Las clases en FIME eran un poco complicadas, o eso decían Diego y Javier, que siempre se estresaban porque los maestros solo enseñaban como si ya supieras y a veces ni enseñaban bien, yo me ponía a estudiar así que no tenía tantos problemas y me ayudaba más que ellos me pidieran ayuda, les enseñaba mientras me ayudaba a recordar, segundo semestre y teníamos matemáticas, física, algebra. química.
— ¿En serio tienen tantas matemáticas? — habíamos salido temprano y estabamos pasando el rato mientras tomábamos algo del Tim Hortons, Santi nos miraba con horror, lo cual se me hacía raro porque era normal llevar matemáticas, yo asenti con la cabeza.
— ¿No llevas matemáticas o qué? — Ahora era nuestro momento de parecer sorprendidos.
— ¿No se supone que los filósofos usaban las matemáticas? — Recuerdo que alguna vez leí algo sobre eso.
— ¡Vaya! El nerd recordándonos porque es un nerd — voltee a ver a Santi con enojo mientras el se burlaba y tomaba de su lo que sea esa cosa verde.
— Y a ti te está quitando la inteligencia esa cosa verde que estás tomando — le saqué la lengua, muy maduro de mi parte si me lo preguntan.
— ¡Es sabor matcha! Y es muy bueno — me dice con su irritante voz, como quisiera lanzarle su matcha a la cara.
— Parece hierba — me reí al escuchar lo que dijo Javier y seguí bebiendo de lo mío; Vanessa no estaba con nosotros hoy, pero tampoco me había respondido desde hace rato.
— Oye Santi ¿Nessa está muy ocupada hoy? No me ha respondido mis mensajes — traté de sonar calmado, porque en sí estaba tranquilo pero igual un poco nervioso, desde que pasó lo de la pelea siempre intento mandarle mensajes, pero por alguna razón a veces siento algo raro.
— ¿Nessa? ¿Cómo la hija de Bella? — ni le pondré atención a eso.
— Suenas como un intenso — lo miré con el ceño fruncido ¿intenso yo? Si claro, me crucé de brazos — Ella también tiene sus momentos lejos de tí, tu tranquilo, no hay que estar todo el tiempo pegados.
Escuché la risa de los demás y yo solo fruncí más el ceño, hasta que recibí un mensaje, era ella contándome cómo había sido su día, me relajé.
Un día Nessa me invitó a salir, habíamos ido a una fiesta de un familiar de ella, yo iba serio ya que me había peleado con mi padre.
— Hey — apretó con suavidad mi mano, la voltee a ver — Hoy es un bonito día, no dejes que esa pelea te lo quite — me dió un beso en la mejilla y yo me relajé un poco.
— Tienes razón, hoy seremos tu y yo — le sonreí — Y toda tu familia, ¿Segura que está bien que me invites? Es algo privado y luego si me empiezan a criticar y…
Me interrumpió besándome y yo acaricié su mejilla.
— No te van a criticar y estarás bien tontito, quieren conocerte, es todo.
— ¿Conocerme? ¿Por qué? — ella me dió un golpe en el hombro — Pues obvio, somos novios, por eso quieren conocerme, ¿Segura que les caeré bien? No sé cómo podré ir a tu casa sabiendo que les caigo mal a todos.
Nessa se río, nos detuvimos un momento y nos sentamos.
— Estarás bien, les caeras bien, además eres mi novio, no de ellos — se acerca y me da un pequeño beso, yo sonrió.
— Esto es muy cursi — digo mientras le doy otro beso y ella voltea los ojos.
— Y lo acabas de arruinar — se paró y me estiró de la mano para pararme.
— Bueno, pero si les caigo mal será tu culpa.
Ella me dió un pequeño golpe en el hombro mientras sonreía; volvimos a caminar pero no pude evitar preguntarme cómo sería nuestro futuro, esperaba estar con ella por un largo rato, me hacía olvidarme de lo malo de la vida.
Al final conocer a su familia no fue tan malo, convivimos y creo que les caí bien, hasta sus hermanitos querían jugar conmigo; la tarde llegó, así que me pare y les dije a sus hermanitos que me tendría que ir, no me soltaron hasta que les prometí que volvería, fuí a buscar a Nessa, la vi en la cocina y mientras me acercaba escuchaba los murmullos.
— No creo que sea buena idea — escuché a su padre hablar, me pregunto si debería de seguir caminando por cómo se veían no era buena idea, pero si no me iba ya estaría en problemas.
— Deberías de pensarlo bien — escuché a su mamá preocupada ¿Pensarlo? Toqué la puerta para hacerme ver.
— Una disculpa por meterme, pero ya me tengo que ir — trate de ser educado, aunque vi como una mueca aparecía en la cara de sus padres aunque desapareció rápido, sonreí fingiendo no saber nada, aunque bueno, tampoco es como si supiera algo.
— Acompañaré a Luis a la puerta — parecía rara, quizá solo era yo, tenía un poco de nervios por la hora.
— Mucho gusto conocerlos — levanté mi mano para despedirme.
— Igualmente — los dos me hicieron una sonrisa rara, tal vez el raro era yo. Nessa empezó a caminar y yo la seguí, llegando a la salida parecía un poco alejada, toqué su mano y se sobresaltó.
— ¿Qué pasa? — quería que supiera que podía confiar en mí, acaricié su mano y ella suspiró para después darme una sonrisa.
— Nada, solo un poco cansada — apreté su mano con suavidad para después asentir me acerqué y la abracé, sentí como sus dedos agarraban mi playera, me separé después de unos momentos y le di un beso en la frente.