Mi padre estaba delante de mi, con su cuerpo lleno de grieta y ese aspecto enfermizo. Se me ponían los pelos de punta al pensar en esa piel agrietada.
Azazel, impactado por la noticia que yo y Jack no acabábamos de comprender, se sentó en el borde de la cama.
-Esto hay que comunicárselo a Lucifer.
-No
Sus voces volvían a dejar de escucharse. Tenía otro de esos sueños de nuevo: Veía a Lucifer arrancándole esa gema a mi padre. Luego, mi papá moría desangrándose con una sangre dorada.
Jack chasqueó lo dedos en mis narices para llamar mi atención Me llamó varias veces por mi nombre. Parpadeé varias veces, atolondrada.
-Collet, reacciona.
-Sí perdón.
Mi padre se aproximó a nosotros. Me incomodé cuando estuvo cerca de mí. Él frunció el ceño y se transformó en un humano
-¿Mejor así?
-No lo sé…
Extendió su mano. Con los ojos me suplicaba que creyera en él. Confié y cerré los ojos. Cuando los abrí volvía a flotar en ese vacío de La Nada. Estaba rodeada de esos místicos escarabajos llamados estelux.
-Papá, puedes volver a ser un ángel…Si quieres.
-Te molesta.-confirmó.
-Quero…Verte como un serafín, como la primera vez que me trajiste aquí.
Entonces, Caín tomó su forma divina. Seis alas de plumas, una aureola dorada llena de ojos observándome y esa forma humanoide. Se había convertido en una deidad.
-¿Cuánto sabes?-me preguntó directamente.
-Solo sé de la existencia de los 6 serafines, la creación del infierno y que te estas muriendo. Lo demás son escenas sin sentido que veo.
Mi padre soltó una risa muy fuerte, una carcajada.
-No me estoy muriendo.
-¡Pero estas enfermizo y tu cuerpo se agrieta!
-Solo me estoy transformando en un demonio por estar en el Infierno. Mi cuerpo se quema y se acostumbra a las temperaturas del Infierno. Tú y Jack no lo notáis porque os heché un conjuro para que pudáis sobrevivir,como Kiara. Ella también tiene un hechizo que evita que ella se transforme.. Digamos que estoy pasando por una metamorfosis.
-¿Y las grietas?
-Eso es otro tema del que no me apetece hablar.
-¿Pero no eres un serafín?
-Sí,el poder de las gemas del tiempo y la destrucción impiden que me transforme por completo.
Era demasiada información que me estaba mareando la perdiz. Hice un puchero y me crucé de brazos.
-¡¿Me has traído aquí para hablar de estas tonterías?!
-Si a ti te parecen tonterías, cambiamos de tema.-mi padre me sonrió de forma pícara.-Solo estoy bromeando. Collet, hazme las preguntas que quieras. Estamos solo yo, tú y estas estelux.
Le miré incrédula y él asintió con la cabeza. Tenía un extraño brillo en sus ojos verdes. Se mantuvo neutro, sin borrar la sonrisa de su cara.
-¿Cuántos años tienes?
-He vivido antes de que se creara el tiempo, así que no sabría decirte. ¿No tienes una pregunta mejor?-habló con un tono sarcástico.
-¿Por qué estoy alucinando.
-No alucinas, mi niña. Cuando te traje aquí para transformarte en demonio, entraste en contacto indirecto con la gema del tiempo que está dentro de mí junto a la de la destrucción. Todo i poder está contenido en ellas.
-Eso significa que tú tienes todo el poder de la destrucción y el tiempo.
-Exacto.-mi padre me guiñó un ojo.-Si es que mi hija es muy lista.
-No pretendas que te importo cuando has abandonado a Kiara y dejaste que Darío muriese.
El rostro de mi padre se transformó en una mueca de horror. Parecí decir algo que le hirió.
-No pude evitar que matasen a Darío. Que no llore por su muerte no signifique que no me afecte, Collet.
Hubo silencio por un corto período de tiempo. No sabía que preguntar con exactitud. Mi padre tomó la palabra.
-Escondí a Kiara por que en ella recae el futuro poder de la destrucción y en ti el poder del tiempo. Los poderes se heredan, como los genes genéticos.
-¿En qué consiste exactamente esas dos magias elementales?-pregunté
-El control total del tiempo y, el la destrucción permite alterar las cosas.
-No lo pillo.
-La muerte, la oscuridad, la noche, el fuego…Son cosas contrarias de la vida, la luz, el día y el agua. Así ocurre con todo. La destrucción significa alterar las cosas, transformarlas en algo nuevo dándole otra forma. La antimagia, Collet.
Mi padre hizo un gesto en el aire con sus manos. Atrajo una estalux hacia ella y la le dio forma angelical. Posteriormente a una apariencia humana. Eso me dio a entender que mi padre era lo que los humanos llamábamos Dios en las religiones y que, por el hecho de ser su hija, era una semidiosa.
-Papá, quiero la verdad.
-Esperaba que me lo pidieses. Te advierto que tu forma de ver el mundo cambiará después de todo. Sabrás la verdad de este universo.