ALBA
La alarma suena a las siete y media.
Abro un ojo.
Lo cierro.
Cinco segundos después, vuelvo a abrirlo.
Miro el móvil.
07:31.
-No.
Estiro el brazo y apago la alarma.
Me quedo mirando el techo.
Podría levantarme.
Debería levantarme.
Tengo clase.
Y si sigo aquí, dentro de diez minutos voy a empezar a negociar conmigo misma para faltar.
Así que me incorporo.
Despacio.
Muy despacio.
Salgo de la cama y camino hasta el baño todavía medio dormida.
Una ducha rápida consigue que vuelva a sentirme ligeramente humana.
Después me visto, me recojo el pelo y me miro un segundo en el espejo. No parece que haya dormido demasiado. Bueno. Tampoco parece que haya dormido poco.
Cojo la mochila y bajo a la cocina.
Mi madre ya está allí.
-Buenos días, cariño.
-Buenos días.
Está preparando café mientras escucha la radio.
-¿Has dormido bien?
-Sí.
-Eso ha sonado poco convincente.
-He dormido.
-No es lo mismo.
Me siento en una de las sillas.
Mi madre deja una taza delante de mí.
-Toma.
-Gracias.
Cojo una tostada y empiezo a comer mientras miro el móvil.
Tengo un mensaje de Martina.
Martina:
"Estoy saliendo"
Un segundo después llega otro.
"Y tengo información"
Frunzo el ceño.
Alba:
"¿Qué información?"
La respuesta aparece inmediatamente.
Martina:
"En persona"
Entrecierro los ojos.
-¿Qué pasa? -pregunta mamá.
-Nada.
-¿Martina?
-Sí.
-Entonces no es nada.
Sonrío.
-Probablemente tengas razón.
Termino el desayuno, me levanto y cojo la mochila.
-Me voy.
-¿A qué hora vuelves?
-Depende de las clases.
-Vale.
Me acerco y le doy un beso.
-Adiós.
-Adiós, cariño.
Salgo de casa.
&&&
El aire de la mañana está fresco.
Me pongo los auriculares alrededor del cuello, aunque todavía no pongo música.
Tengo unos quince minutos andando hasta el punto en el que he quedado con Martina.
Cuando llego, la veo a lo lejos.
Está apoyada contra una farola mirando el móvil.
-Llegas tarde.
Levanta la cabeza.
-Llego exactamente a la hora.
-Eso dicen todos los que llegan tarde.
-Han sido dos minutos.
-Dos minutos pueden cambiar una vida.
-Dramática.
-Realista.
Me río.
Empezamos a caminar hacia la universidad.
Durante unos segundos no hablamos.
Hasta que Martina me mira.
-Tengo información.
-Ya me lo has dicho.
-Pero no sabes cuál.
-No.
-Entonces presta atención.
La miro.
-Te escucho.
-¿Conoces a Daniela?
Pienso unos segundos.
-¿La de segundo de Historia?
-Sí.
-Más o menos.
-Pues se ha liado con alguien.
Levanto las cejas.
-¿Con quién?
Martina sonríe.
-Ese es el problema.
-¿Qué problema?
-Que nadie sabe con quién.
-Entonces, ¿cómo sabes que se ha liado con alguien?
-Porque Laura la vio salir del edificio de Económicas ayer por la tarde con un chico.
-¿Y?
-Y se fueron juntos.
-Martina, eso no significa que se hayan liado.
-Ya.
Hace una pausa.
-Pero después apareció en su historia una foto de dos cafés.
-Eso tampoco demuestra nada.
-Uno de los cafés llevaba canela.
La miro.
-¿Y?
-Daniela odia la canela.
Me quedo callada.
-Vale.
-Exacto.
-Eso sí es sospechoso.
Martina sonríe satisfecha.
-Lo sabía.
-Pero podría ser de otra persona.
-Alba.
-¿Qué?
-Déjame disfrutar del cotilleo.
-Vale, vale.
Seguimos caminando.
-Además -continúa-, hay más.
-Claro que hay más.
-Porque resulta que el chico de Económicas no es cualquier chico.
-¿Quién es?
Martina baja la voz, aunque no hay nadie cerca.
-Álex.
-¿Qué Álex?
-Álex Ferrer.
Abro mucho los ojos.
-¿El del equipo de fútbol?
-Ese.
-No puede ser.
-¿Ves?
-Pero Daniela decía que no le gustaban los deportistas.
-La gente miente.
-Eso sí es verdad.
Martina se ríe.
-Y espera, porque hay otra cosa.
-¿Qué?
-Laura dice que los vio agarrados de la mano.
-Eso ya parece bastante concluyente.
-¡Lo sé!
-¿Y por qué no lo han hecho oficial?
-Porque Daniela todavía no ha subido nada.
-Quizá no quiera.
-O quizá quiere que suframos.
-Probablemente.
Martina asiente con absoluta seriedad.
-Yo creo que es eso.
Llegamos a la entrada de la universidad.
-¿Y cómo te has enterado de todo esto?
-Una amiga de Laura está en su clase.
-Eso tiene demasiados intermediarios.
-Pero funciona.
-Supongo.
Entramos.
El edificio está mucho más lleno que de costumbre.
Estudiantes caminando por los pasillos. Gente con cafés en la mano. Algunos corriendo porque llegan tarde.
-¿Qué tenemos primero? -pregunta Martina.
Saco el móvil.
-Lingüística.
-Ah.
-¿Qué?
-Nada.
-Te conozco.
-Es que odio Lingüística.
-Lo sé.
-Mucho.
-También lo sé.
Subimos las escaleras.
&&&
La primera clase pasa más rápido de lo que esperaba.
Tomo apuntes mientras el profesor explica algunos conceptos que probablemente voy a tener que estudiar después.
Martina está sentada a mi lado.
Durante casi toda la clase se mantiene sorprendentemente callada.
Hasta que desliza un papel hacia mí.
Lo abro.
¿Crees que Daniela y Álex están juntos?
La miro.
Ella señala el papel.