Días después, Alejandro recibió una invitación para asistir a un evento benéfico organizado por la universidad. Al llegar, se encontró con Valentina en un rincón del salón. Ella lucía radiante con un vestido rojo que resaltaba su figura y su cabello oscuro brillaba bajo las luces.
"Hola", dijo ella con una sonrisa nerviosa. "Me alegra verte aquí". Alejandro sintió que su corazón latía más rápido al verla.
"Valentina", comenzó él, "necesitamos hablar sobre lo que pasó". Pero antes de que pudiera continuar, Valentina lo interrumpió. "No quiero hablar sobre eso", dijo con firmeza. "Quiero disfrutar esta noche".
Bailaron juntos entre risas y miradas furtivas. La química entre ellos era innegable y pronto se encontraron en un rincón apartado del salón. Sin poder contenerse más, Alejandro inclinó su cabeza hacia ella y sus labios se encontraron en un beso suave pero intenso.
La conexión fue instantánea; ambos sintieron cómo el mundo a su alrededor desaparecía. Pero al separarse, la realidad golpeó con fuerza. "Esto no puede seguir así", dijo Alejandro con preocupación
Editado: 06.01.2026