Entre Harina y Orgullo || : El Perdon Del Olimpo

Capítulo 6: La Trampa

Helena y Chelsy no estaban dispuestas a permitir que una "arribista extranjera", como ellas llamaban despectivamente a Alessa en privado, se quedara con el control de la fortuna familiar y pusiera en riesgo su estatus social. Al segundo día de su estancia en la mansión, idearon un plan retorcido para sembrar la discordia y separar a la pareja. Durante una recepción privada en los inmensos jardines que daban al mar, llamaron a un apuesto y joven empresario griego, un antiguo amigo de la familia conocido por ser un mujeriego, y lo empujaron sutilmente a acercarse a Alessa mientras Dimitris estaba ocupado en el despacho discutiendo temas de la naviera con su padre.

Las primas se aseguraron de que Dimitris saliera al balcón del primer piso justo en el momento preciso en que el empresario, siguiendo el plan, intentaba besarle la mano a Alessa de manera exagerada y dramática, mientras ellas, fingiendo sorpresa, soltaban comentarios venenosos a espaldas de Dimitris:

—Mírala, Dimitris —susurró Helena, asegurándose de que él la escuchara—. Apenas te das la vuelta para trabajar por el futuro de la familia y ella ya está buscando asegurar su propio futuro con alguien más de nuestra clase social. Las mujeres como ella nunca cambian, solo buscan el mejor postor.

Sin embargo, el tiro les salió estrepitosamente por la culata. Dimitris bajó las escaleras del jardín con paso pesado e imponente, su figura recortada contra el sol poniente, pero su furia no iba dirigida a su esposa. Él conocía demasiado bien a Alessa; sabía de su lealtad incondicional, de su integridad y de su absoluto desprecio por los juegos superficiales de la alta sociedad. No cayó en la trampa ni por un milisegundo.

—Si vuelven a intentar armar un teatro tan patético y estúpido en mi propia casa en contra de mi esposa, las haré sacar de esta propiedad yo mismo, y sin un centavo —siseó Dimitris a sus primas con una voz tan ronca, profunda y peligrosa que ambas se pusieron pálidas y retrocedieron asustadas. Acto seguido, tomó a Alessa firmemente de la cintura, pegándola a su cuerpo atlético en un gesto de posesión y protección, dejando claro ante todos los presentes que su confianza en ella era indestructible.




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