El siguiente semestre fue más divertido, ya que ahora tenía más conciencia, aunque todavía tenía mis momentos de tristeza. Ya no tomaba tanto, pero seguía con el vape, era una adicción que no quería dejar. Hablaba y pasaba más tiempo con los demás, salía y convivía con ellos, si mi papá me preguntaba decía que iba a pasar tiempo estudiando afuera, de alguna forma me volví bueno mintiendo y por un momento dejé de tenerle miedo.
Los conocía un poco más, hasta a Santiago, por alguna razón me enseñaba sobre su mundo y yo le enseñaba sobre el mío, me gustaba lo que se sentía. Y terminé dependiendo de ellos, de Diego, de Javier, de Santiago, pasan el rato con ellos, les mandaba mensajes cada que podía y si no contestaban el miedo volvía, el odio que me tenía regresaba, a veces cuando no los encontraba me hablaban otras personas del salón o me hablaban personas que iban a ver los partidos de Diego y Javier, eso también me ayudaba, aunque nunca había creído que sería una persona extrovertida.
No bajé mis calificaciones, pero eso solo era porque ayudaba a repasar a Diego y a Javier, entonces todo se me quedaba en la cabeza.
A veces veía a Santiago y la duda me entraba, ¿Por qué pasaba el tiempo con nosotros? Lo más seguro es que Vanessa le haya explicado lo que pasó entre nosotros dos y él siendo su amigo debería de estar con ella y odiándome, pero está aquí, hablando conmigo, quería preguntarle pero no estaba seguro de si quería escucharlo.
Por alguna razón pasaba más tiempo con Santiago, la mera idea ya no me desagrada y me gustaba pasar tiempo con él, ya que Diego y Javier estaban en su deporte y a veces me aburría ir, así que salía con Santi a donde fuera, íbamos a ver películas, jugar, centros comerciales, hasta me llevaba a fiestas y me explicaba cómo era que se dió cuenta que le gustaban los hombres; me enseñó varias cosas sobre la comunidad que yo nunca había querido conocer y aunque sí me llegué a sentir incómodo, también sentí como me llenaba de conocimiento, cómo se expandía mi visión en esas cosas y dejé de tenerles rencor y empecé a preguntarme el porqué de las cosas, ¿Por qué mi familia estaba tan en contra de ellos si nunca les hicieron algo? ¿Por qué una comunidad que decía amar al prójimo gracias a su creador odiaba las diferentes formas de amar?
Le conté a Santi mis dudas y el me dijo que eso era un muy buen cambio en mí, pero yo todavía seguía con eso. Y como es bien sabido “la curiosidad mató al gato”, solo que el gato era yo y la curiosidad fue mi padre.
Un día estaba con mi mamá en la sala, estaba un comercial sobre una película infantil, en donde pasaron dos mujeres besándose, miré a mi mamá cuando pasó esa escena.
— ¿Por qué es malo que dos personas del mismo sexo estén juntas?
— No es malo, pero no deberían de poder casarse ni vivir juntos.
¿Eso no era lo mismo? Me pregunté internamente.
— ¿Por qué no? — Le pregunté fingiendo que solo tenía duda.
— Porque dios no permite eso, hay cosas que dios permite y cosas que no, que dos personas del mismo sexo se amen está bien, pero no pueden vivir juntos ni casarse.
La verdad no entendí la diferencia, le iba a preguntar y en ese momento llegó mi papá, que parece ser que escuchó lo que decía mi mamá.
— Para empezar ni siquiera deberían de estar juntos, eso es un error, dios no querría algo así, él los castigará cuando sea su tiempo.
Ellos dos empezaron a hablar de eso, pero yo ya tenía la curiosidad dentro de mí, como un veneno que solo crecía más y más y no podría sacar.
— Pero, ¿Por qué te molesta a ti lo que ellos hagan? Si al final quien los va a castigar es dios.
— Porque no voy a permitir que esa gente exista aquí, ¿Cómo vas a estar feliz por la vida mientras esa gente está por ahí, es asqueroso.
— Si pero, hay cosas peores que ver a dos personas del mismo sexo besarse, además ves más parejas heterosexuales casi teniendo sexo en lugares públicos donde hay niños pequeños que personas homosexuales besandose o agarrandose de la mano, ¿No se deberían de castigar a esos?
— ¿Por qué te importan tanto los homosexuales? No serás un marica como ellos verdad — me lo dijo con un odio y con asco que quise arrepentirme por un momento, pero ya no era yo quien estaba hablando.
— Solo tengo la curiosidad, porque se supone que no tienes que odiar a nadie y si es que dios existe no debemos de hacer lo que él hará, si castigará a la gente entonces ya tendrán su momento, nosotros no tenemos que hacerlo.
Cuando me di cuenta sentí picazón en mi mejilla y no lo estaba viendo, estaba viendo a mi mamá que estaba asustada, me acaricié donde sentí la picazón y miré a mi padre, estaba enojado, se veía más grande, me sentía más pequeño, me agarró de la playera y me zarandeó.
— Tu no eres quien para decir que hacer y no deberías de estar hablando de esas cosas como si tu fueras alguien, solo eres un maldito marica, que asco me das, yo no críe a un marica, yo había criado a un hombre, me equivoqué y no vuelvas a decir esas palabrerías o te irá peor — me soltó, pero el daño ya estaba hecho.
— ¿O qué? Ya le has pegado a tu hijo varias veces y hablado tanto, ¿Qué diferencia hay? — me escuché decir con enojo, yo también estaba enojado y cansado de todo, mi papá se volteó a verme y me volvió a golpear y golpear, estaba tirado en el piso mientras sentía los golpes, aunque en algún momento ya no sentía nada, solo veía borroso como alguien estaba arriba de mi y otra persona al lado, creo que me desmayé, porque vi negro en algún punto.