogada brillante que había estudiado varios idiomas para su carrera, les dedicó una mirada tan fría y calculadora que las hizo callar de inmediato. La hostilidad en el aire era tan densa que se podía cortar con un cuchillo.




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