Entre las alas de Gabriel!!

Sinopsis

 

Recuerdo que era una noche tranquila, en el cielo se podían ver las estrellas y una luna que brillaba como cualquier otra noche

Nuestro edificio era el último de la zona donde vivíamos y por ende daba a la playa, la parte trasera de esa playa que tocaba con la pared del edificio era todo de rocas. Y si alguien deseaba suicidarse era muy fácil concretar dicha meta. Me subí a la cornisa de la terraza y podía sentir como el corazón empezaba a latirme a mil, como si hubiera corrido toda una maratón, o como si el mismo ente más tenebroso me estuviera siguiendo.

Una vez leí una frase que decía "Los ángeles vuelan" y es una frase pequeña que siempre se me quedó grabada. Abrí mis brazos como si fueran alas, di un gran suspiro y dije "Los ángeles vuelan". A los segundos de haber dicho la frase, caí como pluma al  vacío, pero antes de tocar el suelo algo me tomó en sus brazos y siguió andando un buen rato en lo alto.

 

Cuando pude verlo, él había parado en lo más solitario de dicha playa y lo miré a atónita.

 

 — ¿Qué demonios estás haciendo? —Gritó molesto— ¿Sabes?, no sé por qué me asignaron a ti, eres la que más trabajo da. Desde el día en que naciste supe que ibas a ser un problema. —Me gritaba furioso. —

 

— ¿Quién diablos te crees para gritarme de esa manera y quién demonios eres tú? — grité molesta mirándolo. 

— ¡No importa quién soy! —gritó. — ¿Por qué quieres acabar con tu vida? ¿¡Acaso no te he dado todo lo que quieres!?

 

— ¿Qué? —Pregunté confundida. —

 

—Sí, traté de hacer tu vida lo más feliz que pude. Velé por ti día y noche para que nada malo te pasara, pero aun así me lo pagas terminando con tu vida. El  — ¡No importa quién soy! —gritó. — ¿Por qué quieres acabar con tu vida? ¿¡Acaso no te he dado todo lo que quieres!?

 

— ¿Qué? —Pregunté confundida. —

 

—Sí, traté de hacer tu vida lo más feliz que pude. Velé por ti día y noche para que nada malo te pasara, pero aun así me lo pagas terminando con tu vida. El suicidio no soluciona las cosas, sólo dejarás a tu familia con un gran dolor y vacío.

 

—No entiendes nada, mi vida no es de color rosa y si tanto me has estado vigilando, que no entiendo la razón por que lo ha... —todo se congeló y quedé mirando al chico.

 

—Ay Gabriel, tú sí que no entiendes nada, te he dicho que con mis presas no te metas. ¿Sabes?, así congeladito y todo te ves muy chistoso... Ahora dime, ¿no es linda? En realidad no me interesa mucho su belleza, me interesa más su alma condenada.

 

—¡No vuelvas a congelarme, maldita seas Zackary! —grité molesto cuando volví a descongelarme.

 

—Vaya, vaya. Para ser un ángel dices muchas groserías. —dijo el otro muchacho con una sonrisa burlona.

 

—Soy un ángel caído, no necesito tus opiniones y ahora déjala en paz. Tú provocaste que ella se suicide.

 

—Claro que sí Gabriel, yo manipulé toda su vida, es un alma débil y prácticamente no quiere su vida. —rió Zackary.

 

— ¡No es así! —exclamé. — Yo haré que ella ame su vida, le ensañaré que la vida es muy hermosa como para negarse a vivirla.

 

—¡Ok Gabriel!-exclamé molesto-, tienes seis meses. Si en seis meses no la convences y ella entra en un ataque de nervios y llantos, me la llevaré conmigo y en el infierno es difícil encontrar a las personas-

 




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