Me pasé más horas en la biblioteca. Kai fue a buscar a Jack. Abrió la puerta de un portazo y corrió hacia mí en el primer instante que me vio. Jack siempre trataba de ayudarme. Sus ojos negros, se clavaron en mí reflejando preocupación. Me abrazó fuerte, sin soltarme.
-Te vi ayer en el baile salir corriendo. Tienes los ojos rojos. ¿Has llorado toda la noche?-me acarició dulcemente.-¿Qué fue lo que pasó?¿Kai te hizo daño?
-Estoy bien…
-¡Deja de decir que todo está bien cuando no lo está!-gritó.-Se supone que estamos juntos en esto, Collet.
Me llevé un susto por el cambio de volumen en su voz. Miré a Jack directamente y pude notar un moratón en uno de su ojo izquierdo. Lloré de nuevo y me hice bola en el suelo.
-Pero no llores. Collet…
-Te contaría lo que pasa, pero ni yo misma lo sé…-traté de tranquilizarme en vano
-Oye, si lloras por lo de mi ojo no te preocupes. No me duele tanto como crees.
-¿Quién te lo hizo?-tartamudeé entre sonllozos.
Jack se quedó callado por un breve instante de tiempo. Sentí culpa porque muy probablemente le hicieron daño a Jack por mi culpa. El primer sospechoso que me planteé como responsable de su moratón fue Azazel. Jack me intentaba ayudar y yo le hundía más conmigo hacia más problemas.
-Azazel. Me preguntó dónde estabas y quiso obligarme a mirarle a los ojo. Me negué…
-Para que no leyese tus recuerdos…-le robé las palabras.
-Al parecer los demonios también tienen esa habilidad que tienen lo ángeles.
Recordé el sueño que tuve en la noche. Me empecé a cuestionar muchas cosas. Jack me dejó pensar. Esperó hasta que yo estuviese lista para hablar.
-No. Azazel es un ángel caído…-me pue en pie.-Vamos con Kiara, ella podrá hacer algo con ese moratón en tu ojo.
-¡No! Quedémonos aquí. Miyuki y Azazel…
-Están furiosos conmigo. Ya lo sé, Kai me lo ha contado.
Jack, cabizbajo, miró al suelo absuelto en sus pensamientos. Agitó la cabeza de lado a lado y se levantó.
-Tal vez sea momento de ir a hablar con tu padre.
Me crucé de brazos y me sentí incómoda por la propuesta de mi mejor amigo. Jack me ofreció la mano, con una sonria.
-No podemos llevar a cabo nuestro plan solos, necesitamos ayuda. En el fondo seguimos siendo humanos… Y Caín sigue siendo tu padre.
Pensé en toda la situación. Estaba encadenada a Kai por un maldito tarto. Mi alma le pertenecía hasta que nos casásemos. Nosotros éramos los últimos humanos, aún no aceptaba la muerte de Darío y no acababa de comprender el nuevo mundo al que nos enfrentábamos. Por si fuera poco, odiaba a mi padre. Él dejó que matasen a su hijo, junto a la humanidad. Estaba seguro de que él sabía que todo eso acabaría ocurriendo. Quería vengar a mi hermano y todas las vidas humanas, pero lo que más daño me hacia era ese odio que le tenía hacia mi propio padre. Me dolía verle como un desconocido con tanto secretismo.
Jack iba a tocar la puerta, pero se detuvo al escuchar dos voces discutiendo. Eran Azazel y Caín. Nos miramos y tomamos la misma decisión: pegar la oreja a la puerta y espiar.
-Aunque estuviese dónde está Collet, no te diría dónde está.¿De verdad crees que voy a dejar que hagas daño a mi propia hija para que la catigues?
-Ya abandonaste a Kiara una vez, ¿por qué proteges tanto a esa niña?
-Yo no abandoné a Kiara…-negó Caín.
-Lo hiciste. Dejaste que yo y Miyuki la criásemos por que dijiste que no estaba segura contigo. ¿Sabes? Me hace gracia toda esta situación: apareces de la nada con una hija, me dice que la humanidad entera ha sido destruida y pide que proteja a esos dos críos. Desde que habéis llegado solo nos habéis traído problemas. Toda la ciudad sabe que la prometida de Kai no es una demonio normal y ya hay rumores.-Azazel suspiró.-Se acabó, ya hice suficiente por ti. Coges a tu hija, ese humano y os largáis.
-Si me voy Kiara viene conmigo.
-¡No te vas a llevar a Kiara, ella es como una hija para mí!
-No es tu niña.
-¡Yo la crié!
Se esculchó un golpe seco. Azazel debió de volcar algo. Luego, hubo silencio.
-¡Agh!Sigues siendo tan terco como siempre. No puedes ver más allá de tus ideas.-protestó mi padre.
-¡Y tú eres el mismo traidor que conozco!-le recordó Azazel.-Nunca has tomado las decisiones con cabeza y te quejas cuando sufres las consecuencias. Eres un insensato y actúas como un niñato.
-¿Todo esto viene por mandarte al infierno? T e recuerdo que robasteis la gema de la creación.
-Mira, no voy a discutir más.
Empecé a escuchar una pelea a puño limpio. Irrumpí en la habitación y pegué un grito. Jack quiso detenerme, pero le empujé a un lado. Me dirigí a Azazel, que estaba en cima de mi padre mordiéndole el brazo. Sentía que me ardía la sangre.
-Aléjate de él.¡Si mi padre te desterró fue por tu culpa y la de tus amigos!. Nadie os mandó ha hacer una rebelión contra el Cielo.
Azazel se quedó petrificado y me señaló con el dedo. Quiso decirme algo, pero las palabras nos salieron de su boca. Se hizo un intenso silencio que se rompió cuando Azazel le habló a mi padre.
-¿Se lo has contado?
-No, Azazel.-mi padre suspiró.-Collet tiene el poder que Aramis me dio. Ella lo ha heredado de mi al ser mi hija.
Se quitó la camia, dejando al descubierto su torso. Jack, Azazel y yo vimos una piedra de color ámbar y púrpura clavada en su pecho. La piel de su torso se agrietaba.
-Temo que no haya un mañana para nuestros hijos, Azazel. El tiempo se acaba.