Capítulo 41
Después de la intervención de Valeria, Clara se sintió aliviada, pero también un poco preocupada después de un rato. No quería que Kevin se metiera en problemas por algo que ella podía manejar si se llegaba a enterar de lo sucedido. Así que, mientras caminaban hacia su siguiente clase, Clara le pidió a Valeria que no le dijera nada a Kevin sobre lo que había pasado con Rayan. Quería que eso se mantuviera en secreto entre ellas.
— Valeria, por favor no comentes demente de Kevin lo que acaba de pasar —dijo Clara, sintiendo que la preocupación la invadía— No quiero que se meta en problemas por mí, ya bastante tenemos con jugarnos nuestra relación al ser él nuestro profesor.
Valeria asintió comprendiendo la situación y nadie mejor que ella sabía que ellos se estaban arriesgando demasiado.
— Está bien, Clara — respondió tranquilamente — No diré nada de lo sucedido, pero si necesitas hablar con Kevin en algún momento. Debes evitar que se entere por terceros o será peor.
Clara sonrió agradecida por el apoyo de su amiga y más por su consejo. Sabía que Valeria siempre la respaldaría, pero ella tenía razón y eso la hacía sentir más fuerte. Ya encontraría el momento perfecto para decirle lo sucedido a si novio.
Cuando llegó la hora de recreo Clara y Valeria decidieron ir al baño antes de comenzar buscar a sus otras amigas, a las que por cierto no habían visto en todo el día. Sin embargo, para si sorpresa al entrar al baño se detuvieron en seco, sorprendidas brutalmente por lo que estaban viendo. En un rincón del baño, Ana y Sofía estaban besándose como si no hubiera un mañana, completamente absortas en su propio mundo.
Clara y Valeria intercambiaron miradas de asombro por lo que veían sin saber si debían interrumpir o simplemente salir para dejar que las chicas tuvieran su momento. Ellas no se sentían incómodas para nada, peor si estaban sorprendidas porque no lo vieron venir en ningún momento.
—¿Es… es lo que creo que es? —susurró Valeria, con una mezcla de sorpresa y emoción en su voz
— Pues parece que sí — respondió Clara, sintiendo que la situación era inesperada — No sabía que Ana y Sofía estaban juntas.
Valeria sonrió sintiendo que la escena era adorable y más por parte de sus amigas. Ellas también tenían derecho a ser felices y al parecer cupido este año estaba haciendo muy bien su trabajo.
— Esto es tan lindo — dijo Valeria, sintiendo que la felicidad la invadía — Nunca lo vi venir, pero me alegra por ellas.
Clara asintió sintiendo que la sorpresa se transformaba en alegría. Sin embargo, ninguna de las dos querían interrumpir el momento tan ardiente que estaban teniendo, así que decidieron retroceder un poco y esperar afuera del baño a que las chicas terminaran. En algún momento les haría falta respirar y eso era justo mi que estaban esperando.
Mientras ambos esperaban afuera, Valeria no pudo evitar reírse suavemente. Sus amigas estaban tan concentradas que ni siquiera se habían dado cuenta de que tenían espectadoras. Además, ni siquiera había notado su entrada y su salida del lugar.
— Esto es definitivamente algo que no esperaba ver hoy — dijo Clara sonriendo recostada en la pared – Parecían chicles pegajosos.
— Sí, es genial verlas así — respondió Valeria – ¿Deberíamos acercarnos ya? No creo que se den cuenta de que el mundo existe por mucho tiempo.
– Solo démosle un tiempo más – dijo Clara.
Después de unos minutos, Ana y Sofía finalmente se separaron, sonriendo y riendo entre ellas. Ninguna de las dos sabía de dónde había nacido ese sentimiento, pero el besarse había sido lo mejor. No obstante, afuera del baño Clara y Valeria decidieron que ya era el momento de entrar para hablar con la nueva pareja.
—¡Hola, chicas! —saludó Valeria, sintiéndose emocionada— Veo que ya han dejado de succionarse hasta el alma en su momento especial.
Al escuchar eso Ana y Sofía se giraron de inmediato sorprendidas al ver a sus amigas ahí. No sabían cómo reaccionar ante las palabras de Valeria, ni Cómo interpretar la manera en que las otras dos chicas las veían.
– Chicas todo tiene una explicación – dijo Ana sintiéndose nerviosa, no quería que sus amigas las rechazaran por lo que acababan de ver.
—Lo sentimos si interrumpimos algo. —dijo Clara, sonriendo — No sabíamos que se gustaban, pero es genial verlas juntas.
Sofía y Ana sonrieron sintiéndose un poco avergonzada por eso, pero a la vez estaba felices. Temían por la relación de sus amigas si sabían lo de ellas, pero para su suerte estás lo estaban tomando muy bien.
—Gracias, chicas —dijo Sofía con alivio— No queríamos ocultarlo, pero no sabíamos cómo decírselo y es algo que recién está pasando. Yo sentía atracción por Ana, pero no sabía cómo decírselo. Sin embargo, desee el sábado me decidí a confesarme y para mi suerte ella me corresponde.
Valeria se acercó para abrazarlas sintiendo que la conexión entre ellas como amigas se hacía más fuerte. Cosas como estas eran lo que hacían las verdaderas amigas. Las amigas de verdad se apoyaban en todo y nunca juzgaban.
—No tienen que ocultarlo más chicas —dijo Valeria— Nosotras las apoyamos y me alegra ver que están felices, además es genial porque ahora podemos tener muchas citas todos juntos.
Clara asintió, sintiendo que la aceptación y el apoyo eran importantes en ese momento. Ella también estaba feliz por sus amigas y las apoyaría siempre.
—Sí, exactamente. Estamos aquí para apoyarlas y no somos nadie para opinar sobre sus vidas. Cada una debe buscar su propia felicidad sin importar lo que digan los demás —dijo Clara — Además, si alguna vez necesitan hablar ya saben que pueden contar con nosotras porque siempre estaremos a su lado.
Ana y Sofía sonrieron sintiéndose aliviadas y agradecidas por el apoyo de sus amigas.
— Gracias, chicas — dijo Ana — Esto significa mucho para nosotras.
Con eso, el grupo se sintió más unido que nunca y compartieron un fuerte abrazo. Clara, Valeria, Ana y Sofía compartieron risas y anécdotas después de salir del baño, disfrutando de la conexión que tenían. Era un momento especial que recordarían, y Clara se sintió agradecida por tener amigas tan increíbles a su lado.
Editado: 25.08.2025