Capítulo 50
El día había transcurrido de manera inesperada para todos en la escuela. Las clases terminaron más temprano de lo habitual debido a una broma de mal gusto por parte de los estudiantes de primer año, debido a que habían hecho algo en el baño de los varones. Lo que obviamente provocó que la escuela decidiera cerrar antes y algunos sospecharon de algún líquido tóxico o inflamable por algún sitio.
Clara al enterarse de la noticia sintió que era la oportunidad perfecta para pasar tiempo con Kevin y animarlo un poco. Sabía que él aún no se sentía nada bien y como su novia que era tenía que hacer todo lo que estuviera en sus manos para que se sintiera mejor.
Al salir de la escuela se dirigió de inmediato al estacionamiento y se quedó junto al auto de Kevin esperando ansiosamente su llegada. Mientras esperaba se mandaba mensajes con las chicas y pensaba en cómo podría hacer que su tarde fuera especial. Quería cocinarle algo delicioso y, al mismo tiempo, aprovechar la oportunidad para conocer su casa y a su perro del que nunca había oído hablar. Sabía que existía porque se lo dijo la noche anterior, pero en persona no lo conocía. Ella amaba mucho a los animales, pero en casa su padre se los tenía prohibido no importa del tamaño que fuesen.
Finalmente Clara vio a su amado acercarse a su auto, con una expresión de sorpresa al verla allí. Obviamente él no se lo esperaba, pero le encantaba tenerla cerca.
— ¡Hermosa! —exclamó, sonriendo cuando estuvo a su lado— No esperaba verte aquí. Pensé que te habías ido con las chicas.
— Bueno decidí que quería hacerte compañía gran parte de la tarde — respondió Clara, sonriendo de vuelta — Sé que has estado un poco triste el día de hoy y pensé que podríamos hacer algo que te levante el ánimo.
Kevin se sintió agradecido por su apoyo al no querer dejarlos solo. La idea de pasar tiempo con Clara le alegró el resto del día y no iba a desaprovechar la oportunidad.
— Eso suena genial — dijo, sintiéndose más ligero — ¿Qué tienes en mente?
— Bueno me gustaría conocer tu casa, Quiero cocinar algo delicioso para ti y también me gustaría conocer a tu perro. Nunca me dijiste que tenías uno y yo amo los animales — dijo Clara, sintiendo que la emoción la invadía.
Kevin sonrió, sintiéndose emocionado por la idea. Le agradaba eso de compartir con ella su lugar sagrado. Desde que comenzó a vivir solo únicamente recibía la visita de su madre, ya que jamás había llevado a otra mujer ahí.
— Me encanta el plan y desde ahora te digo que mi perro se llama Max —dijo, sintiendo que la alegría se hacía más grande dentro de su pecho — Es un labrador muy juguetón y no se cansa con nada. Me ayudó cuando me sentí solo y es como mi hijo.
— ¡Pues perfecto! — exclamó Clara — Entonces vamos a tu casa y cocinamos algo juntos mientras me presentas a esa belleza.
Kevin asintió, sintiendo que la idea era perfecta. Ambos se subieron al auto y mientras él conducía, la conversación fluyó naturalmente. Hablaron sobre que preparar cuando llegaran y por supuesto, también sobre Max.
Al llegar a la casa de Kevin, Clara se sintió muy emocionada. Era un lugar acogedor, con un pequeño jardín en la entrada muy bien cuidado. Kevin la llevó adentro, y Clara se sintió como en casa de inmediato. Todo aquí tenía la esencia de Kevin y en casa rincón habían fotos suyas siendo feliz.
— Ya estoy en casa Max —dijo Kevin llamando a su perro.
Un labrador dorado salió corriendo por la sala, moviendo la cola con entusiasmo al escuchar la voz de su dueño. Clara se agachó emocionada para poder acariciarlo, sintiendo que la alegría de Max era contagiosa. Con un perro así de alegre cualquier día malo quedaba atrás y le gustaba saber que Kevin tenía a ese pequeño amigo en su vida.
— Hola, Max. Yo soy Clara, eres hermoso — dijo riéndose mientras el perro la llenaba de lametones por todas partes .
Kevin sonrió al ver la interacción entre Clara y su perro. Se sentía feliz de que ella estuviera allí y le encantaba ver como Max se dejaba acariciar por ella. La verdad es que muchas personas cuando salían al parque habían intentado tocarlo, pero el siempre se escondía evitando el roce.
—Veo que le caíste bien, ven, vamos a la cocina —dijo Kevin dejando sus llaves para después guiarla hacia el área donde podrían cocinar.
Clara se puso manos a la obra de inmediato, buscando ingredientes en la nevera y en la despensa. Afortunadamente Kevin estaba bien surtido, así que decidió que haría una pasta con salsa de tomate y albahaca, algo sencillo, pero delicioso.
—¿Te gusta la pasta? — preguntó Clara mientras comenzaba a cocinar.
— Me encanta, de hecho es lo único que se hacer bien en la cocina — respondió Kevin apoyándose en la encimera mientras la observaba con una sonrisa — Sin embargo, tu pareces ser una gran cocinera y eso nos puede servir en un futuro.
Clara sonrió, sintiéndose halagada y un poco acalorada al escuchar la palabra futuro. Al parecer ya su amado tenía planes para ellos a largo plazo y eso le encantaba.
Mientras ella seguí cocinando la conversación continuó fluyendo. Compartieron risas y anécdotas, y Clara se sintió cada vez más cómoda en la casa de Kevin. Max se estaba divirtiendo con un juguete chillón, que a cada vez que sonaba les sacaba una carcajada.
Una vez que la pasta estuvo lista ambos se sentaron a la mesa a disfrutar de la comida. Max se acomodó a sus pies, esperando recibir algún bocado y era tierno ver como ponía sus ojitos tiernos para llamar la atención.
— Esto está delicioso — dijo Kevin, disfrutando de la comida— No puedo creer que no me hayas cocinado antes, ahora que he probado tu comida no pienso dejarte escapar.
— Yo no pienso irme, además, tendremos mucho tiempo para eso y para mí sería un placer cocinarte más a menudo – respondió Clara, sintiéndose feliz de que le gustara.
Mientras seguían comiendo, la conversación se tornó más profunda. Hablaron sobre sus sueños, sus miedos y lo que esperaban del futuro. Clara se dio cuenta de que cada vez se sentía más conectada con Kevin al punto de abrirle su alma sin problemas.
Editado: 25.08.2025