Capítulo 83
Con el paso de los años Clara y Kevin maduraron y construyeron una vida juntos llena de buenos recuerdos. Su amor se había fortalecido con el tiempo desde que se habían casado y hasta una hermosa niña llamada Alana habían tenido.
Cuando Alana nació fue la mayor bendición que pudieron imaginar en sus vidas. Alana era una niña preciosa igualita a su padre, con grandes ojos curiosos y una sonrisa que iluminaba cualquier habitación. Kevin como padre se convirtió en un hombre aún más cariñoso y protector y Alana rápidamente se convirtió en su adoración y su debilidad. Esa niña con solo mover sus ojitos lo tenía rendido a sus pies y a todos les divertía.
— Mira, papá, puedo hacer esto — exclamaba Alana mientras intentaba montar su bicicleta por primera vez con la ayuda de su padre.
— Eso es, Alana sigue así — respondía Kevin con una mezcla de orgullo y emoción — Tú puedes hacerlo, princesa.
Por otro lado, Lucas y Valeria también habían formado su propia familia. Ellos habían tenido dos hijos y la alegría de ser padres les había traído una nueva dimensión de felicidad. Valeria siempre llena de energía se dedicaba a cuidar de sus pequeños, mientras Lucas se convertía en un hermano mayor ejemplar y un padre admirable.
Ana y Sofía por su parte habían tomado la decisión de adoptar. Ambas se sintieron llamadas a brindar un hogar amoroso a niños que lo necesitaban y su familia se expandió con amor y alegría. Las cuatro amigas Clara, Ana, Sofía y Valeria se mantenían unidas como el primer día, compartiendo risas y recuerdos mientras sus hijos jugaban juntos haciéndose los mejores amigos.
La madre de Clara también había encontrado la felicidad después de todo lo que había vivido. Ella después de un tiempo de soledad conoció a un buen hombre que la quería mucho y la respetaba cada segundo que pasaban juntos. Su relación floreció con el paso del tiempo y Clara se sintió aliviada al ver a su madre sonreír de nuevo con un buen hombre.
— Mamá, me alegra tanto verte feliz — dijo Clara un día mientras tomaban un café juntas — Te lo mereces, esa sonrisa hermosa es la que siempre quiero ver cada vez que venga a verte.
— Gracias, querida, soy muy feliz — respondió su madre con una sonrisa — Desde que conocí a Ulises soy la mujer más feliz del mundo, el me ha enseñado que nunca es tarde para encontrar el amor. Además, es todo un caballero y cada día me quiere más.
El pequeño David, el hermano menor de Clara también era parte de esta hermosa historia. Con su energía inagotable y su carácter juguetón, David era un niño feliz que disfrutaba de la compañía de su familia. Sin embargo, había algo que lo hacía aún más especial y eso era su celosía hacia su pequeña sobrina. No había día que no la cuidara, pero de igual manera también cuidaba a los otros pequeños
— ¡No te acerques a Alana! —decía Erik con una mirada decidida cuando algún niño en el parque intentaba jugar con su sobrina.
Clara y Kevin no podían evitar reírse ante la protectora actitud de David, pero solo le dejaban ser.
— David, Alana puede jugar con sus amigos — le explicaba Clara mientras estaban en el parque.
— Está bien, pero yo la cuido —respondía David con una expresión de seriedad que hacía reír a todos.
Con el tiempo las familias se reunían con frecuencia, creando un ambiente lleno de amor y risas. Las celebraciones de cumpleaños, las fiestas navideñas y los días de campo se convirtieron en tradiciones que unían a todos. Nadie se perdí la risa de los pequeños y la señora Alicia se sentía una hueva orgullosa. Ella había aceptado a cada niño como parte de su familia.
— Vamos a hacer una gran barbacoa este fin de semana, yo me encargo de ella — anunció Kevin llegando al patio trasero de su casa mientras todos se reunían para pasar el día — Quiero que todos vengan y alguien se encarga de las bebidas.
— Sí, el tío va a cocinar —gritaron los niños emocionados por la idea de Kevin.
– Así es pequeños y ustedes van a ayudarme.
A medida que Clara y Kevin miraban a los niños jugar, se dieron cuenta de que habían construido un legado de amor y felicidad. Habían superado desafíos, pero siempre habían encontrado la manera de apoyarse mutuamente y crecer juntos.
— Mira lo que hemos creado con el paso de los años — dijo Clara tomando la mano de Kevin mientras observaban a Alana correr por el jardín — Estoy tan agradecida por todo lo que me has dado que nunca podré terminar de agradecerte.
— Yo también estoy agradecida contigo por la familia que hemos construido — respondió Kevin sonriendo — No hay nada más que desee que seguir construyendo nuestra vida juntos y seguir a tu lado toda la vida.
Con el amor de su familia y amigos, Clara y Kevin sabían que el futuro era brillante. Habían aprendido que, aunque la vida presentara desafíos, siempre había espacio para la alegría y el amor.
—Vamos a seguir creando recuerdos juntos — dijo Clara, sintiendo que su corazón se llenaba de esperanza — Esto es apenas el comienzo y hoy te tengo una sorpresa. Ahora nuestra familia será más grande porque dentro de siete meses volveremos a ser padres.
La sonrisa de Kevin creció aún más al escuchar esa noticia y así con la promesa de un futuro lleno de amor y aventuras, el y Clara tendrían la responsabilidad de una nueva vida. Una vida que ahora llenarían de amor y de cuidados.
– Te amo Clara y me has vuelto a ser el hombre más feliz del mundo.
– Yo también te amo Kevin y a tu lado quiero permanecer el resto de mi vida.
Fin
Editado: 25.08.2025