Entre las cenizas

17-Un aliado

Al llegar de vuelta al palacete de Azazel, Miyuki nos dijo tanto a mí y Kai que debíamos dormir en la misma habitación. Según ella, nos conoceríamos y llevaríamos mejor. Por supuesto que a Kai y a mí no nos agradó en absoluto la idea.

-Más te vale no desobedecerme esta vez,niña. Siempre al lado de mi hijo.-me amenazó Miyuki.

Kai me había mandado a traerle la cena. No le gustó y me tiró la sopa caliente en cima. Luego, me dio alguna otra orden para prepararle el pijama e incluso hacer de bufón personal. Después de eso, en medio de la noche, me dejó en paz.

Me pasé varias horas en el balcón, vislumbrando el horizonte. Esperé paciente la carta de Zyran. Acabó llegando mientras Kai se daba una ducha. Llegó una extraña ave con una cresta colorida y gigantes alas puntiagudas. Parecía un ave rapaz. En su pico, me había traído un sobre. Se posó en mi cabeza y me permitió acariciarlo. Al abrir el sobre, había tan solo escrita una oración: "Haremos un pacto que te favorezca a ti". La carta se quemó a los pocos segundos en mis manos, provocándome casi un infarto. Luego, las cenizas volaron junto al viento y el pequeño ave. Kai había visto al ave alejarse.

-¿Qué fue eso?

Me encogí de hombros.

-En fin...Humana, me aburro. Tráeme algo para que me entretenga.-me ordenó desde la puerta.

No rechisté, no protesté, no me opuse. Me levanté y me dirigí hacia él. Kai no me dejó pasar, no se apartaba.

-Necesito que te heches a un lado para que me vaya a buscar algo.

-Déjalo, mejor olvídalo.-se contradijo el solito.

Kai entró a la habitación y se tiró a la cama. Yo me quedé en silencio, sentada en el piso del balcón. Hacía un tiempo agradable. Pude escuchar a Kai moverse por la habitación, inquieto. Intenté no prestarle mucha atención y concentrarme en mis pensamientos.

-Oye, lo siento por lo del baile.-sus palabras cautivaron mi atención.

-¿Te acabas de disculpar?

Kai estaba evitando mirarme a los ojos. Estaba ligeramente sonrojado. Me pareció buen momento ser yo quien e burlara de él por una vez.

-Un demonio sintiendo culpa, eso sí que es nuevo. ¡Pero que tierno!-me burlé entre risas.

-¡No te rías! Retiro lo dicho.-se quejó cada vez más rojo, pareciendo que iba a explotar.

No pude aguantar mi carcajada. Me gritó que me callase por que él se iba a dormir. Guardé silencio y me quedé un tiempo más en el balcón. Le dejé descansar.

Al día siguiente, Miyuki estaba esperándome en el comedor. Me había llamado. Kai, Kiara y Azazel también estaban expectantes.

-Zyran te espera fuera.-me informó Miyuki.-¿Qué hiciste?

-Nada.-respondí de forma cortante.

Me dirigí hacia las grandes puertas de oro para salir. Miyuki le dio una patada a Azazel y él se levantó de inmediato. Era una señal indirecta para decirle que me acompañase a la salida.

Fuera había un carruaje tirado por pájaros fénix. Me subí y vi como Azazel se quedaba atrás. Zyran me observó con sus ojos de hielo de color azul claro. Él estaba esperando a que yo hablase. Me armé de valor y tomé la palabra:

-Antes de nada, quiero saber porqué yo.

-Ya te lo he dicho: tu y yo tenemos intereses parecidos. Y quiero contarte algo antes de que tomes una decisión y tomes una decisión. Seguramente la Corte de las Sombras te mande al reino vecino junto a Kai para que tengáis una reunión con Argansta. Probablemente estéis por uno días. Entonces te pediré que busques a una persona y le darás un mensaje de mi parte.

-¿Eso es todo?

-Sí. A cambio yo te ayudaré con algo que me pidas, lo que sea.

-¿Y si yo quiero que me ayudes en varias cosas?

-Entonces, lo haré con mucho gusto.

Su propuesta sonaba tentadora y los dos salíamos beneficiado, pero solo había una cosa que me echaba hacia atrás: el pacto.

-Ayer mencionaste un pacto en la carta. ¿Cuál es?

-No lo sé. No buco poseer tu alma o anclarte a mí. ¿Qué tienes tú pensado?

Eso me había pillado desprevenida. Pensé algo répido, que fuese justo para ambos. No debía de ser ni peligroso ni arriesgado.

-Nos ayudaremos como tú has dicho. La única opción es que protejas a una persona: un humano llamado Jack.

-Y nada de secretismo. Si vamos a ser aliados, no quiero sorpresas. Cuando lleguemos al palacio imperial yo seré el primero en hablar.

No había consecuencias si alguna de las partes no cumplía el acuerdo y los dos teníamos la ayuda del otro. Por si fuera poco, yo era la que más se beneficiaba de tal pacto. Era perfecto.

La habitación de Zyran parecía más bonita en comparación a la última vez que la puse un pie en ella. Zyran se entó en un sillón.

-Bien iré directo al grano. Quiero un cambio en el Infierno y recuperar mi hogar. Soy el hermano de Argansta, ella no sabe que sigo con vida. Hace mil años cometió un atentado contra mi padre y la única superviviente ha sido mi hija Akane. Desde entonces, Argansta a tomado el trono y tiene escondida a mi hija. Solo sé que, de algún modo, borró la memoria de todo el pueblo oni y nadie sabe quien es Akane y que mi padre o yo existimos alguna vez.

-Y quieres que yo busque a tu hija y le diga que sigues vivo.

-Sí. Si descubro como Akane a borrado las memorias del reino y recupero la corona, podré nombrar reina a mi hija y casarla con Kai.

-¿Y porqué Kai? Ni siquiera es un príncipe, es un hijo de un primer general del ejército y es un niño malcriado. Por si fuera tratará a tu hija como mierda, te lo digo bajo mi experiencia.

-Kai es el único miembro de la nobleza que tiene la misma edad que Akane y es más sensato de lo que tú crees. Le he estado vigilando con espías.

-Cada vez los señores del Infierno e sorprendéis más.-musité.

-El matrimonio con Kai y mi hija es perfecto, los dos se llevarán bien. Arreglaría los futuros posibles conflictos entre ambo reinos después de vuestra farsa. Se acabarían las guerras y podría haber un nuevo comienzo de prosperioridad para el Infierno entero. Kai también busca eso por lo que sé gracias a mis espías.



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En el texto hay: #demonios, #fantaiaoscura, #romantasy

Editado: 13.01.2026

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