Entre la Filosofía y la Ingeniería

Capítulo 2

Una vez de regreso a mi casa ahí estaba mi papá.

— ¿Si estás estudiando y haciendo la tarea? — me sorprendí, a veces se me olvidaba su voz — no quiero que andes desperdiciando el tiempo.

— Si lo hago.

— Juega un ratito pero también ponte a estudiar, no quiero que después andes batallando porque se te hizo fácil no estudiar.

Solo asentí con la cabeza y me fuí a mi cuarto a estudiar, también le avancé a la tarea, faltaba tiempo para entregar pero no quería que pensara que no estaba haciendo nada.

Una vez estábamos sentados mientras esperábamos a Diego, íbamos a comer algo, en eso pasaron 2 hombres agarrados de la mano para después uno de ellos besar en la mejilla a otro.

— Asqueroso — dijo Alonso y por primera vez estuve de acuerdo con él, no dije nada pero quizá mi cara si lo mostró porque sentí como Javier me volteo a ver — que sea público no les da derecho a mostrar eso.

— ya volví, había mucha fila — se sentó y nos volteó a ver para luego voltear hacia donde Alonso estaba viendo — ¿Qué pasó?

— Unos rarillos que pasaron pero ya todo bien.

Nos volteó a ver a todos pero no encontró nada, empezamos a comer.

Una vez estuvimos Alonso y yo solos, Diego y Javier habían ido al entrenamiento, estábamos jugando y de repente dos mujeres pasaron, las dos estaban agarradas de las manos.

— Tan lindas y tan raritas, con un hombre como yo se les quitaría — me reí — ¿De qué te ríes? Ni que tú te vieras mejor.

— Ya déjalo y ponte a jugar o vas a perder — sonó el final de su juego y yo me reí, Alonso se indignó.

A veces Alonso se iba, lo veía con otros chavos pero parecía que lo que hablaban era secreto, nunca quise saber que era así que solo pasaba de largo.

Viernes 22 de Agosto.

No sé porqué pero tenía presente que día era y algo dentro de mí me decía “no lo olvides”. Me había levantado igual que antes, fui por mi bote de agua y no había nadie como siempre, me fuí temprano en la camioneta y no hubo problema. Las clases iban normales y todo tranquilo, cuando finalizaron salimos como siempre y empezamos a caminar, no sabíamos a dónde ir.

— Ustedes son como que muy callados, ¿No saben hablar o que? — Alonso se burló después de decir eso y yo me enojé, no le tenía tanta confianza aunque sabía que éramos iguales, iba a contestar algo pero Diego habló.

— Es cierto, abrieron un Tim Hortons aquí en CU, ¿Qué les parece ir? — evadió lo que había dicho Alonso y parece que no lo tomó bien — quizá encontremos a alguien por ahí — Alonso sonrió.

— ¿Qué venden ahí?

— ¿Es enserio que no sabes? — negué con la cabeza, no me gustaba su tono de voz, pero era parte de nuestro grupo, tenía que ser amigable.

— Son varias cosas, malteadas, donas.

— Y a las mujeres les encanta — dijo mientras guiñaba el ojo.

— Están buenas las malteadas, sería bueno ir, para que las conozcan.

Creo que todos evadimos lo que Alfonso dijo.

— Está bien.

Javier solo asintió con la cabeza y creo que por un momento ví a Alfonso levantar la ceja, pero la quitó muy rápido.

— Entonces vamos.

Fuimos caminando hacia allá, según lo que decían quedaba a lado de la Facultad de Arquitectura, lo cuál sería a lado de nuestra facultad, no es mucho tramo para llegar, Diego iba platicando sobre lo que tenían, justo llegando a la cafetería alguien choca con Alfonso.

— Oye, fíjate por dónde vas.

— Lo siento

Era una chava la que había chocado con él. Estaba bonita.

— Oh, está bien, todos cometemos errores ¿No crees?

Alonso había cambiado de opinión muy rápido, quizá porque era una mujer la que había chocado con él.

— Vaya, que rápido se fue su enojo — escuché que murmuraron, me reí, voltee a verlo, era un chavo unos centímetros más bajo que yo, parece ser que viene con su amiga, la que chocó con Alonso.

— No pasa nada, cualquiera puede chocar con alguien ¿No?

Silencio. Qué incómodo.

— Si bueno, hola me presento, soy Diego, el es Javier, con el que acabas de chocar es Alfonso y el — me toca el hombro — es Luis.

— Mucho gusto, soy Vanessa y él es Santiago.

— Llámenme Santi — sonrió.

— Bueno, ahora que nos conocemos, ¿Qué les parece ir al Tim Hortons y comer algo?

Todos asintieron. Empezamos a caminar hacia el lugar, contaban que eran de la Facultad de Filosofía y Letras y que era su primer semestre y Diego contaba que nosotros éramos de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica y que también éramos de primer semestre.

— Qué casualidad.

— O puede ser obra del destino — Santiago sonrió mientras lo decía.

Pedí un licuado de fresa, Vanessa también pidió uno.

— ¿No sabe eso a pasto? — escuché mi propia voz después de un rato,



#5469 en Novela romántica

En el texto hay: romance, drama, lgbt+

Editado: 31.01.2026

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