A medida que avanzaba el semestre, la relación entre Valentina y Alejandro se volvía más intensa. Sin embargo, ambos eran conscientes de la línea delgada que cruzaban. Alejandro sabía que era su profesor y que debía mantener una distancia profesional. Pero no podía evitar sentirse atraído por la energía vibrante de Valentina. Ella representaba todo lo que él había perdido: la pasión, la frescura y la curiosidad.
Una tarde, mientras revisaban un caso complicado en su oficina, Valentina sintió el impulso de acercarse más a él. Sin pensarlo dos veces, tomó su mano y le dijo: "Siento que hay algo especial entre nosotros". Alejandro retiró su mano rápidamente, sintiendo una mezcla de confusión y deseo. "Valentina, esto no es correcto", le respondió con voz temblorosa. "Soy tu profesor".
La tensión entre ellos se hizo insoportable. Valentina decidió dar un paso atrás, sintiendo que había arriesgado demasiado. A pesar de ello, no podía dejar de pensar en él.
Editado: 06.01.2026