Entre líneas y planos

Capítulo 12

GAEL

Seguimos caminando durante unos minutos.

Nico y Clara van unos pasos por delante de nosotros.

Hablan de algo que no alcanzo a escuchar bien.

Alba camina a mi lado.

No demasiado cerca.

Pero tampoco tan lejos como al principio.

-¿Siempre vienes a este parque? -pregunta.

-Bastante.

-¿Con Nico?

-Normalmente.

-Tiene pinta de ser tu mejor amigo.

-Lo es.

Sonríe.

-Se nota.

-¿Tanto?

-Sí.

-¿Por qué?

Alba se encoge de hombros.

-Porque parece que sabe exactamente cuándo molestarte.

Suelto una pequeña risa.

-Eso lo hace demasiado bien.

-¿Y tú nunca haces nada?

-Intento ignorarlo.

-¿Funciona?

-No.

Se ríe.

Me gusta escucharla.

No sé por qué.

Quizá porque cuando se ríe deja de pensar tanto en qué decir después.

Y parece más tranquila.

Seguimos caminando.

-¿Y tú y Clara? -pregunto.

-Somos bastante diferentes.

-¿Sí?

-Mucho.

-No lo parece.

-¿Por qué?

-Porque os lleváis bien.

Alba sonríe.

-Nos queremos.

Hace una pequeña pausa.

-Pero también sabemos cómo sacarnos de quicio.

-Eso sí me lo creo.

-¿Por qué?

-Porque tienes cara de ser bastante fácil de molestar.

Me mira con los ojos entrecerrados.

-¿Perdona?

Sonrío.

-Nada.

-No vuelvas a decir "nada".

-Lo siento.

-No lo sientes.

-No mucho, sinceramente.

Se ríe.

Y durante unos segundos caminamos sin decir nada.

El silencio vuelve a aparecer.

Pero ya no me incomoda.

Creo que a ella tampoco.

&&&

Llegamos a una zona del parque donde el camino se divide en dos.

Clara y Nico se detienen.

-Nosotros vamos por aquí -dice Clara, señalando el camino de la derecha.

Nico asiente.

-Nosotros también.

Clara lo mira.

-¿Vosotros?

Nico señala a Alba y a mí.

-Ellos.

Alba frunce el ceño.

-¿Qué?

-Nada.

Clara contiene una sonrisa.

-Nosotros tenemos que irnos.

Miro a Nico.

-¿Ya?

-Sí.

-Pero si hace un rato querías seguir dando una vuelta.

-He cambiado de opinión.

-Qué conveniente.

Nico sonríe.

-Nos vemos.

Clara se acerca a Alba y le da un pequeño abrazo.

-Luego hablamos.

-Vale.

Después mira hacia mí.

-Encantada de conocerte.

-Igualmente.

Nico levanta una mano.

-Adiós.

-Adiós.

Los vemos alejarse.

Durante unos segundos, Alba y yo nos quedamos quietos.

Ahora estamos solos.

No sé por qué eso cambia un poco el ambiente.

Quizá porque ya no tenemos a Nico y a Clara cerca para llenar los silencios.

-Bueno... -dice Alba.

-Bueno.

La miro.

Ella mira hacia el camino.

Después hacia mí.

-Supongo que deberíamos seguir.

-Sí.

Empezamos a caminar.

&&&

No sé cuánto tiempo pasa.

Quizá diez minutos.

Quizá más.

Hablamos de cosas sin importancia.

De la universidad. De profesores. De lo mucho que odio algunas entregas. De lo poco que le gusta madrugar. De los lugares que le gusta visitar para escribir.

Y, cuando me quiero dar cuenta, estamos cerca de la salida del parque.

Alba se detiene.

-Yo tengo que ir por aquí.

Señala una calle.

Asiento.

-Yo por allí.

Señalo la dirección contraria.

Nos quedamos mirándonos.

-Bueno...

Otra vez.

No sé qué decir.

-Me ha gustado el paseo -dice finalmente.

-A mí también.

Sonríe.

-Ha sido una casualidad bastante buena.

-Sí.

Pausa.

-Supongo que nos veremos.

La frase sale de mi boca antes de pensarla.

Alba sonríe.

-Supongo.

Ninguno se mueve.

Y entonces me doy cuenta de algo.

No quiero irme todavía.

Pero tampoco sé qué hacer.

Ella parece estar exactamente igual.

Mira hacia un lado.

Después vuelve a mirarme.

-Esto es un poco incómodo.

Sonrío.

-Un poco.

-No sé cómo despedirme.

-Yo tampoco.

Se ríe bajito.

-Genial.

-Podríamos decir adiós.

-Sí.

Seguimos quietos.

-Adiós -dice.

-Adiós.

Ninguno se mueve.

Alba empieza a reírse.

-Esto no está funcionando.

-No.

-¿Qué hacemos?

Pienso durante un segundo.

No encuentro una respuesta.

Así que doy un paso hacia ella.

No demasiado.

Solo uno.

Alba me mira.

Y, durante un instante, ninguno dice nada.

Después ella se acerca también.

Nos abrazamos.

Es un abrazo sencillo.

Nada más.

Pero durante unos segundos no pienso en qué decir.

Solo noto sus brazos alrededor de mí y el suave olor de su perfume.

Cuando nos separamos, ninguno de los dos habla inmediatamente.

Alba se coloca un mechón de pelo detrás de la oreja.

Yo meto las manos en los bolsillos.

-Bueno -dice.

-Bueno.

Sonríe.

-Ahora sí podemos despedirnos.

-Sí.

Pero antes de hacerlo, saco el móvil.

-Espera.

Alba me mira.

-¿Qué?

-¿Te puedo pedir tu número?

Se queda quieta durante un segundo.

Después sonríe.

-Sí.

Saca su móvil.

Intercambiamos los teléfonos.

Tecleo su nombre.

Alba.

Me quedo mirando la pantalla un instante.

Ahora su nombre está ahí.

No solo en su cuaderno.

También en mi móvil.

Ella guarda el mío.

-¿Te escribo yo? -pregunta.

-Si quieres.

-Quiero.

La respuesta sale tan rápida que los dos sonreímos.

-Entonces...nos escribimos.

-Sí.

Guardo el móvil.

-Adiós, Alba.

-Adiós, Gael.

Esta vez sí.

Ella empieza a caminar en una dirección.

Yo en la contraria.



#4532 en Novela romántica

En el texto hay: confusion, amor, amistad

Editado: 12.09.2026

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