Entre líneas y planos

Capítulo 15

ALBA

Los sábados por la mañana deberían empezar más tarde.

Esa es mi opinión.

Y, sin embargo, a las nueve y cuarto estoy en la cocina, con el pelo recogido de cualquier manera y una taza de café entre las manos.

Mi madre está preparando el desayuno mientras Clara intenta abrir un tarro de mermelada que, por alguna razón, parece haber decidido no colaborar.

-Dámelo -digo.

-Puedo abrirlo.

-Llevas dos minutos intentando abrirlo.

-Porque está muy cerrado.

-Exactamente.

Clara me pasa el tarro.

Lo intento.

No se mueve.

-Vale.

-¿Ves?

-Está defectuoso.

Mi madre se gira para mirarnos.

-El tarro no está defectuoso.

-Mamá, está claro que tiene algo contra nosotras -responde Clara.

-O quizá simplemente hay que girarlo hacia el otro lado.

Clara la mira.

-Eso no tiene sentido.

Mamá se acerca, coge el tarro y lo abre a la primera.

Silencio.

-No voy a decir nada -dice.

Clara cruza los brazos.

-Yo tampoco.

Me río.

-Buenos días para todos.

Mi madre vuelve a la encimera.

-¿Qué vais a hacer hoy?

-Nada -respondo.

Clara me mira.

-¿Nada?

-Nada.

-Eso es mentira.

-¿Por qué?

-Porque llevas toda la semana diciendo que querías ordenar tu habitación.

Hago una mueca.

-Eso no significa que vaya a hacerlo hoy.

-Alba.

-Luego.

Mi madre sonríe.

-Podríais ayudarme con la comida.

-Eso sí.

-Yo puedo.

Clara levanta una mano.

-Yo también.

-Perfecto.

Y así es como, media hora después, terminamos las tres en la cocina preparando la comida.

Mi madre corta verduras. Clara se encarga de una ensalada. Yo remuevo una salsa mientras escuchamos música de fondo.

No hablamos de nada especialmente importante.

Clara cuenta una historia absurda que le pasó ayer.

Mamá se ríe.

Yo casi tiro la cuchara al suelo.

Y por un rato no pienso en la universidad.

Ni en los trabajos.

Ni en la novela.

Ni siquiera en Gael.

Solo estoy aquí.

Con ellas.

Y me gusta.

-¿Qué tal la tarta? -pregunta mamá de repente.

La miro.

-¿Qué tarta?

-La de chocolate.

-Ahh.

Clara me mira.

-La que hiciste el otro día.

-Sí.

-¿Queda?

-Un trozo.

-¿Uno?

-Sí.

-¿Y no lo has terminado?

Niego con la cabeza.

-Lo estaba guardando.

Clara sonríe lentamente.

-¿Para quién?

La miro.

-Para mí.

-Claro.

-Es verdad.

-No te he preguntado nada.

-Pero lo estabas pensando.

-Puede ser.

Mamá nos mira a las dos.

-¿Qué estáis tramando?

-Nada -respondemos al mismo tiempo.

Mi madre niega con la cabeza.

-Sois imposibles.

&&&

Después de comer, subo a mi habitación.

Cierro la puerta y miro el móvil.

Tengo una conversación abierta.

Con Gael.

La última vez fui yo quien le escribió.

Hoy no sé si hacerlo.

Miro la hora.

14:17.

Abro el chat.

Alba:

"¿Estás haciendo algo?"

Los tres puntos aparecen casi inmediatamente.

Gael:

"Ahora mismo no"

Sonrío.

Alba:

"¿Te apetece salir un rato?"

Tarda unos segundos.

Gael:

"Sí"

"¿Dónde?"

Pienso.

Podría decirle cualquier sitio.

Pero quiero que sea una sorpresa.

Alba:

"En el parque de ayer"

Gael:

"Vale"

"¿A qué hora?"

Miro el reloj.

Alba:

"A las cinco?"

Gael:

"Perfecto"

Alba:

"Y no preguntes para qué"

La respuesta tarda un poco.

Gael:

"Eso suena sospechoso"

Alba:

"Lo es"

Gael:

"Ahora tengo curiosidad"

Alba:

"Mejor"

Gael:

"¿Llevo algo?"

Me río.

Alba:

"Solo tu presencia"

Me quedo mirando el mensaje.

Lo he enviado.

Y ahora me arrepiento un poco.

Los tres puntos aparecen.

Gael:

"Vale"

"Entonces iré"

Sonrío.

Dejo el móvil sobre la cama.

Miro el armario.

No sé por qué de repente me preocupa tanto qué ponerme.

-Es solo un paseo -murmuro.

Abro el armario.

-Solo un paseo.

&&&

A las cuatro y media estoy saliendo de casa.

He guardado el trozo de tarta en una pequeña caja. La cierro bien. No quiero llegar al parque con medio pastel por todas partes.

Mi madre está en el salón.

-¿Vas a salir?

-Sí.

-¿Con Martina?

Me detengo.

-No.

Mi madre me mira.

-Entonces, ¿con quién?

-Con un amigo.

-Ah.

Clara aparece desde el pasillo.

-¿Con el chico?

La miro.

-¿Qué chico?

-El de la cafetería.

-No es "el chico".

-Pero es un chico.

-Sí.

-Entonces es el chico.

-Clara.

Se ríe.

-Pásalo bien.

-Gracias.

Mi madre me sonríe.

-No vuelvas muy tarde.

-Valee.

Salgo antes de que puedan seguir preguntando.

&&&

Llego al parque cinco minutos antes.

Me siento en un banco y miro la caja que llevo entre las manos.

No sé por qué estoy nerviosa.

Es solo un trozo de tarta.

No es una declaración de amor.

No es un regalo importante.

Es tarta.

Chocolate.

Nada más.

Bueno.

Quizá no sea solo eso.



#4532 en Novela romántica

En el texto hay: confusion, amor, amistad

Editado: 12.09.2026

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