Entre la Filosofía y la Ingeniería

Capítulo 9

Terminamos finalizando el cuarto semestre. Oh bueno, eso fue lo que creyeron Diego y Javier, eso fue lo que les dije, porque todavía sentía que el enojado era yo, que yo no tenía la culpa aunque dentro de mí solo me hacía sentir peor cada vez más, no hablé con nadie en las vacaciones, el trabajo me consumía y estaba feliz por eso, porque no quería que se compadecieran de mí.

— Las chicas vienen y van, tu no te preocupes Luis, después vendrán mejores que ella — me dijo una vez mi papá cuando mi mamá me preguntó por Vanessa y le dije que habíamos terminado — Esa chica no te merecía, las mujeres filosóficas solo arruinan nuestra vida.

Me dolió escuchar eso, pero también me enojé conmigo mismo por hablar dicho que ella me había sido infiel y sé que nunca me lo perdonaré, pero no le iba a decir a mi padre que fue por sentimientos, ya había recibido dos cachetadas de ella, no iba a recibir más golpes de parte de mi padre; y muy dentro de mí escuché la voz de Vanessa diciéndome “Nunca cambias” y solo pude asentir por que tenía razón, siempre sería un hipócrita que no vale nada, por algo ella me terminó.

Cuando era el semestre tardaba mucho en encontrarme con los demás, en entrar a clases, aunque aún así hice lo posible para no bajar la calificación, cuando acababan las clases me subía a mi camioneta y me perdía por ahí, antes de darme cuenta estaba bebiendo por ahí y por allá, aunque me bañaba para que mis padres no lo notaran, sin darme cuenta terminé comprando un vape, porque con eso no tenía que andar comprando de cajilla en cajilla, me acostumbré al olor, compraba los que más durarán aunque estuvieran costosos, creo que bajé de peso, pero nadie lo vió o no le importó, además estudiaba y trabajaba, no era como que me podían ver.

En vacaciones las cosas empeoraron, porque no estaban mis padres, entonces a veces no regresaba a casa, despertaba en alguna casa de alguien que había hecho una fiesta, a veces despertaba con personas a mi alrededor pero yo estaba vestido. No me importaba lo que pasará igual.

— Esto te hace olvidar todo — me dijo alguien una vez, no lo conocía pero acepté lo que me ofrecía, desperté debajo de un muelle, por lo menos todavía traía mi celular.

También me pelee algunas veces y gané dinero cuando yo era el ganador, sé que todo eso era malo, pero lo seguía haciendo porque ya no me sentía yo, de hecho sentí que mi cuerpo hacía lo que quería sin yo decidir, se movía por su cuenta y yo solo estaba perdido en la oscuridad de mi interior.

Una noche mi cuerpo aceptó una salida con Javier y Diego, creo que la estábamos pasando bien, pero en un momento fuimos a una fiesta y los perdí, salí a fumar y me encontré a Santiago, los dos estábamos solos y se me acercó, a mi me importó poco, se me antojaba menos una plática con él, pero no importaba lo que quisiera.

— Así que ahora fumas ¿Eh? — escuché lo que me dijo y me reí.

— ¿Tienes algún problema con eso? — dije mientras le soplaba en la cara.

— Nah — dijo mientras agarraba mi mano y fumaba del vape, por primera vez no quite mi mano, pero era porque yo ya no era dueño de mi cuerpo — Me pregunto que te vió Vanessa, a alguien tan patético como tu.

— Bueno y a ti que te importa, total ella y yo no andamos — le dije mientras quitaba mi mano y me alejaba un poco, me sentía enojado.

— Cierto, pensé que algún día se daría cuenta de lo poco hombre que eres — me sonrió y yo quise golpearlo y otra cosa, pero era puro enojo en mi interior.

— Bueno, pues si tanto crees que soy una persona horrible ¿Por qué me hablas? — le dije mientras lo empujaba.

— También me pregunto eso — murmuró que muy apenas y lo escuché y luego se fue, me fuí de ahí y después le dije a Javier y a Diego que me había aburrido, seguí trabajando los días siguientes.

El quinto semestre pasó tan rápido que ni vale la pena mencionarlo. En vacaciones no tenía ganas de salir, desde hace tiempo que no tenía ganas, me la pasaba en casa estudiando, o en el trabajo, escuchando canciones como “Softcore” de “The Neighbourhood” soñando en algo que ya no existe, en algo que nunca existiría, en manos cálidas, en voces dulces, me seguía perdiendo y le agarré el gusto.

El problema era que Diego y Javier querían que yo saliera y hasta a veces venían a mi casa, la pasaba tranquilo, pero aún así me sentía un poco mal. Santiago de repente aparecía también, lo cuál se me hacía raro porque él era amigo de Vanessa pero aún así me agradaba su compañía. Mi cuerpo se apoderaba cada vez más que hasta mis pensamientos eran cambiados por lo que hacía mi cuerpo.

Tenía las vacaciones para mí solo, mis padres habían salido de viaje como siempre lo hacen y yo preferí quedarme como siempre lo hago, aproveché la oportunidad de seguir estudiando y mi papá estuvo de acuerdo, así que a veces solo me quedaba en la cama, aunque a veces era un problema estar solo, porque los 3 se metían sin importar.

— No puedes seguir así — escuché mientras me quitaban la sábana, yo gruñi por la luz.

— Si puedo — dije mientras me tapaba los ojos e intentaba seguir durmiendo.

— Santi tiene razón, no puedes quedarte en tu cama en vacaciones, sal, ve a tocar pasto.

— Ni que fuera vaca — les aventé mi almohada.

— Amigo, entendemos que andes dolido por Vanessa, pero estar aquí todo apachurrado en la cama no te va a funcionar de nada, somos tus amigos, puedes contar con nosotros.



#10106 en Novela romántica

En el texto hay: romance, drama, lgbt+

Editado: 23.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.