Aquellas dos damas se presentaron.
-Soy Yuki, ministra de economía y educación.
Yuki era la más alta. Era una figura esbelta que portaba un kimono de color azul claro y estampado floral. Tenía un escote revelador. Con su mano derecha sotenía un cigarrillo. Su pelo era largo, negro y tenía una parte de el recogido en un moño.
-Soy Tina, ministra de guerra.-se presentó la más pequeña con el pelo recogido en una coleta alta de caballo y un rostro redondo.
Argansta se movía con la misma elegancia que Zyran tenía. Se dirigió a Kai.
-Oí rumores de que tu esposa era fea. He de admitir que es realmente bella. Al menos tienes buen gusto para las mujeres.
-Muchas gracias,alteza.
Me incliné hacia delante tal y como Zyran me explicó. En cambio, Kai miró con desprecio a Argansta. Se conocían desde antes y su relación no era para nada buena.
La reina fijó sus rasgados ojo en Kiara, quien también tenía una apariencia demoniaca ya que los serafines podían cambiar sus aspecto sin necesidad de la magia. Kai se puso en alerta y cubrió a Kiara casi con su cuerpo.
-Ella es mi sobrina:Kira.-me inventé.
Miyuki me advirtió con sus ojos rubís para que me callase. No dije nada más. Argansta dio un par de vueltas alrededor de Kiara. Luego le habló a Miyuki.
-Mucho gusto, Miyuki. ¿Sigues siendo la misma mujer sumisa?
-Sí. Algunas elegimos ser esposas correctas a que mujeres perdidas.
No entendía su conversación. Esta finalizó ahí. Argansta hizo un gesto con la mano y se marchó. Las damas nos guiaron a nuestros dormitorios. Cogí a Jack de la mano para que viniese conmigo.
Yuki nos guió a mí y a Kai. Nuestras habitaciones estaban una en frente de la otra. El resto estaban en la otra punta del palacio. Estábamos muy dispersos, iba a ser complicado comunicarnos entre nosotros.
Yuki fijó sus ojo en Jack. Se acercó a el demasiado.
-Eres una criatura muy extraña.
-Es un humano.-se intrometió Kai.-Es nuestra macota personal, especialmente de Collet. A ella le encanta lo exótico.
Sonreí forzosamente para ocultar la furia que había despertado Kai. Él lo sabía y me miró desafiante.
-Nunca había visto uno. Eres muy pequeño y lindo.
-Yo...-Jack estaba tenso por la cercanía de Yuki.
-Gracias, pero creo que le estás incomodando.
Entonces empujé a Jack a mi habitación, entré después de él y cerré la puerta. Jack se relajó, suspiró y se sentó en la cama, que era demasiado grande.
-Te has puesto muy borde-me miró.-¿Estabas celosa?
-No digas tonterías. Se veía que esa mujer tenía malas intenciones. En fin, no tenemos mucho tiempo. Tengo que volver con Kai.
Jack asintió, comprensivo
-Aegúrate de convencer mañana a Kiara para escapar.
Jack sabía lo que me encontré cuando Kiara lloraba. Se lo conté yo misma. Él también sabía que teníamos a Zyran como aliado, pero no que era mi aliado para derrocar al Cielo.
-Collet...-Jack se mostraba dudoso.-La fase E es demasiado.-soltó con dificultad.
Tuve la mente en blanco por un instante. Luego intenté procesar sus palabras.
-¿Qué quieres decir?
-Si hacemos que Kiara destroce el este de palacio...
-Nadie saldrá herido, todos los invitados estarán fuera, en la boda. No habrá víctimas.
-Lo sé, ¿pero no has parado a pensar que Argansta se lo podría tomar como un atentado de Satania?¿O no sientes al menos que usar a Kiara para esto es aprovecharnos de ella cuando ella ha sido tan amable?
-¡Eh! Ella me dijo que quería salir del palacete y hacer un cambio. Nosotros la estaríamos ayudando. Ella ha elegido esto
-Le hemos comido el coco.-se pasó la mano por el pelo, pensando.-Traicionamos a todos. Esto nos hace como los ángeles al abandonar a tu padre, al atacar al reino de Argansta, usar a Kiara...
-¡¿Esque de verdad no ves que ya bastante hemos perdido y nos han pisoteado?!-le grité llorando de ira, rabia, dolor...Del odio que tenía retenido en mi interior.
Jack bajó la cabeza y se disculpó.
-Lo siento, no quería herirte. Es que siento que esto no está bien...
-Jack, lo viste con tu propios ojo esa masacre...Cuando no escapamos viste esos cuerpos pudriéndose...Los cadáveres, la ciudad, esos do niños...-sentí náuseas de la carne que había aquel día y el olor a putrefacción.- Nos lo hicieron perder todo, mataron a mi hermano atravesándole lentamente con una lanza, nos lo hicieron perder todo...¡Por si fuera poco los demonios nos han humillado, pisoteado, hecho daño! Pero claro, tú eres el que por menos ha pasados. No eres tú el que ha estado como la mascota personal de Kai.
Jack me había apuñalado con su confesión de culpa.
-¿¡De verdad me estás comparando con esos monstruos?!
-Collet, lo siento. No sabía que te sentías así...Solo he dudado por un segundo.
-No te sientas culpable por los ángeles o demonios cuando ellos no lo hicieron por nosotros...¡O nos salvamos nosotros o no lo hará nadie! Yo no pienso estar más en la miseria.
Salí de la habitación abrumada y llorando. No me di cuenta que Kai estaba en el pasillo, cara a cara conmigo. Evitó mirarme a los ojos.
-Nos esperan abajo para comer.
Asentí y fui con él, como una pareja. El comedor de Argansta se podría describir con una palabra: elegancia. Todos estuvimos reunidos en una comida silenciosa. Entre nosotros había una chica joven. Tenía el pelo corto liso de color grisáceo, una nariz redonda, unos ojos que reflejaban una rencor interminable y de color hielo. Además su rotro era fino. Esa chica era una copia exacta, pero femenina, y encajaba con la descripción de Zyran.Era Akane.Fue Azazel quien se atrevió a romper el silencio.
-Argansta,ahora que estamos todos reunidos, mr gustaría saber tu respesta.
-¿Cuál?
Caín, Miyuki y Azazel se miraron entre ellos.
-Bueno, comunicaste a la Corte de las Sombra que querías ver en persona a Kai y Collet y ,si te convencían como matrimonio, no creerías en los rumores.