Entre las cenizas

20-Jack

Esta vez tuve una visión más cercana: era de mi infancia. Jack estaba esperándome en el mismo parque de siempre,que en aquel entonces debía tener unos 8 años. Yo había salido de la escuela un poco más tarde que él por un castigo. Otra vez e me olvidaba hacer la tarea. Mi padre se quedó en un banco sentado, vigilándonos. Jack me entregó una ramo de flores cuando me acerqué a él.

-¡Gracias!-grité del entusiasmo y le abracé mientras él estaba sonrojado.

-Feliz día de la amistad.-tartamudeó.

-Jack, hoy es San Valentín

-Mi madre dice que San Valentín es también el día de la amistad, no solo del amor.

Para nosotros la madre de Jack era una mujer sabia. Siempre que quedaba en la casa de Jack para hacer los deberes y le pedíamos ayuda a su madre, todo los que nos respondía era siempre correcto. Debido a ello, todo lo que ella decía iba a santa misa. No se le cuestionaba.

Ese sueño avanzó a años posteriores con escenas simbólicas de nuestra amistad. Reviví aquella vez en la que lloramos por que ya no estaríamos junto en las clases debido a que iríamos a institutos distintos. Recordé aquel momentos en el que me metí en severos problemas legales por acosar por redes a los acosadores de Jack y que le amargaban la vida. Luego aquella vez que Jack se presentó en mi casa a las 11 de la noche bajo la lluvia y con chocolates y helado porque mi primer rollo termino y estaba destrozada, cuando aparecimos a dos ciudades de Londres tras emborracharnos en una fiesta y en su fiesta de graduación...Incluso aquel verano donde mi padre y yo invitamos a Jack a pasar las vacaciones en nuestra casa del pueblo. Esos habían sido los mejores momentos de mi vida: Jack

-¡Collet, otra vez me desobedeciste!

La mano de Miyuki se estampó contra mi caja. Caí al suelo bruscamente. Se suponía que debía de estar en la habitación de Kai, pero había decidido ir a visitar a Kiara. Miyuki me agarró del pelo.

-¡Mamá basta!-rogaba Kiara entre lágrimas.

Miyuki me arrastró hasta la habitación de Kai. Cerró la puerta de un portazo. Yo aún estaba procesando lo que acababa de pasar. Kai forcejeó la puerta y esta no se abría. Miyuki cerró la puerta con llave.

-¿Se puede saber qué has hecho ahora?

-Absolutamente nada.¡Tu madre está loca!

Me toqué la nariz, que me dolía de una forma intensa, como si me siguieran golpeando en esa parte de mi cara. Vi sangre en mi mano.Goteaba sangre en el suelo. Kai suspiró y me ofreció un pañuelo.

-No me manches el piso con tu repugnante fluido, humana.

El pañuelo era inútil porque la sangre seguía brotando. Kai me apretó la nariz descarradamente y grité de dolor.

-Te has roto la nariz.-se rio.-incluso la tienes torcida.

-¿Existe alguna forma mágica que pueda curarme?-tartamudeé debido al intenso dolor palpitante que sentía en mi rostro.

-Puedes hacerlo tú sola, ¿no?

-Pero solo sé hacer hachizos para mover cosas, lo básico.-musité

Maldije al incrédulo de Kai, que creía que por una vez que usaba un hechizo delante de sus narices para darle un bolígrafo, automáticamente sabía hacer magia y controlarla.

Él volvió a apretarme la nariz con más ganas. Pronto el dolor desapareció. Aparté su mano caliente de mi cara y comprobé mi nariz a tacto.

-Agradéceme que me des pena-me tiro un papel a la cara con una caligrafía impecable.-De Zyran, me lo trajo el pájaro ese del otro día. Por cierto, tenemos una nueva reunión con la corte dentro de una semana, no te olvides.

Abrí la carta y de nuevo el mensaje se componía de una única oración: "Dos meses". Y con ello, la carta volvía a hacerse polvo. No abía cómo, pero Zyran lo consiguió. Sin lugar a duda era alguien con mucho poder en el reino.



#2060 en Fantasía
#383 en Magia

En el texto hay: #demonios, #fantaiaoscura, #romantasy

Editado: 13.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.