Entre las cenizas y el brillo

Alagris

La princesa Stella, de labios carmesí y piel dorada, yacía en su cama, aquella cama elegante con bordados dorados y azules que presenciaba el desgarrador sufrir de la princesa. Ella lloraba desconsoladamente mientras sus lágrimas mojaban las almohadas, su largo cabello castaño se escurría entre las sábanas y los cojines.

Su sirviente Alastor solo podía verla llorar desconsolada. Él no podía hacer más que lamentarse por ella. “Las órdenes son órdenes”, al fin y al cabo esa frase aplicaba a todos los que estaban bajo el mando del rey.
¿Pero… cómo habíamos llegado hasta ese sufrir?
Diciembre del año 1347, en los bosques de Alagris.
—Jaja, esto es precioso, Alastor. ¿Hace cuánto que no salgo del castillo? —preguntó mientras giraba con los pies descalzos sobre el pasto.
—Desde noviembre, princesa —respondió Alastor, observando los alrededores.
Stella bailaba feliz con aquel vestido blanco, el cual ahora tenía manchas marrones y verdes.
—Princesa, ya debemos volver al palacio. El rey no quiere que esté afuera por tanto tiempo.
—Por favor, solo unos segundos más. Déjeme respirar, aunque sea solo por hoy —dijo mientras miraba el cielo con un brillo especial en los ojos.
Alastor seguía todas las órdenes del rey, pero había alguien que, con solo hablar, podía hacer que rompiera esas órdenes, y esa era Stella.
—Está bien, pero solo un poco. Después nos vamos y…—

¡CRACK!

—Quieta, princesa —dijo mientras se ponía delante de ella.

De entre los árboles solo salió Leo, su perro.
—¡Leo! Nos asustaste. ¿Nos estabas buscando? —preguntó entre risas.

Leo había estado con ella desde que tenía tres años, y ahora que estaba por cumplir diecisiete, aquel pequeño cachorro se había convertido en un perro grande de caza, buen rastreador y leal a la princesa.
—Bueno, esa es la señal. Camil debe estar avisando que viene el rey. Vamos, princesa.

Stella puso una cara triste.

—Está bien, vamos.
Pero cuando se dio la vuelta para mirar por última vez, vio algo. No supo qué era, pero algo había visto, y eso la llenó de intriga.
Adelanto Cap. 2 :
¿Quién cambiaría primero, la bestia o los corazones que aún no saben lo que sienten?



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En el texto hay: magia, venganza

Editado: 26.02.2026

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