En el bullicioso corazón de la ciudad, donde los rascacielos se alzaban como gigantes de cristal, se encontraba la prestigiosa firma de abogados "López Asociados". Entre sus pasillos y oficinas modernas, trabajaba Alejandro López, un abogado brillante de 35 años, conocido por su aguda mente y su ética impecable. Sin embargo, su vida personal era un laberinto de soledad; había sacrificado mucho en su carrera y, aunque disfrutaba de su trabajo, sentía que algo faltaba.
Por otro lado, en la misma ciudad, Valentina García, una estudiante de derecho de 23 años, soñaba con convertirse en abogada. Era apasionada, inteligente y tenía una chispa que iluminaba cualquier habitación. Había crecido en un barrio humilde y sabía que la educación era su única salida. Se esforzaba al máximo en sus estudios, pero a menudo se sentía abrumada por la presión.
Un día, durante una clase magistral sobre derecho penal, Valentina se encontró con un invitado especial: Alejandro López. Su presencia era magnética y su forma de hablar cautivadora. La forma en que desglosaba los casos y explicaba las leyes le hizo sentir una conexión instantánea. Mientras él hablaba, Valentina tomó notas fervientemente, sintiendo que cada palabra resonaba en su corazón.
Editado: 06.01.2026