Entre la traición y el destino

Capítulo 16

El mensaje seguía en la pantalla del teléfono de Alejandro.

“Ya sabes quién dio la orden. Ahora descubre quién la ejecutó.”

Nadie hablaba.

Hasta que el padre de Alejandro rompió el silencio.

—Ya no podemos seguir ocultando información. Es momento de entregar todas las pruebas.

Iván lo miró con seriedad.

—¿Tienes pruebas suficientes?

—Sí. Tu abuelo las preparó antes de morir. Hay documentos financieros, grabaciones, nombres, cuentas bancarias y registros de comunicación.

Elena se acercó a la computadora.

—Entonces debemos entregarlo todo a las autoridades.

Alexander asintió.

—Esto ya dejó de ser un asunto familiar. Hay demasiadas personas involucradas.

Iván tomó su teléfono.

—Voy a contactar al FBI.

Alejandro lo miró sorprendido.

—¿Ahora?

—Ahora.

Mientras Iván realizaba la llamada, Elena comenzó a revisar los archivos del USB.

De pronto encontró una carpeta protegida con una contraseña.

—Esperen.

Todos se acercaron.

—¿Qué encontraste? —preguntó Alejandro.

—Una lista.

En la pantalla aparecieron varios nombres.

Sergio.

El tío de Alejandro.

Personas relacionadas con las Siete Casas.

Empresas ficticias.

Cuentas bancarias en diferentes países.

Y finalmente, una última carpeta.

OPERACIÓN MENDOZA.

Alejandro sintió un escalofrío.

—Ábrela.

Elena introdujo la contraseña que había dejado escrita el abuelo.

La carpeta se abrió.

Dentro había una grabación.

La imagen mostraba al abuelo de Alejandro sentado frente a una cámara.

—Si están viendo esto, significa que ya no estoy vivo —dijo el anciano en la grabación—. Durante meses descubrí que alguien cercano a nuestra familia estaba colaborando con personas que querían tomar el control de NOVVA.

Alejandro contuvo la respiración.

—Intenté detenerlos, pero descubrí que el problema era mucho más grande de lo que imaginaba. Sergio recibió órdenes para vigilarme y posteriormente participó en el ataque contra mí.

La grabación continuó.

—Pero Sergio no tomó las decisiones principales. El responsable de coordinar la operación fue mi propio hijo.

Alejandro abrió los ojos.

—Mi tío…

Su padre bajó la mirada.

—Sí.

En la grabación, el abuelo continuó:

—Mi hijo quería quedarse con NOVVA. Quería controlar la empresa y sabía que mientras yo estuviera vivo, jamás podría obtenerla. Cuando descubrió que iba a revelar sus movimientos, decidió eliminarme.

Elena pausó la grabación.

—Ya tenemos una confesión indirecta y documentos financieros.

Iván recibió una llamada.

—Es el FBI.

Todos guardaron silencio.

Iván explicó la situación y envió las primeras pruebas.

Minutos después, recibió una respuesta.

—Van a intervenir.

Alexander preguntó:

—¿Solo el FBI?

Iván negó con la cabeza.

—No. Debido a que hay transferencias internacionales y personas vinculadas a distintos países, también solicitaron la intervención de Interpol.

Alejandro miró a su padre.

—¿Qué va a pasar ahora?

—Ahora la verdad va a salir a la luz.

Horas después, varios vehículos oficiales llegaron a la propiedad.

Los agentes ingresaron con autorización y comenzaron a asegurar los documentos, computadoras y dispositivos encontrados.

Uno de los agentes se acercó a Iván.

—Necesitamos hablar con todos ustedes. Especialmente con Alejandro y su padre.

Alejandro asintió.

—Estoy listo.

El agente revisó los documentos.

—Tenemos evidencia de movimientos financieros, comunicaciones y órdenes relacionadas con la operación. También tenemos información sobre Sergio.

Alejandro preguntó:

—¿Lo encontraron?

El agente negó con la cabeza.

—Todavía no.

En ese momento, otro agente recibió una comunicación.

Su expresión cambió.

—Tenemos una ubicación.

Todos se acercaron.

—¿De Sergio? —preguntó Elena.

—Sí.

El agente observó la pantalla.

—Está en Paraguay.

Alejandro sintió que el corazón le golpeaba el pecho.

—¿Dónde?

—No podemos revelar la ubicación exacta todavía. El operativo ya está en marcha.

Alexander miró a Iván.

—Entonces está vivo.

—Y ahora sabemos que no está solo —respondió Iván.

El padre de Alejandro permaneció callado.

Elena lo observó.

—¿Qué pasa?

El hombre levantó la mirada.

—Hay algo que todavía no les he contado.

Alejandro se acercó.

—¿Qué cosa?

Su padre respiró profundamente.

—Sergio no fue quien planeó mi desaparición ni la de tu hermana.

Alejandro frunció el ceño.

—Entonces, ¿quién lo hizo?

El hombre miró a los agentes.

—La persona que estaba por encima de Sergio.

Iván lo observó fijamente.

—¿Tu hermano?

—Sí.

La palabra cayó como una sentencia.

Alejandro cerró los ojos.

—Mi tío…

—Él fue quien dio la orden —confirmó su padre—. Sergio fue quien la ejecutó.

El agente del FBI intervino:

—Hemos cruzado los registros financieros, las comunicaciones y los documentos encontrados en el archivo de su abuelo. Todo conduce a la misma persona.

Alejandro levantó la mirada.

—¿Mi tío?

—Sí.

El agente continuó:

—Su tío fue el autor intelectual del plan para quedarse con NOVVA. Fue quien ordenó vigilar a su abuelo y quien dio la orden de eliminarlo cuando descubrió que estaba a punto de revelar la operación.

Elena tomó uno de los documentos.

—Aquí está la transferencia que demuestra que el dinero llegó a una cuenta controlada por Sergio.

Iván señaló otro documento.

—Y aquí aparece la autorización de tu tío.

Alexander observó las pruebas.

—Entonces no hay duda.

El agente del FBI asintió.




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