Entre las sombras del amor

Capitulo ocho

Aqui empieza todo

Para el colmo había llovido ese día,y una Elena vastante sería estaba con Nicolás en el despacho,estaban curando algunos soldados heridos,y se habían llevado los que ya estaban muertos,Elena observaba todo atrás vez de la ventana.— el que me hizo está,está buscando la muerte— Nicolás amaba ese lado oscuro de su esposa. La lluvia seguía cayendo sobre los ventanales del despacho valcaour....como si el cielo intentara limpiar algo que ya estaba manchado.

El ataque al castillo valcaour,no había sido un acto impulsivo,había Sido una prueba. Que a Nicolás le haría pagar al que lo hizo.—¿ Estás seguro?— dijo con la voz baja.— completamente señor — dijo su hombre de confianza— el dinero paso por una red de secundaría.... Pero termina en el mismo círculo.

Nicolás apoyo los nudillos sobre la mesa.— dime el nombre — hubo un segundo de silencio.— el círculo de hierro.— el aire cambio,el círculo de hierro,no actuaba por emociones,actuaba por equilibrio y dinero.... Si se movían querían romper algo grande y el pacto entre reino valcour,pro ese no era todo había otro nombre entre los papeles Tiana....

Nicolás frunció el seño y Elena lo miro seria—¿ Te duele que ella esté con los traidores?— le pregunto mientras observaba sus movimientos — puede que si,y puede que no.... Porque yo mismo la lleve a esta traición....

Dijo y Elena apretaba fuertemente el puño que había formado con sus manos— quiero que se te quede algo en claro Elena,la única que es dueña de todo mi ser eres tú....—. Elena dejo escapar un suspiro y mando a un guardia que estuvieran muy atentos en cualquier ataque,porque así como hace poco,los atacaron,puede volver a suceder

Nicolás extendió un documento hacia ella.
—El Círculo de Hierro controla tres bancos, dos rutas comerciales y parte del puerto de Marsella.
Elena no reaccionó con sorpresa.—Marsella depende de exportaciones agrícolas del sur de Valcour.
Él la miró, ahora interesado.—Exacto.—Ella caminó alrededor del mapa.—Si cortamos temporalmente la exportación, parecerá un conflicto interno del reino.

Ellos perderán flujo sin que sospechen de ti.
Nicolás no dijo nada.Pero en su mirada algo cambió.
Ya no veía a una princesa protegida,Veía a una aliada,y más que eso.

....

Esa noche, en el balcón del castillo, el viento movía el cabello de Elena.—¿Estás molesto? —preguntó sin mirarlo.—Estoy impresionado.
Ella giró apenas el rostro.—No quiero vivir en una jaula de oro, Nicolás,no seas igual que mi padre alejándome de los demás....—Él dio un paso hacia ella.—No eres una jaula.

—Entonces deja de tratarme como algo frágil.—Sus miradas chocaron.Y esta vez no fue tensión política.
Fue algo más profundo.—Si entras en esta guerra —dijo él con voz baja—, no habrá vuelta atrás.—Nunca la hubo.
Esa frase lo atravesó. Porque el de verdad estaba enamorado de era reina terca,y donde le pase algo el jamás se lo perdonaría,Pero a la vez la miro y vio que tenía razón.Desde el momento en que el ataque ocurrió, la inocencia se había terminado. Y eso le gustaba a el,ese lado arrogante y posesivo de Elena

La lluvia no había cesado en tres días,Valcour olía a tierra mojada y sangre reciente.El patio interior aún conservaba manchas oscuras que ningún sirviente se atrevía a mencionar. Los soldados caminaban con el peso del fracaso en los hombros. El ataque no había sido una simple advertencia había sido una declaración.

Elena estaba de pie frente al gran ventanal del salón estratégico. Vestía negro. No por luto… sino por decisión.Nicolás la observaba desde el otro extremo de la mesa.—No has dormido —dijo él finalmente.—Tú tampoco—El silencio entre ellos ya no era romántico, era cansado

Sobre la mesa descansaba la daga dorada. Brillante. Con la perla roja incrustada en el centro del mango. No era solo un arma era un símbolo.Elena pasó los dedos por la hoja.—El hombre que dio la orden está aquí—Nicolás levantó la mirada—Explícate.—No fue el Círculo de Hierro directamente. Fue alguien que necesitaba demostrarles que era útil.

Elena deslizó un documento hacia él,un nombre estaba marcado Tiana....El aire se volvió más denso.Nicolás no reaccionó de inmediato, pero su mandíbula se tensó.—¿Estás completamente segura?—Interceptamos un mensaje esta madrugada. No iba dirigido al Círculo… iba dirigido a ella.¿ Te preocupas mucho por ella?—Nicolás cerró los ojos un segundo.

—Yo la llevé al castillo.—Y yo la recibí con una sonrisa —respondió Elena sin emoción.

Se miraron.

No había reproche.

Solo una verdad compartida.

Elena tomó la daga.—Quiero interrogarla yo.—No.—Fue inmediato.

Ella levantó la vista lentamente.

—¿No?—No permitiré que te expongas.Elena caminó hacia él, paso firme, seguro.—El ataque fue contra tu trono. ¿A caso sientes algo por ella,y no quieres que le haga daño?— pregunto por segunda vez,y Se detuvo frente a él.—Pero también fue contra mí.

Nicolás sostuvo su mirada.

Y por primera vez no vio a su esposa.

Vio a una reina.

—Si entras en esa sala —dijo él en voz baja— no habrá compasión.—No la estoy buscando.Las mazmorras olían a humedad y miedo.

Tiana estaba de rodillas, pero no parecía derrotada. Su cabello estaba suelto, el vestido rasgado apenas en el borde. Aún conservaba esa elegancia irritante que siempre había tenido. Y que fastidiaba a Elena




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