Entre la traición y el destino

Capítulo 6

Un secreto que cambia todo

Me quedé inmóvil. Sentía que el aire ya no llegaba a mis pulmones. Las palabras de Iván seguían resonando en mi cabeza mientras sostenía con fuerza la guampa de tereré.

—¿Estás diciendo que mi abuelo... fue asesinado? —pregunté con la voz quebrada.

Iván mantuvo la calma. Su mirada era seria, pero también transmitía preocupación.

—No puedo afirmarlo todavía. No tenemos pruebas suficientes para decirlo, pero tampoco creemos que haya sido una muerte natural. Hay muchas cosas que no cuadran.

Sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo. Apreté la carta que mi abuelo me había dejado, como si buscara alguna respuesta entre aquellas palabras.

—¿Desde cuándo sospechan esto?

—Desde el día de su fallecimiento. Hubo documentos que desaparecieron, personas que renunciaron de un momento a otro y movimientos de dinero muy extraños dentro de NOVVA.

Mi corazón latía cada vez más rápido.

—¿Y por qué nunca me dijeron nada?

Iván bajó la mirada unos segundos antes de responder.

—Porque tu abuelo nos lo pidió. Nos hizo prometer que no te buscaríamos hasta que llegaras a Paraguay por decisión propia. Dijo que solo cuando estuvieras aquí sería el momento de conocer la verdad.

El silencio se hizo pesado entre nosotros.

—Entonces... ¿todo este tiempo estuvieron esperándome?

—Sí. Sabíamos que algún día vendrías. Él preparó todo para ese momento.

Iván abrió otra carpeta y sacó un sobre color marrón.

—Esto pertenecía a tu abuelo. Lo encontramos oculto en su oficina después de su muerte. Creemos que quería que llegara a tus manos.

Tomé el sobre con cuidado y lo abrí lentamente. Dentro había una fotografía antigua. Mi abuelo aparecía sonriendo junto a seis personas.

Reconocí de inmediato a Iván, a Elena y a Alexander Durant. Los otros tres rostros me eran completamente desconocidos.

—Ellos son los otros miembros del grupo —dijo Iván—. Mañana vendrán a presentarse oficialmente ante ti.

Observé la fotografía durante varios segundos.

—¿Ellos también saben la verdad sobre mi abuelo?

Iván asintió.

—Cada uno conoce una parte de la historia. Tu abuelo repartió la información para protegerla. Cuando estén todos reunidos, entenderás por qué confió en nosotros.

En ese momento el silencio se rompió al escuchar unos pasos apresurados.

Levanté la vista y vi a Elena entrar. Ya no tenía la sonrisa de siempre. Su rostro estaba completamente serio y en sus manos llevaba una carpeta gris.

Se acercó a nuestra mesa sin decir una palabra y dejó la carpeta frente a Iván.

—Lo conseguí.

Iván levantó la vista de inmediato.

—¿Estás segura?

Elena asintió lentamente.

—Sí. Es el informe forense del señor Sebastián Mendoza.

Sentí que mi corazón se detenía por un instante.

—¿El informe forense de mi abuelo?

Elena me miró con tristeza.

—Costó mucho conseguir una copia. Estuvo archivado durante años y alguien intentó que nunca saliera a la luz.

Iván abrió la carpeta con cuidado y colocó varios documentos sobre la mesa.

—Alejandro, lo que vas a leer puede ser muy difícil.

Mis manos comenzaron a temblar mientras acercaba los papeles.

—¿Qué encontraron?

Elena respondió en voz baja.

—El informe presenta varias inconsistencias con la versión oficial de su fallecimiento. Por eso Iván y yo nunca dejamos de investigar.

Sentí un nudo en la garganta mientras observaba aquellos documentos. La verdad sobre mi abuelo estaba cada vez más cerca, y tenía la sensación de que ese informe cambiaría todo lo que creía saber sobre mi familia y sobre NOVVA.

A la mañana siguiente llegué muy temprano a NOVVA. Casi no había dormido. El informe forense y la fotografía de los seis guardianes no dejaban de dar vueltas en mi cabeza.

Iván ya me esperaba en la sala de reuniones.

—Hoy conocerás a los demás miembros.

Respiré hondo y asentí.

La puerta se abrió y comenzaron a entrar uno por uno. Cada persona saludó con respeto y se presentó, explicando el papel que cumplía dentro del grupo que mi abuelo había formado para protegerme y proteger a NOVVA.

Mientras escuchaba sus nombres, intentaba recordar la fotografía antigua que había visto el día anterior.

Entonces la puerta volvió a abrirse.

Un joven entró con una sonrisa tranquila. En cuanto nuestras miradas se cruzaron, ambos nos quedamos completamente inmóviles.

—¿Alejandro...? —dijo él, sorprendido.

Sentí que el corazón me dio un vuelco.

—¿Lucas...? ¿Eres tú?

Sin pensarlo dos veces, nos acercamos y nos abrazamos con fuerza.

—¡No puedo creer que seas tú! Han pasado tantos años.

Me separé un poco para mirarlo mejor.

—Eras mi mejor amigo de la infancia. Pensé que nunca volvería a verte.

Los demás miembros se miraron con sorpresa. Elena sonrió al ver la escena, mientras Iván cruzó los brazos.

—Parece que el señor Sebastián sabía exactamente lo que hacía.

Lucas sonrió.

—Tu abuelo me encontró hace años. Me pidió que guardara el secreto hasta el día en que llegaras a Paraguay.

Lo miré sin poder creerlo.

—¿Tú también formabas parte de todo este plan?

Él asintió.

—Sí. Y ahora, por fin, podemos volver a luchar juntos, como cuando éramos niños.

En ese instante comprendí que el grupo de los seis guardianes no solo protegía un legado. También estaba reuniendo personas que habían marcado mi vida mucho antes de que conociera la verdad sobre mi abuelo.




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