-Estos pasadizos fueron creados durante la guerra de los miserables. Mis abuelos los usaron para esconderse de los rebeldes.
-¿La guerra de los miserables?
-Raro que no la conozcas porque fue hace relativamente poco:500 años.
Eso era mucho tiempo para un humano. 500 año eran cinco generaciones. Akane siguió caminando un poco bajo la luz del fuego que encendía en su mano. Luego, se detuvo y me miró directamente con sus ojos negros.
-Pareces joven, de la misma edad que Kai. Entonces has debido de vivir la guerra...¿Quién eres?
-Soy la prometida de Kai.-dije sin salirme del papel de mi personaje.-Toma.
Le entregué la carta que Zyran me había dado para su hija en nuestro último encuentro. Con eso ya no le debía nada a él. Recordé las última palabras que me dijo antes de marchar: "Mantente lejos de Argansta el día de la boda"
Akane y yo salimos del pasadizo. Había anochecido y me dejó en un pasillo, frente a mi habitación. Entré a mi dormitorio y me tumbé. Cerré los ojos, dejando que el sueño me invadiese.
Me encontraba de nuevo en medio de ese campo de ceniza. Buscaba a alguien:Jack. Cuando le encontré, tumbado, fue tragado por el suelo. Grité e intenté salvarle de ser engullido. Kai y Kiara me observaba. Una corona caía al suelo y él la cogía.Se la ponía en la cabeza y sujetaba a Kiara de las manos . Mientras varios ojos en el cielo oscuro me observaban, yo removía las cenizas en busca de Jack. Mis mano se manchaban cada vez más de sangre.
-¿Collet, te sientes satisfecha?-escuché hablar a mi mejor amigo.
Se le escuchaba cerca, demasiado. Entonces el me agarró de las manos.
-¡¿Mereció la pena?!
Le faltaban los ojos de la cara.
M e desperté en mi habitación, con Jack al lado. Él dormía sereno, en un profundo sueño. Me sentí aliviada. Me levanté y salí al balcón a tomar aire. Me apoyé en la barrandilla y vislumbré la Luna llena. Ella se veía hermosa, pero el futuro que me esperaba deparaba algo horrible. Mis visiones me daban pistas. Lo peor era que yo no sabía nada.