Entre la traición y el destino

Capítulo 18

Elena suspiró profundamente y se dejó caer sobre el sofá.

—Me gustaría descansar un poco… —dijo mientras se pasaba una mano por el rostro—. No he podido descansar bien últimamente. Entre todo lo que pasó, las investigaciones, ALCOM y ahora todo lo relacionado con el Proyecto Mendoza… siento que llevo semanas sin dormir tranquila.

Alejandro la miró en silencio.

—Yo también necesito descansar —admitió—. Creo que todos lo necesitamos después de todo lo que hemos vivido.

Elena sonrió ligeramente.

—Además, debo volver a Francia.

Alejandro levantó la mirada.

—¿A Francia?

—Sí. Tengo algunos asuntos pendientes allí y no puedo seguir posponiéndolos. Alexander también tiene que regresar por su trabajo.

La idea de que Elena se marchara produjo una sensación extraña en Alejandro. Había pasado demasiado tiempo intentando ocultar lo que sentía, pero aquella noche comprendió que no quería dejarla marcharse sin decirle la verdad.

—Elena… espera.

Ella se detuvo y se giró.

—¿Qué sucede?

Alejandro respiró profundamente.

—Hay algo que necesito decirte antes de que te vayas.

Elena lo miró con atención.

—Te escucho.

—Durante todo este tiempo intenté convencerme de que lo que sentía por ti era solamente preocupación. Que después de todo lo que vivimos era normal estar pendiente de ti… pero me estaba mintiendo.

Elena permaneció en silencio.

—Cuando pensé que podías estar en peligro, sentí miedo de perderte. Cuando Alexander se acercaba a ti, sentía celos, aunque intentara ocultarlo. Y cuando dijiste que regresarías a Francia… me di cuenta de cuánto me dolía imaginarte lejos.

Hizo una pausa y finalmente tomó valor.

—Me enamoré de ti, Elena.

El silencio llenó la habitación.

—No espero que me respondas ahora —continuó Alejandro—. No quiero presionarte. Solo necesitaba que lo supieras antes de que te fueras.

Elena bajó la mirada y luego volvió a observarlo.

—¿Desde cuándo?

Alejandro sonrió nerviosamente.

—No lo sé exactamente. Tal vez desde mucho antes de que yo mismo quisiera admitirlo.

Elena soltó una pequeña sonrisa.

—Siempre fuiste terrible ocultándolo.

—¿Entonces ya lo sabías?

—Quizás.

Alejandro la miró sorprendido.

—¿Y nunca dijiste nada?

—Porque necesitaba saber si lo que sentías era real.

Alejandro respondió sin dudar:

—Es real.

Elena se acercó un poco.

—Entonces quizá, cuando regrese de Francia, tengamos que hablar de esto con más calma.

Alejandro sonrió.

—¿Eso significa que no me estás rechazando?

Elena negó con la cabeza.

—Significa que tampoco quiero darte una respuesta apresurada.

—Puedo esperar.

A unos metros de ellos, Alexander e Iván habían observado la escena con una sonrisa cómplice.

Cuando Alejandro y Elena se alejaron, Alexander cruzó los brazos.

—Funcionó.

Iván soltó una pequeña carcajada.

—Te dije que funcionaría. Solo necesitábamos ponerlo un poco celoso.

—Tu plan funcionó perfectamente. El CEO finalmente tomó valor y le dijo a Elena lo que sentía.

Iván sonrió.

—Y pensar que llevaba tanto tiempo intentando ocultarlo. Cada vez que tú te acercabas a Elena, parecía que iba a explotar.

Alexander negó con la cabeza.

—Nunca pensé que tendría que fingir que estaba interesado en Elena para conseguir que Alejandro reaccionara.

—Pero lo hiciste bien.

Alexander miró hacia Elena.

—Aunque debo admitir algo. Me alegra que finalmente haya sido sincero con ella.

—¿No estás celoso?

Alexander soltó una breve risa.

—Claro que tengo sentimientos por Elena. Pero no voy a obligarla a elegir. Si ella decide estar con Alejandro, lo aceptaré.

Iván sonrió.

—Eso sí no me lo esperaba de ti.

Alexander se encogió de hombros.

—Además, tú tampoco lo hiciste mal. Cada vez que mencionabas que había dos hombres enamorados de Elena, Alejandro se ponía más nervioso.

Ambos soltaron una carcajada.

—Ahora solo falta Elena —dijo Alexander.

—Exactamente. Nosotros ya hicimos nuestra parte. Ahora la decisión es de ella.

Pasaron los días.

Cada uno comenzó a retomar su vida después de todo lo ocurrido.

Alexander regresó a Francia para resolver algunos asuntos pendientes. Sin embargo, pocos días después apareció con una noticia que sorprendió a todos.

—Tengo novia —anunció durante una videollamada con Iván y Alejandro.

Iván abrió los ojos.

—¿Qué? ¿Tan rápido?

Alexander soltó una carcajada.

—No todo gira alrededor de Elena, Iván.

Alejandro sonrió.

—Me alegra por ti. Espero que esta vez no necesites hacer ningún plan para conquistarla.

—Créeme, esta vez no —respondió Alexander, riendo.

Mientras tanto, Elena terminó sus asuntos en Francia y finalmente regresó a Paraguay.

Cuando bajó del avión, tomó su equipaje y respiró profundamente.

Había extrañado aquel lugar más de lo que quería admitir.

Su teléfono comenzó a recibir varias notificaciones.

Las noticias hablaban nuevamente de NOVVA.

Después de la captura de los responsables, las investigaciones internacionales y la recuperación de los fondos, la empresa había vuelto a ocupar los titulares.

Pero había algo que llamaba especialmente la atención:

“NOVVA anuncia una nueva etapa bajo la dirección de su joven CEO.”

El nombre de Alejandro aparecía constantemente en los medios, aunque nadie conocía públicamente su rostro ni su ubicación.

—Así que ahora todos quieren conocer al famoso CEO —murmuró Elena con una sonrisa.

Mientras tanto, en la sede de NOVVA, una conferencia de prensa estaba a punto de comenzar.

Iván subió al escenario acompañado por algunos miembros del equipo directivo.

Las cámaras estaban encendidas y los periodistas llenaban la sala.




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